Capítulo 16: SENTIR

145 16 9
                                        

 Me paseé por la habitación un montón de veces

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Me paseé por la habitación un montón de veces.

Me senté en el sofá, en la alfombra, caminé por el balcón, tomé una ducha, reacomodé mi armario, leí un poco...

Hice de todo para tratar de no entrar en pánico, pero me era difícil. ¡Estaba hecho un nudo de nervios!

Salí nuevamente al balcón y aspiré el aire de la tarde, observando los colores naranjas que adoptaba el cielo.

-¿Y...? ¿Y si lo hago mal?- murmuré nervioso, mordiendo mis uñas.

Lo admito. Jamás he tenido un encuentro con nadie de esa manera. Pak Boom fue quien se llevó mi primer beso. El único que di en el mundo humano.

Pero fuera de eso...

Unos suaves golpes en la puerta me hicieron saltar en mi lugar.

-A...Ade..lante...- tartamudeé.

¿Sería Seung?

Él había dicho que esperara en mi habitación y que después él vendría por mi. No sabía exactamente que planeaba, pero no iba a refutarle nada.

El punto aquí era que si se trataba de él, entonces había llegado el momento, y yo estaba tan jodidamente nervioso que se me saldría en corazón en cualquier momento.

Afortunadamente para mi salud mental, se trataba de Youngbae.

-Hola, GD- sonrió -Vengo a despedirme, he de marcharme en un rato.

-¡¿Irte?! ¡Pero si acabas de volver hace dos días!

-Si, bueno...- suspiró -El pequeño humano en el que puse la creación del nuevo reloj está teniendo problemas para fabricarlo, y Cronos se percató de que podría no seguir el diseño original, así que debo ir supervisarlo.

-Oh...- asentí -Espera. ¿Eso significa...que no te veré...hasta cuando?

-¡Quien sabe!- se encogió de hombros –Ese niño podría tardarse días, semanas, meses incluso en terminarlo, así que debo ir a ayudarlo.

-Cielos- mordí mi labio, dándome la vuelta. Egoístamente, me sentía aliviado. Significaba que él no estaría aquí esta noche, lo que me proporcionaba algo de privacidad y seguridad para estar tranquilamente con Seung.

-Oye, ¿quieres decirme que pasa?

-¿De qué hablas?- me giré rápidamente. ¿Había sido muy obvio?

-No lo sé... Tu dímelo. Cronos ha estado dando vueltas por toda la mansión. No deja de balbucear "Especial, especial. Debe ser perfecto"- trató de imitar su ronca voz, pero claramente no lo consiguió. Solté una risita y me sonrojé.

-No es nada. Un proyecto que tiene en mente.

-Bueno... Después me cuentas sobre eso. Me marcho ya- se levantó del sofá y le di un suave abrazo, para después dejarlo ir.

-¡Lleva un suéter si es que hace frío por allá!

-Sí, madre. Llevaré uno- se carcajeó y después cerró la puerta.

Suspiré y me encaminé la balcón de nuevo.

Poco a poco, e inevitablemente, comenzó a oscurecer. Me mordí el labio, sintiendo los nervios hacer un revoltijo de mi estómago.

En algún momento de la noche, un aroma a cereza y fresas invadió mi habitación. Casi hipnotizado, me dirigí hasta la puerta y la abrí. El pasillo estaba inundado de ese delicioso olor, que convenientemente, me condujo hasta la habitación de Seung.

Indeciso y nervioso, giré la perilla.

-¿Seung?- asomé levemente mi cabeza y después avancé un par de pasos. El lugar estaba completamente a oscuras y estaba impregnado de ese increíble aroma. Repentinamente sentí un agarre suave en mi cintura y escuché como cerraban la puerta tras de mi con sigilo.

-Has llegado- dijo. Su voz ronca me alteró los nervios levemente.

-Fue inevitable. La fragancia es fuerte- tragué saliva. Soltó una risita.

-¿Te gusta? La hice especialmente para ti- me abrazó por detrás y entrelazó nuestras manos –¿Puedes iluminar un poco la habitación?

-¿Yo?- estaba realmente sorprendido.

-Si. Tu eres quien tiene control sobre el fuego, pero te daré una ayuda. Di: "Nimia".

-Nimia- susurré, e inmediatamente después, diminutas esferas de fuego brotaron de mis dedos y rondaron por la habitación hasta que tomaron lugar en la parte posterior de diversas velas rojas –¡Seung!- estaba impresionado, lo reconozco.

-Es todo por ti, solo porque eres tú he hecho todo esto- me giró suavemente, y por primera vez en la noche lo miré.

Su rostro estaba tranquilo, pero a pesar de ello, sus mejillas estaban levemente coloreadas, y tenía los ojos de color...

-Marrones. Tus ojos son marrones- dije, acariciando sus mejillas.

-Sólo contigo pueden ser así- sonrió.

-¿Qué significa?- ladeé la cabeza.

-Mis ojos se vuelven marrones...como el color que tenían cuando solía ser una persona común. Se colorean así cuando me siento normal. Sólo contigo dejo de lado mi posición como Padre Tiempo. Sólo contigo me vuelvo...

-Humano- asentí, notablemente conmovido.

Retrocedí hasta que la parte trasera de mis rodillas se topó con el borde de la cama, y luego comencé a desnudarme.

La primera prenda que dejé caer fue mi camisa roja, después me deshice de los zapatos mientras lo observaba aflojarse la corbata. Me quité los pantalones, quedando solo en ropa interior.

¡Estaba tan avergonzado! Pero no iba a echarme atrás, porque sabía que esto era algo que deseaba aunque ahora tuviese algo de miedo.

Suspiré.

Yo no era nada mas que un simple muchachito hace unos meses.

Tenía un trabajo de oficina como el de cualquiera y hacía medio tiempo como mesero en una cafetería.

Era soltero y vivía solo.

Mis padres fallecieron cuando yo contaba con apenas 10 años de edad, y estuve a cargo de mi abuelo hasta mis 19, porque después de eso murió a causa de una intensa enfermedad que padeció casi toda su vida.

Pero ahora, estoy rodeado de cosas mágicas e increíbles. Me encuentro en un mundo que jamás creí que pudiera existir, de esos que solo te imaginas están dentro de los cuentos de hadas.

Frente a mi está él hombre que es dueño de mi corazón, y que ahora me mira con pasión y amor mientras desabotona su camisa con lentitud.

Avanzó lentamente hacia mi, y embobado, noté como sus ojos se intercalaban entre el marrón y el rosado.

-Te amo, Ji Yong...- susurra, y yo no hago mas que cerrar los ojos y dejarme llevar por el placer que me causa toda su persona en este momento.

-Te amo, Seung- respondí, echándole los brazos al cuello y pegando mi boca a la suya, esta vez, sin ser reacio. Ya no más.

Mordisqueó mis labios suavemente y dejé que paseara su lengua por toda mi cavidad, extasiado por lo delicioso e increíble que esto se sentía.

Sus fuertes manos se colocaron en mi espalda y con suavidad descendieron hasta mi cintura, donde apretaron el agarre. Cuando la respiración me hizo falta, nos separamos, pero sus labios no se despegaron en ningún momento de mi piel, sino que continuaron un recorrido por mi cuello, y después su lengua de deslizó agresivamente contra éste.

Yo, por otra parte, acaricié su bronceada piel, maravillándome con su excelente y bien formado cuerpo.

Me cargó con un poco de desesperación, y me llevó hasta la cama, donde me depósito suavemente y dejó un beso en mi frente, mirándome de pies a cabeza.

Casi pude sentir como me saboreaba con la mirada.

-Eres precioso... ¿Te lo he dicho antes?- lancé una risita y asentí.

-Si, muchas veces ya- lo besé nuevamente. Sus manos no se quedaron quietas, si no que se movieron por todo mi torso y pellizcaron los botones rosas, haciéndome estremecer.

-Agh...- gemí, volviéndome loco por su toque, y enloquecí aún más cuando comenzó un movimiento lento donde frotaba nuestros miembros

Casi desesperado, me deshice de mi prenda restante, tomé una de sus grandes manos y la posé en mi pecho, guiándola por todo mi torso hasta mi ombligo. Contuvo la respiración cuando lleve el viaje hasta mi entrepierna, pero no tardó en cerrar su mano en torno a mi hombría, moviéndola de arriba a abajo.

Tirité del placer bajo su cuerpo, y comencé a retorcerme entre las sábanas sin poder evitar deshacerme en suspiros.

De pronto presionó la punta con fuerza y lancé un agudo gemido que me avergonzó casi al instante. Cubrí mi boca con ambas manos, pero no tardó en besarlas y retirarlas.

-Nada de eso, mi amor. Quiero oír tus dulces gemidos cuando te haga venir- gruñó en mi oído. Mordí mi labio inferior, casi perdido en la poderosa sensación que me invadía, pero de un segundo a otro se detuvo y abrí los ojos para mirarlo confuso.

-No quiero que termines así. Tal vez sea egoísta, pero necesito que lo hagas cuando esté dentro de ti- susurró. Asentí efusivamente, yo también quería eso.

