Inter. II

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He querido viajar a los sitios más recónditos del planeta, explorar los lugares más insólitos, disfrutar de la soledad en una tierra inhóspita, marginarme del mundo y desaparecer del mapa sin tener más tarea que la de ser consciente de que estoy viva y que sólo dependo de mí, pero, por sobre todo, he querido tener el placer de conocer cada aspecto de mi ser, y de amarme, aquí y en cualquier lugar, sea cual sea la circunstancia. Luego recuerdo que una flor no puede liberarse tan fácilmente de sus ataduras, y que permaneceré, probablemente, por siempre condenada a ser una espectadora más de la dicha ajena, dejándome ver y otras veces ignorar, estancada en esta tierra que parece detestar mi existencia, y no la culpo, pues, después de todo, yo también lo hago.

Porque tengo miedo, tengo miedo de saber quién soy, o quien podría llegar a ser.

El llanto de una Azucena©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora