-¿Qué hay qué? -Pregunté a América que estaba tumbada en mi cama con el móvil.

-Una fiesta, te lo he dicho, la celebra Simon Patterson en su casa, sus padres no están y ha dicho que quería fiesta, ha invitado a casi todo el instituto. -Me informó América -Venga, hace mucho que no salimos de fiesta. -Puso cara de cachorrito. Ella sabía como manejarme.

-Tendría que hablar con Dylan...

-Ya he hablado con él y me ha dicho que encantado -Me cortó -Ah, y me ha dicho que te pongas guapa.

-O que lo intente, por lo menos. -Escuché a Scott detrás de mi.

-¿Te importa? -Pregunté y giré la cabeza hacia a él, pude ver que estaba con una toalla entollada en su cintura, donde se podia notar una perfecta "V" menos mal que mis padres no estaban.

-¡Visteté! -Grité

-¿Por qué? ¿Te asombra todo lo que ves o qué? -Preguntó con una sonrisa pícara.

-¡Imbécil! -Grité, intentado evitar que se diese cuenta de que estaba colorada por culpa de mis hormonas.

-Querida Brooklyn, a partir de hoy también va a ser mi habitación, acostumbrate. - Y pasó de nuevo al baño.

Giré para mirar a América que se había quedado embobada, seguro que mirando al imbécil de Scott.

-Oh cariño, hay que aceptarlo, el señor chulo esta tremendo. - Me dijo

América cuando salió de su trance.

-Agg, lo que sea, no tengo ganas de ir a la fiesta. -Me senté a su lado. -No tengo que ponerme.

Eso había sonado muy raro en mi.

-Oh, nena, me tienes a mi.

Se levantó y fue a mi armario y empezó a sacar ropa, a algunas le ponia cara de asco y a otras de aprobación. América era una experta en la moda, lo que yo no.

Después de diez minutos buscando en el armario y esparciendo la ropa por el suelo me hizo pasar al baño y vestirme con unos pantalones cortos azul celeste y una blusa de flores azules y moradas con unas sandalias negras. Cuando estuve apañada salí del baño y me encontré a América con un vestido rosa chicle con unos tacones blancos.

-Wow amiga, ¿a dónde vas tan arreglada? -Pregunté sorprendida.

-Charlie irá a la fiesta y tengo que estar perfecta, hoy es la noche Brook. -Me dijo mientras pasaba al baño a peinarse su pelo largo moreno.

Charlie era el amor platónico de América desde que entramos al instituto, hace 6 años, desde hace tiempo se había prometido conseguir algo con él.

Cuando terminamos de arreglarnos fuimos a la cocina a cenar algo, cuando entramos Scott estaba con la cabeza metida en el frigorífico.

-Brooklyn, ¿qué hay de cena? -Preguntó sacando la cabeza del frigorífico. -Wow, ¿vosotras también vais a la fiesta?

-Ajá, y te podrías cortar un poquito ¿no? -Dije, a mi me enseñaron que meter la cabeza en el frigorífico de los demás era maleducado, no sé a él.

-Si, pero ya hay confíanza después de tantos años, ¿no? -Sonrió pícaramente.

-Lo que digas.

La cena fue una ensalada. Mientras intenté meterme un trozo de lechuga a la boca recibí un mensaje, de Dylan.

"¿Al final te ha convencido América?"

"Ajá, sois malos, la verdad"

"¡Genial! Abre la puerta, llego ya"

¿Como que llega ya? ¿Por qué nadie me ha dicho nada?

-¡América! -La grité.

-¡¿Qué?! -Soltó el tenedor de golpe, la había pegado un buen susto.

-¿Por qué no me has dicho que viene Dylan a por nosotras? -Estaba de los nervios, como Dylan se de cuenta de que tenemos aquí a don chulo se puede liar una buena.

-¡No tenía ni idea! -Dice mientras se agachaba a por el tenedor que había caido al suelo. -Y menos mal que ya me había comido la ensalada, si no tendría que coger otro tenedor, ¿a demás que pasa por qué venga a por nosotras?

Fije mi mirada a Scott que estaba concentrado en la ensalada y su móvil.

-Con que tu novio se va a poner celoso de mi, oh, me iba a ir ya, pero mejor me espero - Dijo despegando su mirada del teléfono.

-Vete ya Scott, por dios.

Pero era demasiado tarde, el timbre de la casa sonó. Dejé el cuenco de ensalada vacío en el fregadero y fui a abrir la puerta.

-Wow, también hiciste caso a América de que te pusieras guapa, aún que claro, ya eres guapa. -Cuando terminó de hablar sus labios se acercaron a los míos, después de unos segundos los despegó. -¿Dónde está América? Tengo que agradecerla que que te convenciera -Sonrió.

-Cocina -Indiqué y cerré la puerta - ¡Subo a por unas cosas! -Grite, no quería presenciar la cara de asco que pondría Dylan. Dylan odia por completo a Scott, no soporta verle y ni si quiera estar en una misma habitación con él.

Cuando bajé de coger mi móvil y entré en la cocina los tres estaban sentados en silencio.

-¿Vamos? -Pregunté con voz entrecortada, el ambiente no estaba muy alegre.

-¿Qué hace él aquí? - Me preguntó Dylan señalando a Scott.

-Em... -¿Como empezaba? Sabía que le iba a molestar.

-Brooklyn, ¿por qué no le has contado lo nuestro? - ¡¿QUÉ?! ¿Y ESTE DE QUE IBA? SCOTT GALLAGHER IBA A MORIR.

-¡¿QUÉ?! -Se sobresaltó Dylan. Me quedé parada ante la mirada que me estaba lanzando Dylan.

Si las miradas matasen, yo ya estaba bajo tierra.

-NO LE HAGAS CASO, ES MENTIRA. -Grité

-Haber seguido el juego, Brooklyn, no sabes seguir una broma, yo me voy ya. -Fue lo último que dijo antes de salir por la puerta.

-Creo que voy a matar a alguien. -Dijo Dylan mirando por donde había salido Scott con una mirada de rabia.

Empieza la guerra.

|| Dylan en la foto multimedia ||

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