Metió tres dedos a su boca y los lamió hasta dejarlos empapados. Aquello solo logró excitarme más.

Lloriqueé al sentir la intromisión del primer dedo.

-Shh... Está bien, mi cielo- me dijo, besándome. Por un momento olvidé el dolor, pero volvió un poco cuando sentí el segundo dedo.

Los movió sensualmente dentro de mí y casi disfruté cuando metió el tercer dedo.

-Con eso es suficiente. Ya no puedo más- negó. Al mirarlo noté su rostro casi desesperado con los ojos de un rosa brillante. Temí que fuera brusco, sin embargo, su miembro entro con suavidad en mi. Aun así fue doloroso. Cerré los ojos con fuerza y clave mis uñas en su espalda sin contenerme.

-Seung...- me quejé.

-Me moveré ahora, mi amor- asentí, alentándolo.

Y muy, muy lentamente, comenzó el vaivén. Las primeras estocadas dolieron como el infierno, pero todo eso quedó en el olvido cuando de pronto tocó un punto dentro de mi y se enviaron descargas por todo mi cuerpo. Gemí con fuerza.

-¡AHH!

-Es ahí...- murmuró -Abre los ojos, Ji. Necesito verte. Solo así podré disfrutarte con plenitud- besó mis párpados.

Con mucha fuerza de voluntad lo miré, y nuestras miradas conectaron. A partir de ese momento el placer se duplicó, y solté las sábanas para posicionarlas en su cuello.

Enredé mis piernas en su cintura y moví mi cadera al compás de la suya, aumentando el placer.

-Desde...que te vi...aquella vez en...el mundo humano...- comenzó a hablar, pero su voz era entrecortada por los movimientos -Me di cuenta....de lo bello y especial...que eras... Te ganaste...mi corazón al instante...y me enamoré...perdidamente...de ti.

-También me he enamorado...- acaricié su rostro. Me detuve y el hizo lo mismo -Y la prueba está aquí y ahora, que a pesar de intentar alejarte, mi corazón ha cedido y ahora estoy entregándote mi cuerpo y mi alma.

Delineé su clavícula con mis dedos y besé su frente. Él me miró con tanta ternura, que el corazón se me estrujó de amor.

Asentí y continuó con los movimientos, esta vez entrelazando nuestras manos.

Las estocadas eran cada vez mas rápidas, y las respiraciones erráticas. Enredó sus manos en mis muslos, para crear movimientos más exactos y fuertes.

-Ha...habla...me- balbuceé, como un idiota.

-Me calientas Ji Yong...- su voz era ronca como nunca antes –No te das cuenta, pero...me seduces incluso con solo caminar. Eres tan sensual... ¡Tan sexy!

Estaba completamente sumido en el placer, pero alcancé el clímax cuando besó mis labios.

Arqueé mi espalda y hundí mis uñas en su espalda, gritando de placer. Liberé mi esencia en nuestros estómagos y él dentro de mi, logrando que me estremeciera mucho más.

La sensación fue tan fuerte, que incluso después de un par de minutos me costó comprender donde es que me hallaba.

Dejó caer su cuerpo encima mío mientras recuperábamos la conciencia, y una vez que mi mente se esclareció, se acostó a mi lado.

Estaba a punto de recostarme en su pecho, pero tomó mi rostro entre sus manos y fijó sus ojos en los míos.

-Te amo demasiado, Kwon Ji Yong.

-Te amo demasiado, Choi Seung Hyun- le sonreí. Feliz, me atrajo a sus brazos y hundió su rostro en mi cuello.

Había sido la mejor experiencia de mi humanidad, y deseaba que fuera así por siempre. Hundí nuevamente mis dedos en su cabellera, sintiendo su suavidad.

-Así que soy sexy...- murmuré.

Nos echamos a reír y nos acariciamos hasta que el sueño nos invadió.

------------------

Abrí los ojos suavemente y me topé con una vista magnífica.

Seung dormía plácidamente a mi lado, y la luz del sol que se colaba por la ventana daba justo en su rostro, iluminándolo con delicadeza. Sus labios estaban entreabiertos, su respiración era suave y su rostro pacífico.

Suspiré, convencido de que jamás me había sentido más enamorado.

Poco a poco, notas al azar comenzaron a brotar en mi cabeza y una suave melodía resonaba en mi mente, creando así una canción que era solo para él.

Los segundos. pasaron para convertirse en minutos, y los éstos a la vez, en horas. Finalmente, en un momento dado, Seung abrió los ojos, dándome una mirada achocolatada.

Me sonrojé enormemente cuando enfocó su mirada en la mía.

-Hola- murmuré tímidamente.

