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Apoyo mi cabeza sobre el hombro de Dylan y cierro los ojos, no he dormido nada y ahora estoy cansada. Thomas está al volante y Harper es su copiloto, detrás estamos Matt, James, Dylan y yo. El espacio es reducido pero nos permite estar a los cuatro juntos, la música está apagada y eso no me ayuda a la hora de cerrar los ojos.

-Duérmete, aún queda un rato -Dylan besa mi frente y entrelaza mi mano con la suya.

Cierro los ojos y sin darme cuenta me quedo dormida, cuando me despierto la furgoneta ya está aparcada en el camino que conecta con el garaje de la casa. Me quito el cinturón y abro la puerta, todos están fuera y me miran cuando bajo de la furgoneta.

-Mirad a la bella durmiente.

Me sonrojo y cierro la puerta, Harper saca la llave de su bolsillo y abre la puerta principal. Todos nos quedamos con la boca abierta al ver el interior, todos los muebles están decorados con tonos pastel, es como si acabáramos de entrar en una casa de anuncio. Entramos en el salón y Matt lo primero que hace es caer sobre el sofá y suspirar de alivio.

-Es tan cómodo.

-¿Queréis ver las habitaciones?

Todos asentimos y seguimos a Harper por el pasillo hacia las habitaciones. La primera en la que nos detenemos es donde dormirán Thomas y Dylan, ambos dejan sus cosas en las camas y miran a su alrededor. Los demás continuamos y la siguiente es para Mat y James, en la última habitación dormiremos nosotras. Hay una litera y una cama individual, Harper elige la litera y yo la cama.

Dejo la mochila sobre el suelo y miro a Harper.

-Tengo hambre, ¿preparamos algo de comer?

-Voy a llamar a Erika para avisarla de que ya estamos aquí.

-Vale.

Entro en la cocina y miro en la nevera, saco la carne y pongo la sartén en el fuego. Echo el aceite y coloco las alitas de pollo dejando que se frían poco a poco. Dylan entra en la cocina seguido de los chicos, los cuatro se sientan en los taburetes y me miran.

-¿Necesitas ayuda?

Asiento y reparto las tareas, Thomas y James preparan los platos y los cubiertos para ponerlos en la mesa. Dylan insiste en ayudarme a cocinar y no le digo que no, saco del frigorífico las verduras y se las doy. Las pone en la tabla y empieza a partirlas en tiras, cuanto tiene todas listas las coloca sobre un plato y me mira.

-¿Algo más?

Señalo la freidora y cortamos las patatas para prepararlas, cuando todo esta medio listo nos damos un respiro y sacamos dos refrescos de la nevera. Me entrega uno y se lo agradezco con un beso, deja el bote sobre la encimera y coge mi cintura con sus manos. Me empuja hasta la encimera y comienza a besar mi cuello.

-Están ahí fuera -gruño mientras siento como se me eriza la piel.

-Nunca ha sido un problema -besa mis labios.

-Pero que se queme la comida sí que lo es.

Dylan se gira y corre a apagar el fuego, la carne y las patatas ya están listas. Servimos la carne con las verduras y las patatas en un cuenco aparte. Salimos de la cocina y lo dejamos en la mesa, Harper se reúne con nosotros y todos nos sentamos en la mesa.

-¿Va a venir a comer?

-No, podéis comer tranquilos.

Como si hubieran levantado la veda todos se abalanzan a por la comida, intento coger un poco de carne pero me encuentro con la mano de Matt. Tienen la boca llena de patatas y carne, aprovecho y me sirvo verduras en el plato. Cojo un refresco de la mesa y bebo un trago, la conversación en la mesa es variada, cada uno está hablando sobre un tema.

Cuando acabamos dejamos todo sobre el fregadero y mientras los chicos se dedican a fregar los platos, nosotras nos sentamos en el porche a la espera de la llegada de Erika. Escuchamos el ruido de un coche en el camino de piedra y nos levantamos automáticamente, sin que el taxi llegue a pararse del todo Erika abre la puerta y corre hacia nosotras. La recibimos con los brazos abiertos y las tres gritamos emocionadas, los chicos salen de la casa para saludar a Erika.

-Te echábamos mucho de menos -digo limpiándome las lagrimas de la emoción.

-Y yo a vosotros -sonríe-, tengo mucho que contaros -, dice mirándonos a Harper y a mí.

-Creo que tenemos un gran lago que nos está llamando -dice Matt y todos asienten.

Dylan besa mi mejilla y junto con todos los demás se tiran al agua con la ropa puesta, las tres reímos y nos sentamos en la arena donde Erika empieza a contarnos como le ha ido todo en Nueva York.

-¿Y ese tatuaje? -chilla Harper al ver el dibujo que cubre la muñeca de mi amiga.

-No es nada, me tatué vuestros nombres para llevaros siempre conmigo,

Las dos suspiramos y abrazamos a Erika, Harper no estará con nosotras el año que viene pero yo si he planeado vivir con Erika en Nueva York cuando me traslade allí.

-¿Cómo vais vosotras? -Erika nos mira a ambas pero centra su mirada en Harper-, ¿y tú qué? Me han dicho que últimamente estas muy unida a James.

Harper se sonroja y se le atragantan las palabras.

-Genial, creo que quiere algo más conmigo.

-¿Te vas a acostar con él? -decimos las dos sorprendidas.

Ella niega con la cabeza y nos golpea en el brazo a las dos.

-Digo una relación.

Erika y yo reímos y le pedimos perdón, cuando acabamos de hablar de Harper, Erika me preguntar sobre Dylan.

-¿Cómo vas con él? -dice señalándolo con la cabeza.

-Estamos bien.

-¿Sabe lo de Nueva York?

Miro a Erika y niego con la cabeza, no se aún a que universidad tiene pensado ir él y no sé qué será de nosotros.

-Debes decírselo cuanto antes, tenéis que hablar sobre vuestro futuro juntos.

-No sé qué planes tiene él, no quiero adelantarme tampoco.

Las dos me miran y niegan con la cabeza.

-Tienes que decírselo o se lo diremos nosotras.

Miro a Dylan y me doy cuenta de que las chicas tienen razón, debo decírselo cuanto antes, no quiero complicar más las cosas.

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