Capítulo 12: AMOR UNILATERAL

100 21 7
                                        

 POV

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

POV. CRONOS:

¿Porqué ya no hablas más conmigo, Ji Yong?

Desde la aparición de tus poderes, apenas y tenemos contacto.

A pesar de que diariamente escucho tu voz diciendo mi nombre, siento que no me dices nada. Es como si yo ya no existiera para ti.

¿Es eso?

¿Ya no me amas?

Qué cosas estoy diciendo... Nunca has dicho que me ames.

Diariamente estudias a solas conmigo, en la Biblioteca. Sin embargo, ahora pareces reacio y distante a mi.

"-Y después...llegaron los cambios de horario- dije, acercándote el libro.

-¿Siempre llegan el mismo día?- frunciste el ceño.

-No necesariamente. La rotación de la Tierra influye mucho. Además, los humanos lo asocian más con las estaciones que con otra cosa. Ahí es donde entrarás tú, mi amor. Vas...

-Ji Yong- me interrumpiste.

-¿Cómo?

-Es Ji Yong. No "mi cielo", no "mi amor", no "cariño, ni ninguno de esos sobrenombres- me miraste fríamente -Sólo Ji Yong.

Estaba tan perplejo... Y caló tan hondo en mi corazón, que no sé como es que pude asentir y continuar con las lecciones". 



¿Porqué ya no me miras más, Ji Yong?

Te veo esforzarte cada vez más en los entrenamientos.

Te miro a la distancia, ejercitando tus habilidades con esmero y dedicación.

Te observo obedecer al pie de la letra cada indicación que los guardianes te dan al entrenar.

Pero yo...

"-¡Mi cie...! Es decir, ¡Ji Yong!, ¿estás bien?- corro a tu lado con angustia. Mientras entrenabas, lanzaste una ráfaga de aire que te hizo volar varios metros, y luego caíste de lleno contra la tierra.

-Agh... Me duele- te quejaste, tocando tu brazo.

-¿Es aquí?

-¡NO ME TOQUES!- de un manotazo me hiciste retroceder.

-¿GD? Amigo, ¿todo bien?- Youngbae llegó junto a ti y comenzó a revisarte –Ah... Esta vez fue un golpe justo en el codo. No te preocupes, vas a estar bien.

-Puedo curarte, sólo déjame que...

-¡No!- gritaste interrumpiéndome, levantándote por tu propia cuenta y alejándote de mi –Puedo arreglármelas yo solo".



En el mismo estado de depresión de siempre, me dirijo a mi despacho para vigilar como es que se encuentra el mundo humano.

Al abrir la puerta me encuentro contigo, de espaldas a mí y buscando algo fervientemente en los libreros. Cambio de opinión y me limito a tomar el libro donde siempre escribo, para darme la vuelta sin decirte nada.

Camino hacia el estudio y me encierro todo el día. Ya casi no soporto estar en la misma habitación en donde tú estés, porque me siento débil y hasta enfermo.

Observo las pinturas y dibujos que he hecho sobre ti a lo largo de estos meses.

Durmiendo, mirando por la ventana, riendo, jugando en el jardín, leyendo, hablando... Todas esas imágenes y muchas más he logrado capturar con ayuda de mis pinceles y lápices.

Pero no me arrepiento, porque las he hecho por amor. Con un amor unilateral que no me cabe en el pecho.

Mírame, Ji Yong. Mis ojos están secos. No soy débil... ¿Puedes amarme por eso?

Este amor unilateral debe irse...pero no es posible, porque el amor nunca se olvida ni se va.

Si me das hoy un beso de despedida, puedo resignarme.



-¿Necesitan algo más?- pregunta Daesung, terminando de colocar las tazas en la mesa de jardín.

-Está bien, gracias Dae- le sonríe Ji Yong. El guardián asiente, y me dedica esa mirada de compasión que viene dándome desde hace meses, más específicamente, desde que Ji Yong comenzó a comportarse de esa manera tan distante.