De un segundo a otro él ya estaba encima de mi y me besaba con toda la ternura y amor que le era posible.

-Incluso al despertar eres bellísimo- dijo una vez que nos separamos, y yo me eché a reír.

-¿Qué dices? Mi apariencia debe ser la peor- negué, avergonzado.

-Entonces estoy tan enamorado de ti que ahora mismo te veo como una gema preciosa. ¿Qué clase de hechizo me has lanzado para tenerme así, a tus pies?- mi rostro de puso de un rojo brillante y traté de esconderme en su pecho, pero él me besó nuevamente.

Nos quedamos recostados por un largo rato, hasta que mi estómago rogó por atención.

-Esto es vergonzoso...- dije, un poco frustrado, pero él rió.

-¿Nos duchamos?- se sentó y me miró sugestivamente.

Nuevamente me puse rojo.

-¿Qué planeas?- y comencé a sentarme, pero un profundo dolor en la cadera me hizo soltar un quejido.

-¿Mi cielo?

-Agh... Me duele mucho- y sobé mi espalda baja, tratando de aliviar el dolor.

-Quizá debí ser menos rudo- meditó, haciendo un puchero. Lo golpeé suavemente.

-¡Llévame a la bañera cuanto antes!- volvió a reír y se levantó para ir a preparar todo.

Una vez solo en la habitación, comencé a echarle un vistazo.

Las paredes eran de un azul claro y el suelo estaba recubierto de madera. Había muchas piezas de arte y alguna pinturas, pero lo que realmente me dejó sorprendido, fue un piano de cola blanco al fondo de la habitación.

-Wow...

Tenía que acercarme a él, aunque fuera arrastrándome.

Me costó llegar, pero lo conseguí, y ahora estaba de pie frente a él, envuelto en una de las sábanas.

Presioné una tecla al azar, y tal como lo supuse, el sonido era perfecto.

-Eres muy hermoso- le dije al instrumento, seguro de que parecía un loco ahora mismo.

-Gracias, pero aún debo ducharme- bromeó Seung, mirándome al otro lado de la habitación. Avanzó lentamente hasta mi y me pasó un brazo por la cintura -¿Tocas?

-Si. Tomé clases desde muy pequeño. Y tu también sabes tocar, de otra manera no tendrías semejante belleza aquí.

-¿Me haces una demostración? ¿Aunque sea pequeñita?- hice un mohín, pero terminé cediendo.

Le toqué una pequeña parte de la melodía que me rondó en la mente esta misma mañana. Las notas que estaban arremolinadas en mi cabeza fueron tomando forma hasta convertirse en oraciones y lograr una bonita rima.

-Esto te pertenece- murmuré aún de pie, tocando esa pequeña pieza –La cree mirándote esta mañana, mientras aún dormías.

La melodía llegó a su fin y lo descubrí mirándome con ese precioso color marrón.

-También tengo algo para ti- y casi a la carrera, corrió hasta su pantalón y extrajo de uno de los bolsillos el reloj en el que tanto estuvo trabajando –Es tuyo- me abrazó por la espalda y depositó suavemente el objeto en mis manos.

-No puedo aceptarlo, tú..- negué, pero me interrumpió.

-¿No lo sabes? Está hecho por y para ti. Este eres tú, representado de la mejor manera que pude hacerlo.

Suspiré, enamorado.

Era dorado, con detalles rojos. Con una cadena lo suficientemente larga para siempre llevarlo conmigo. Sonriendo, presioné el botón superior y el reloj se abrió, mostrándome tres manecillas curveadas, moviéndose rítmicamente, y de la parte interior a la tapa, un espacio para colocar alguna fotografía.

-Mira esto- susurró, y pasó mis dedos por ese espacio vacío. Ante mi toque, pequeñas letras cursivas y rojas comenzaron a mostrarse.

"Donde sea que tú estés, te pertenezco, por la eternidad y mucho tiempo más".

Después desaparecieron y el reloj volvió a su natural dorado.

-¡Me encanta!- dije girándome, y abrazándolo con fuerza.

-Es cuanto yo te amo- musitó sobre mis labios.

-Y cuánto yo te amo a ti- acaricié sus cabellos.



*********

¡AL FIN!

Lo que todo el mundo quería tan desesperadamente, hahahaha.

Realmente espero que lo hayan disfrutado, puse mi corazón en esto y tratando de darles la recompensa que tanto anhelaban. Ya saben, déjenme sus votos, reacciones, comentarios, opiniones... ¡Todo! Siempre me gusta saber que piensan

Atte: Roble-G <3

EL NUEVO PRECEPTORDonde viven las historias. Descúbrelo ahora