Capítulo 39: Secretos y verdades

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Mi alarma sonó a las 9:30 AM.

Bostecé para quitarme la pereza del cuerpo y tomé mi celular. Lo abrí y revisé un mensaje enviado por Chiharu, diciéndome que me esperaría frente a la parada de Asakusa a las 11:00 AM. Me levanté y me dispuse a alistar las cosas que llegase a necesitar durante este fin de semana. Cuando terminé, me metí a la ducha y me alisté con un jean, unos tenis negros, una camisa sencilla de tirantes negra, y una camisa de cuadros blancos y negros como "abrigo".

Me percaté de que faltaba menos de una hora para las once, por lo que rápidamente me hice un sandwich sencillo y bebí un poco de jugo de naranja. Me cepillé los dientes, agarré mi mochila y demás cosas, y salí corriendo hacia la parada de autobuses que me quedaba como a cinco o seis cuadras. Tuve suerte de alcanzar el autobús a tiempo para subirme, pero luego me di cuenta de que había dejado la tarjeta para pagar mi pasaje.

«¡No. Puede. Ser! »

Empecé a buscar desesperadamente por todos los bolsillos que tenía, ¡pero no estaba!

-Imposible... -me quejé y entonces una señora me tocó el hombro.

-Veo que dejaste tu tarjeta, jovencita. No te preocupes por ello, puedo pagarte el pasaje con la mía. -Se ofreció amablemente.

-¡Muchas gracias, abuelita...! -Le hice una reverencia y ambas nos sentamos en asientos continuos.

Busqué mi monedera y le devolví el valor del pasaje aunque se opuso a que se lo regresara. Mientras tanto, hablamos de distintas cosas; incluso me atreví a contarle un poco de la situación que he vivido desde que me enteré de que estaba comprometida.

-Así que, como puede ver él es una persona detestable. No sólo es engreído sino también me hiere a menudo. Es muy frívolo casi siempre y nunca comparte sus cosas conmigo, ¡no confía en mí! No quiero casarme con alguien así. No entiendo en qué pensaban mis padres, ¡es imposible que me enamore de un tipo como él! -Exclamé y fue evidente la exasperación que me causaba todo esto.

-Jumm... Yo no estaría tan segura, pequeña -respondió mientras se levantaba-. Con todo lo que me contaste, me parece que más bien te gusta ese chico -replicó dejándome perpleja por completo.

-¿Qu-? ¡Es ridículo! ¡Yo siempre lo he odiado!

-No seas tan testaruda. Recuerda que "del odio al amor hay un solo paso" Adiós~ -canturreó antes de bajarse del autobús.

Al poco tiempo, llegué a mi parada y cuando bajé ya me estaba esperando Chiharu al otro lado. Caminamos hasta su casa en donde nos recibió su fastidioso hermano menor. Atsushi me regaló una mirada fulminante, la cual devolví. Sin embargo, no duré mucho con ella al ver al pequeño y precioso perrito de Chiharu, Kyuu-chan. De inmediato, lo tomé en mis brazos para darle muchos mimos y me dirigí a la pieza de Chiharu -sugerencia de la misma- a dejar mis cosas. Su cuarto no había cambiado mucho desde la última vez que lo vi durante las vacaciones de verano.

-Debería ir a ver en qué puedo ayudar, ¿cierto Kyuu-chan? -Él me respondió con un ladrido.

Bajé al primer piso y escuché la puerta abrirse. Cuando volteé en dirección a ella, me encontré con Sousuke-san y detrás de él se encontraba Naoki.

-Oh, bienvenida Nike-chan -me sonrió como siempre- ¡Ya regresé a casa! -gritó para que sus hijos lo escucharan.

-Muchas gracias, Sousuke-san -sonreí igualmente-. Y hola, Naoki.

Juntos caminamos directo a la sala en donde se hallaba la cocina, allí se encontraban Atsushi en la estufa con su hermana sirviendo la comida.

-¡Bienvenido de vuelta, papá! -Dijeron los dos casi al unísono.

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