Tenemos que escapar.

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Lo pensé dos veces antes de abrir la puerta, había ido a la cafetería solo por un café y un pan, pero al verme me temblaba la mano, el tiempo a límite se estaba acercando, y no podía discutirlo, los señores Fray lo habían aceptado.

Abrí la puerta y entre tomando aire, cuando cerré la puerta escuché unos quejidos, por un momento creí que era Steve pero recordé que él no vendría hasta una hora después, cuando me gire me encontré con Connor, pero no estaba tendido, estaba sentado quitándose todos los artilugios que tenía haciendo que las máquinas chillaran con fuerza y estruendor, no pude evitar la sorpresa y el hecho de tirar mi vaso de unicel con café y mi pan.

-Connor... -murmuré incapaz de decir una palabra más. Cuando lo llame, él me miró extrañado, sus ojos azules me recorrieron de pies a cabeza.

-Melissa, quiero ver a mi hermana... Melissa... Melissa... -fue lo primero que dijo, pero al verme su mirada preocupante cambio-. ¿Y tú quién eres? -su voz era ronca, ya casi olvidaba el sonido de su voz. Pero eso no me preocupó si no el hecho de que no podía reconocerme, la sangre se me bajó por completo.

-¿Qué? -se escuchó más como un suspiro.

-Lo lamento, pero no puedo reconocer a una persona que ha dejado de comer y que no ha dormido bien. Te me asemejas a alguien, pero esa chica pelirroja estaba más llena de vida de lo que tú te encuentras -mis ojos se llenaron de lágrimas y Connor me sonrió-. ¿Por qué dejaste de comer? Es muy importante la tragadera -prácticamente me tire sobre él, Connor se quejó y escuché varios crujidos, pero no me importó. Me coloque a horcajadas de él y aplaste lo que le quedaba de mejillas.

-¿En serio eres tú? ¿No eres una ilusión? ¿Una alucinación? ¿Un sueño? ¿No eres un fantasma? -pregunte aplastando su rostro flacucho, toqueteando su cuerpo... Connor detuvo mis manos inquietas, quería tocarlo para saber que no se rompería, para sentir su calidez, para reconocer que estaba con vida y no era mi imaginación.

-Alisson, soy yo, ¿quién más podría ser igual de guapo que yo? Soy real, chiquita. No soy un monstruo para ser una alucinación. Soy el sueño de chico que todas quieren -me guiñó el ojo-. Dudo estar muerto ciertamente -se miró de arriba a bajo. Antes de que dijera algo, los doctores llegaron a invadir la habitación.

-Señorita Miller, no puede estar en esa posición, menos sobre un enfermo...

-Me están violando -gritó Connor, cuando los doctores trataron de quitarme me aferre a Connor y antes de que me volvieran a reñir, Connor tomó mis manos y me sonrió-. Estoy despierto... -acarició mi rostro y me guiñó el ojo, de esa manera me calme para que pudieran sacarme de la habitación.

En cuanto salí, recordé a los chicos y llame a Steve.

-Steve -en cuanto contestó tenía que sacarle todo, estaba emocionada-. Connor despertó -no escuché nada del otro lado

-Steve... ¿Qué tienes Steve? -alguien preguntó del otro lado, mi hermano estaba shock-. ¿Hola? -era la voz de Jacob.

-Connor despertó -escuche un grito chillón y aleje el celular-. Avisa a los chicos, por favor Jacob.

-Claro, claro. Enseguida estaremos ahí...

Todos los chicos vitoreaban el regreso de su amigo, yo también estaba demasiado feliz.

-¿Y Darren? -Derek y yo nos pusimos tensos ante la mención del mejor amigo de Connor.

-Se está encargando de unos asuntos importantes sobre tu empresa... -dijo Steve ignorando lo sospechoso que eso sonaba, pero Connor lo sentía.

-¿Y su mejor amigo no es importante? Llamen a ese bastardo -dijo cansado, todos me miraron, saque el celular y marque el número de Darren, lo puse en altavoz y se lo di a Connor.

Una Chica Más. #1 Trilogía TheUselessDonde viven las historias. Descúbrelo ahora