Capítulo 39: Nunca

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Vinieron a revisar la habitación pero esta vez tardaron más por lo que paso con la droga de Chloe.

—Iré a ducharme, de nuevo el infierno—Me dijo Chloe.

Luego de ducharnos me puse el uniforme y me hice una cola de caballo.

Agarré mi mochila y mi corbata.

— ¿Vienes? —Le pregunté.

—Esperare a Arianna—Asentí y Salí, fui a la cafetería y pedí mi desayuno.

Me senté con Aarón y me entrego el termo con café.

—Creo que me voy a enfermar—Dije sonando mis mocos.

— ¡Qué asco! ¡No hagas eso! —Se quejó.

Yo reí.

—Ayer hable mucho con Scott—Dijo comiendo.

—No me interesa, no quiero escuchar su nombre—Él rio.

—Bien, entonces te contare a una chica que conocí ayer y no se quiso acostar conmigo... ¿Sabes por qué? —Negué con la cabeza y miro a los lados.

Se acercó a mi oído.

—Era virgen—Susurró y yo solté una carcajada.

—Hola—Se sentó Scott con Alice.

—Hola—Saludó Aarón.

—Hey—Se sienta alguien a mi lado y veo a Zedd que esta tan golpeado como Scott.

—Hola—Lo saludé— ¿Te duele mucho? —Señalé su cara.

—Si ¿Quieres quitarme el dolor? —Arquee una ceja riendo.

—Ahora no, estoy enferma—Él miro a Scott con odio.

—Te veo luego, muñeca—Besó mi mejilla sonoramente y se fue.

—Odio a ese maldito—Gruñó Scott.

—Scott—Lo regañó Alice por maldecir.

—Déjalo expresarse, es su boca, no la tuya—Solté hacia Alice.

—Es mi novio—Habló con obviedad.

Miré a Scott, creí que no eran novios.

Él no respondió.

—De igual forma, tú no lo controlas y si solo quieres cambiarlo... En realidad no lo quieres—Me levante de la mesa agarrando mi corbata y mi botella de café.

—Ellie, no tienes que irte—Escuché a Scott.

—Si tengo, porque no soporto verle la cara a Alice mientras veo cómo te cambia—Le dije y Salí de la cafetería.

Vi a Chloe con Arianna y las salude.

—Iremos a la cafetería ¿Vienes? —Negué con la cabeza.

Ella se despidió y vi a Alex con un chico.

Me acerque.

—Hey—Salude y él me sonrió.

Me abrazo por la cintura.

— ¿Todo bien? —Me sonrió.

—Sí, tengo algo de alergia—Fruncí mi nariz.

Mire al chico.

—Él es mi primo Steven—Me presento—Ella es Elizabeth—Me sonrió. —Hoy hay un partido de futbol contra otro internado ¿Vienes? —Me preguntó—Quiero verte animándome—Yo reí.

—No sabía que jugabas—Él sonrió.

—Hay muchas cosas que no sabes de mí, Beth—Reí. — ¿Te veo allá? —Asentí y él beso mi mejilla para irse con Steven.

Escuché la campana y fui a la clase correspondiente, era matemática.

Me quede dormida cuando la profesora empezó a decir la planificación del semestre.

—Señorita Murphy, ya es la cuarta vez que se queda dormida en mi clase, por favor salga de mi aula de clases e ira esta tarde a detención—Yo froté mis ojos y Salí del salón.

Me acosté en el banco que estaba afuera del salón.

—Maldita sea—Escuche una queja y levante la cabeza para ver a Scott caminando por el pasillo enfadado.

Pasó por mi lado y no me vio.

— ¿Por qué estas enfadado? —Le pregunte apoyando mi cabeza sobre mi bolso.

Escuche como se acercaba y se sentaba conmigo.

—Por el profesor de inglés, yo se hablar inglés, no quiero escuchar lo que ya se—Habló enfadado. — ¿Qué haces afuera?

Lo mire a los ojos.

—Me dormí... De nuevo, tengo detención—Hice una mueca.

—Yo también—Me dio los cinco.

—Estoy cansada—Me acomode cerrando mis ojos.

Sentí su mano acariciar mi rostro y abrí mis ojos mirándolo.

—Distancia—Hablé firme. —Volviste con Alice

—Yo no, ella si... Me dijo que volviéramos y le dije que lo intentaría —Asentí. — ¿Y tú? —Fruncí mi nariz.

— ¿Qué? —Arquee una ceja.

—Con quien estas... Ya sabes...—Lo interrumpí.

—Con nadie—Me senté—Soy una mujer libre y puedo estar con quienquiera—El miró mis ojos.

—No, no, no—Me acerco a él.

— ¿No qué? —Lo miré.

—No puedes—Mordió su labio y me subió en sus piernas.

Acomode mis rodillas al costado de sus piernas.

—Si puedo. —Me iba a alejar pero el empujo mis piernas más cerca de él. —Tú no puedes—Él rio.

—Chss—Acaricio mi mejilla mirando mis ojos. — ¿Qué harás luego de detención? —Murmuró.

—Iré a ver a Alex en el juego de hoy—Él frunció su nariz.

— ¿Alex? —Asentí.

Hizo una mueca de asco.

—Él es genial, así que cállate—Golpee su hombro.

— ¿Genial en la cama? Porque te aseguro que yo soy mejor—Apretó mi trasero haciéndome brincar sobre él.

—No lo quiero averiguar—Él entrelazo nuestras manos.

—Yo si quiero—Acaricio nuestras narices.

Reí en su cara.

Me levante de sus piernas.

Sonó el timbre.

—No escaparas —Dijo levantándose y agarrándome. —Eres mía—Yo negué con la cabeza sonriendo.

—Nunca—Me alejé de él.

De inmediato vino a mi mente la frase ''Jamás digas nunca''

Internada Con El Diablo¡Lee esta historia GRATIS!