-El clima es muy bueno, gracias por eso-murmuro, bebiendo de mi té.

-Oh, no es nada- se encogió de hombros –No me gustan mucho las lluvias.

-Sin embargo, has traído tormentas una que otra vez.

-Bueno, el jardín necesita regarse- ríes, pero es simple y casi forzadamente.

¿Desde cuándo no me río yo?

-Mañana me voy con las estaciones, quiero pasar el día con ellas. ¿Te parece bien?

-Sabes que puedes hacer lo que quieras- asentí, distraído.

-¿Quieres venir?- me miras inquisitivamente y me encojo en mi lugar, intimidado.

-No- respondí rápidamente.

-Va a ser un día divertido, vas a pasarla bien.

Pienso en ello durante unos segundos y al final vuelvo a negar.

¡Ya me lo imagino!

Una tarde incómoda y pesada porque me evitarías todo el tiempo y no querrías ni mirarme. Eso solo me deprimiría más.

-No entiendo que pasa contigo- espetas, arrojando la servilleta a la mesita. Luego te pones de pie -Avísame cuando dejes de ser un huraño- y te vas, con evidente fastidio.

¿Conmigo?

No pasa nada conmigo.

Eres tú quién ha decidido desplazarme de tu corazón sin miramientos, si es que alguna vez estuve en él.

¡Vale! ¡Pues perdóname!

Disculpa que no quiera estar cerca de ti porque me duele el alma y necesito espacio para reponerme.



El día siguiente no hago más que lamentarme. Me encierro en mi despacho, cumpliendo con mis tareas y deberes. Aunque me sienta miserable y solo, no puedo dejar que los humanos se estabilicen por mi culpa. Un Dios siempre debe anteponer a los seres humanos antes que a sí mismo.

-Cronos, creo que es momento de hablar.

Ambos guardianes entran sin previo aviso, con los rostros serios y a la vez compasivos.

-¿Problemas otra vez con Las Vegas?

-Mi señor, esto trata sobre Ji Yong y usted- dice Daesung.

-Entre nosotros no hay nada- susurro, bajando la mirada y colocando mi bastón sobre el escritorio.

-¡Ah, basta ya de eso!- interviene Youngbae -Me niego a escuchar la misma basura que nos viene repitiendo Ji Yong desde hace meses. ¡Entre ustedes hay algo! No es necesario ser un erudito para darse cuenta. ¡Incluso un desconocido lo vería!

-¿Ver qué? No hay nada, ¿es que no escuchan lo que digo?- ya estaba enojándome bastante.

-¡Y UN CARAJO CON ESO! ¡COMPORTATE COMO UN HOMBRE Y ACEPTA TUS SENTIMIENTOS!

-¡Nunca los he negado, maldita sea! ¡SOY EL PADRE TIEMPO!- alcé la barbilla, con orgullo -¡No puedo ir por ahí enamorándome del primer humano que se me cruza en el camino! Tengo responsabilidades, deberes... Si él no quiere aceptarme, ¿qué hago yo? ¿Rogarle eternamente?

-¡Al menos tienes que intentarlo!

-¡TIENES QUE ESTARME HACIENDO UNA JODIDA BROMA!- arrojé el libro en el que siempre escribo al suelo -¡Lo he intentado desde que lo vi por primera vez y él no me corresponde! ¡ASI QUE SE ACABÓ!

-¡NO ME VENGAS CON ESAS ESTUPIDECES! ¡DISELO DE FRENTE!

-¡¿QUIÉN TE CREES QUE ERES PARA...?!

-Señor Cronos- me interrumpió Daesung, con firmeza y calma. Lo miré enfurecido, pero él ni siquiera se inmutó -Sus ojos no han dejado de ser grises estos meses...

La ira desapareció al instante, siendo remplazada por la misma infinita tristeza que me ha embargado todo este tiempo.

