Capítulo 42: Amara

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Intentaba prestar atención en lo que explicaba el profesor pero un mensaje me interrumpió.

Saque mi teléfono y revise.

De: Scotty

¿Puedes salirte de clases? Quiero hablar contigo.

Para: Scotty

¿Qué ocurre?

De: Scotty

Te veo en la biblioteca.

Me levante y fui hasta el profesor.

— ¿Necesita algo? —Me preguntó.

— ¿Puedo ir al baño? —Pregunté y el me extendió el permiso para ir al baño.

—Quince minutos—Me dijo y yo salí.

Fui hacia la biblioteca y al entrar vi a Scott viendo uno de los estantes repletos de libros.

Me acerqué a él y él se giró a verme, tenía un gran moretón en su mejilla.

— ¿Qué te paso? —Acaricié su lugar afectado.

—Tuve un pequeño problema con Alex—Arquee una ceja—De eso no es lo que quería hablarte.

—Te escucho—Me cruce de brazos.

—Ayer hable con Alice y ella me dijo que no podíamos seguir, porque se había dado cuenta que estaba enamorada de Michael... O algo así y ya no estamos juntos—Gruñí.

—Miente... Odio a esa chica—Rodé los ojos y él me sonrió.

Pero esa sonrisa no era sarcástica, era hasta tierna.

— ¿Qué? —Pregunté riendo.

Acarició mi mejilla lentamente.

— ¿Vamos a mi habitación? —Susurró.

—No, Scott...Ya fue suficiente—Me alejé—Los dos queríamos y lo hicimos, pero eso fue todo.

Me gire para no verlo a la cara.

Rodeo mi abdomen con sus brazos.

—Nunca es suficiente cuando se trata de ti—Susurró en mi oído.

—Eso se lo dices a todas—Mordí mi labio.

—Puede que si...Pero contigo es en serio —Mordió el lóbulo de mi oreja.

—Scotty—Susurré.

Hizo un sonido con su garganta.

Me gire para verlo.

—No hagas eso—Acaricie sus labios entreabiertos.

El beso mi dedo.

—Ven—Me acerco más a su cuerpo.

Paso su lengua por sus labios y yo sonreí

— ¿Me estas provocando? —Arquee una ceja y acaricié su nuca con mis uñas.

Él acaricio mi nariz con la suya.

— ¿No te sientes mal por haber terminado con Alice?

—Me di cuenta de que no me gustaba porque cuando estuvo con Michael no me importó... Y para que buscar ángeles...Si me encanta el infierno—Yo reí.

—El profesor me dijo quince minutos, debo volver—Él tomó mi nuca y me beso lentamente, saboreando mis labios con ternura, como si yo fuera de vidrio.

Dio varios besos en mi boca.

— ¿Te veo luego? —Miró mis ojos.

—Supongo... Estamos en el mismo internado, no puedo huir —Se acercó de nuevo para morder mi labio inferior.

—Ellie—Susurró.

— ¿Qué? —Miré sus ojos.

— ¿Si pudieras huir...? ¿Lo harías? —Asentí inmediatamente.

—Claro que si...Pero es complicado, solo quiero alejarme de todo lo que conozco—Su semblante no tenía expresión alguna.

— ¿Incluso de mí? —Me miraba fijamente.

—Iré a clases—Me separé de él.

Me dirigí a la salida de la biblioteca

Volví al aula y espere a que las clases acabaran.


Al sonar el timbre de la última campana fui prácticamente corriendo a la cafetería ya que moría de hambre.

Pedí la comida apurando a la cocinera y me senté en la mesa de los chicos a devorar mi almuerzo.

—Estabas hambrienta—Rio Chloe.

Mire en la mesa que estaban todos menos Scott.

Busque a mi alrededor y lo vi con una de las porristas sonriendo.

Lo sabía.

Rodé los ojos y Chloe lo notó porque se giró a ver a Scott.

— ¿Estas celosa? —Me preguntó y Aarón rio.

—Estás celosa, estás celosa—Se burló.

—No—Seguí comiendo.

Al terminar me levante sin decir nada y fui a la habitación.

Hoy no es mi día.

—Señorita Murphy—Me gire para ver a la secretaria del director y a papá—Su padre vino a visitarla.

Asentí.

Él me sonrió y me abrazo.

—Tiempo sin verte—Susurró.

—Solo unos meses—Me separe.

—Vayamos a tu habitación, tengo algunos obsequios—Me sonrió y yo le hice una seña con la cabeza para que me siguiera.

Llegué a mi edificio y subí con él.

Abrí la puerta y el entro.

—No hemos hablado sobre el suceso del otro día—Se refería a las drogas.

—Ya no tengo—Dije quitándome la corbata.

— ¿Pero por qué tenías?

—Porque quería probarlas—Él rodó los ojos.

—Me salió costosa esa prueba.

Me puso la bolsa de regalo sobre mi cama.

Lo abrí y saque una caja negra que era de un collar.

La destape y había un gran collar de diamantes reales, esto lo usaría tal vez... Cuando me quede sin dinero lo empeño.

—Gracias—Murmuré.

—Ese es de Bianca—El solo escuchar su nombre es repugnante.

Saque la otra cosa y era un vestido hermoso color crema y una caja de bombones.

Los bombones son lo mejor.

Abrí la caja rápidamente y comí uno.

—Amo los bombones—Hablé con la boca llena.

Abren la puerta.

—No te imaginas lo que está haciendo Scott...—Se calló al ver a papá. —Hola, Marcus—Él solo asintió.

— ¿Qué hace? —Quería saber que hacia ese imbécil y eso me molestaba.

—Esta con Amara—Arquee una ceja ya que no sabía quién era—La hija del rector... La porrista.

Con la que sonreía en la cafetería.

—Besándose—Ya exploté y no tengo razones.

Internada Con El Diablo¡Lee esta historia GRATIS!