Prólogo, (o de como los deseos, matan más gente que los relámpagos)

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Lo primero que hace en las mañanas es ponerse los zapatos, entonces baja hasta la tienda de sombreros. Cruza calles y callejuelas en ocasiones sube al ferri, pero este siempre esta atestado de gente y huele a humanidad, es decir francamente atroz.

Al llegar, se pone los guantes y empieza a trabajar.

Toma hilo y aguja, según la petición del cliente, se sienta en su silla. El aire es pesado y usualmente tan temprano en la mañana el taller esta vacío, entonces es cuando Izuku tiene más tiempo para trabajar, porque a decir verdad no sabe que más hacer.

Le hubiese gustado ser soldado, pero Izuku carece de destreza o más específicamente de nobleza; porque puede luchar perfectamente con una espada. En todo caso, a su madre le pareció mejor dejarle a cargo el negocio familiar. Es así que Izuku sin haber cumplido la mayoría de edad se hizo propietario de una tienda de sombreros en el centro de la ciudad.

Sin embargo el éxito de esta no le impedía estar aburrido.

Esa tarde cerro la tienda, decidió que visitaría a Toshinori-san. No porque su madre se lo hubiera encomendado, o porque le debía un sombrero bonito. "Pasaría por la taberna y le llevaría algo bueno de comer", pensó Izuku cerrando su pequeño negocio.

El candado retumbo contra la puerta, e Izuku no había escuchado un mejor sonido en mucho tiempo. A decir verdad iba a visitar a Toshinori no por nostalgia, o el deber, lo hacía por el simple hecho de romper la rutina.

Izuku odiaba la rutina.

Detestaba ver el polvo sobre los múltiples sombreros a su alrededor, por sobre todo detestaba las telas brillantes, la gente que cruzaba frente al escaparate, el aire ajeno y molesto de la habitación...

Él sinceramente odiaba la tienda.

Bueno, odio era una palabra demasiado fuerte, para el lugar que su padre había construido y que su madre había amado tantos años, pero ninguno de los dos estaba ahí. Izuku merecía conocer el mundo... Al menos un poco.

Al caminar por entre las callejuelas decidió virar hacia el Oeste.

Izuku no sabía que ese pequeño cambio sellaría su destino.

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Notas:

No saben cuánto autocontrol he tenido para evitar escribir esta vaina, pero no puedo más, no puedo más... Quiero un Au del "Castillo Ambulante", fue lo primero que pensé al ver los diseños medievales.

Lo deseo tanto que mi cuerpo no se pudo negar.

¡¡¡Por favor ayuda, mis manos se movieron solas, el Autor está sufriendo!!!

Acompáñenme en el exquisito dolor. 

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