-Está bien, señor... Sólo somos nosotros, puede decirlo- asintió, colocando su mano en mi hombro.

-¡Oh, Daesung!- los ojos comenzaron a escocerme –Taeyang...- lo miré, destrozado. Me agaché, recogiendo mi libro y abrí una página al azar, mirando uno de los dibujos que hice hace varias semanas atrás de Ji Yong. Ambos lo miraron y palidecieron.

-Lo amo demasiado- abracé el libro, pegándolo a mi pecho –Pero él no me quiere ni un poco... Apenas y me habla o me mira...- me eché a llorar, cayendo al suelo de rodillas –Soy el Padre Tiempo y le he entregado mi corazón a un humano que no me corresponde. ¡Mi alma entera le pertenece!- negué, dolido -¡OH DIOS MIO! ¡No puede ser! ¿Qué haré yo sin él?

Lloré desesperadamente, como nunca lo había hecho, derramando lágrimas y soltando gritos de dolor sin separarme ni un momento del libro.

Daesung se tendió a mi lado, pegando mi cabeza en su pecho, dejándome llorar cuanto yo quisiera. Taeyang me ofreció sus palabras de consuelo mientras daba palmadas a mi espalda.

Entrada la noche, yo me hallaba en mi habitación, a la que casi nunca entraba, porque no tengo la necesidad.

Estaba a oscuras, pegado a la ventana, contemplando el cielo nocturno. Era extraño, pero tenía frío. Tal vez se debía al hecho de que no tenía mi traje puesto, sino, ropas ligeras.

¿En qué momento me cambié? ¿Cuándo caminé hasta aquí?

Un portal se abrió a mitad del jardín y Ji Yong lo atravesó. Estaba radiante, con una sonrisa enorme en los labios.

-Mi señor, ha llegado al fin- lo recibió Daesung.

-¡FUE MARAVILLOSO! Las pequeñas son más hermosas cada vez que las veo- dio saltitos de emoción.

-Me alegra mucho saberlo. Younbae le preparó la cena, vaya a comer un poco y después descanse.

-¿Y Cronos?- me paralicé.

-El señor está descansando, ha tenido un día agitado. En casi todo el día no salió de su despacho y ahora está en su habitación.

-Se ha vuelto tan solitario y hosco...

-Eso es porque siempre tiene mucho trabajo encima, debe disculparlo.

Gracias, Dae... No pudiste decir nada mejor, incluso creo que es una excusa que yo mismo habría dado.

-Pues bueno, ¡a cenar! Me muero de hambre- y entre risas, entró a la mansión.

Me levanté y me eché en un sofá cercano. Ni siquiera me acerqué a la cama.

Por dos horas no hice más que encender y apagar la lámpara que estaba a un costado.

Me sentía una basura.

-¿Cronos?- la encendí. Esa era la voz de Ji Yong -¿Aún estás despierto?- la apagué. No sabía como sentirme –El día estuvo genial, las pequeñas te echan de menos, ¿quieres saber que hicimos hoy?- la volví a encender -¡Fue tan divertido! No me vas a creer cuando te lo cuente...- la apagué -Pero para eso necesito que abras la puerta- la encendí. Hubo un silencio y quietud de varios minutos, porque aún no me decidía.

¿Debería exponer mi corazón nuevamente?

-Realmente no entiendo que te sucede, ¡te has estado comportando tan extraño!- la apagué.

"Y tú ya deberías saber porqué, Ji Yong", quise responder.

Ya no volví a encenderla y él terminó por marcharse, dejándome con esa mezcla de melancolía y dolor.

-Si tan solo supieras cuanto he llorado hoy por ti- musité, ya entrada la madrugada.

************

No me maten...

Lamento la tardanza, pero tuve unos pequeños percances... DX

Déjenme sus votos, comentarios, etc.

Atte: Roble-G

EL NUEVO PRECEPTORDonde viven las historias. Descúbrelo ahora