capitulo 45

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Solté un suspiro de alivio cuando llegamos a casa. No había sido técnicamente imposible después de todo.
Luego de una serie de chequeos, el doctor Kennal había dado por sentado que mi operación si había dado resultados, tardíamente pero los había dado en fin.
Sólo me había bastado con escuchar «no perderás la estabilidad de nuevo» para seguir con mi vida. 

Me recosté sobre la cama junto a Luhan. Él miraba hacia el techo pensativo y yo solo jugaba con mi nariz sobre su cuello. Soltó un suspiro.
-Nunca superaré el hecho de que todo el mundo parece desearte- dijo en voz baja y sorprendiéndome. No pensé que esa fuera la base de su preocupación. Me aparté para verlo a los ojos pero él desvío su mirada miel. Acaricié su mejilla con la mano.

-Nadie me desea a menos que esté semidesnuda y bailando- murmuré divertida. –No tienes por qué preocuparte.

-Yo te deseo todo el tiempo- dijo él también en voz baja pero no parecía decirlo con perversión ni lascivia, sino como si hubiera estado reflexionándolo. –Te quiero para mí, y sé que jamás lo admitirás pero aún deseas bailar en Anacks. 
Me puse tensa y fruncí el ceño. Vacilé unos segundos y finalmente le dije:

-Luhan, a mí me gusta bailar, amo hacerlo. Anacks no es el único medio que tengo para conseguirlo. Sea ballet o un baile en el poste, lo único que me importa es llevarlo a cabo, y al único que quiero atraer es a ti. 

Él sonrió sin mirarme y luego me atrajo sobre sí con sus manos muy cerca de mi trasero.
-Siempre sabes exactamente qué debes decir, ¿verdad?

Le guiñé un ojo y él tomó mi rostro entre sus manos haciéndonos perder en un profundo y lento beso.



(…)


Aquella era mi última noche en Atlanta y estaba algo triste. Extrañaba muchísimo Seúl, pero también amaba pasar tiempo con Baekhyun, y no sabía cómo serían mis días de nuevo sin él. 
Aquellas semanas en Georgia habían sido probablemente las mejores y peores de mi vida, pero debía volver a Seúl y enfrentarme a la realidad. Volver al estudio de ballet, a la academia, y finalmente enfrentar a mi madre. Y a ciertas personas que prefería no recordar.

Luhan había contactado a Chae Bin quién había logrado posponer el juicio para una semana más tarde. Aquella mujer comenzaba a caerme bien. Por más que sedujera a Luhan,… es decir, ¿quién no lo haría? «Lo sé, ¿de dónde sale ésta actitud racional, Park?»

Eran eso de las seis cuando escuché voces en la sala. Luhan estaba tomando una ducha para nuestra cena de aquella noche.

Caminé por el pasillo y abrí los ojos sorprendida cuando llegué a mi destino.
Baekhyun tenía a Mi Young por la cintura.

-Así que no han perdido el tiempo, ¿eh?- reí ante la mirada incómoda de mi primo y el rubor en las mejillas de Younggie.
Sabía que aquellos dos habían entablado conversación en el hospital, pero no me hubiera imaginado que a un nivel tan íntimo. De todos modos, me alegraba que fuera así. Mi Young era una chica genial y Baek la merecía, tanto como ella a él.

-Bien, no los incomodaré más- dije reprimiendo una carcajada cuando la sala quedó en silencio.
Baekhyun soltó una risita.

-Más te vale porque he invitado a Mi Young a que venga con nosotros ésta noche- sonreí. -¿Te molesta?

-Por supuesto que no. Me alegra que tengas tan buen gusto, Baek. 

Mi Young enrojeció y se acomodó el cabello chocolate detrás de la oreja. Le hice una seña con una mano para que me acompañara.

-Nunca te he visto tan tímida- le dije en voz baja mientras caminábamos hasta la habitación. Ella soltó una carcajada.

-Lo sé. Es que él es tan… me pone nerviosa, y me gusta. 

-Es de familia- bromeé y ambas reímos.

-¿Cómo van las cosas con Luhan?- me preguntó en voz baja.

-Supongo que bien. El asunto de su separación está poniéndonos de buen humor a ambos. –Ella asintió. –Pero no sé que nos espera en Seúl.
Mi Young hizo una mueca.

-Voy a extrañarte, falsa inválida.
Solté una risita.

-También yo- dije y le di un abrazo. –Pero he de suponer que ya tendremos cenas familiares, ¿verdad?
Ella volvió a ruborizarse.

-Eso espero. Baekhyun es asombroso.

-He de asegurar que él ya está loco por ti- le dije con una sonrisa.

-¿Quién está loco por quién?- preguntó Luhan saliendo del baño con tan sólo una toalla por debajo de la cadera. Su pálido y fuerte abdomen cubierto de gotitas, y su cabello húmedo hacia atrás. Mordí mi labio inferior ante la impresionante y excitante imagen.

-Vaya… -dijo Mi Young sorprendida y solté una carcajada.

-Lo sé- coincidí, encantada ante la vista.

Luhan rió.

La mañana siguiente, luego de una emotiva despedida con Baekhyun y Mi Young, subimos a nuestro avión. Yo estaba bastante relajada, pero Luhan se hallaba más tenso de lo normal.

Tomé su mano y entrelacé nuestros dedos. Él sonrió y se mordió el labio.

-Amo cuando haces eso. 
Y yo también lo amaba. De alguna manera sentir su mano en la mía me daba seguridad. Sabía que podía adecuarme a cualquier situación si íbamos juntos de esa manera.
Besó el dorso de mi mano y observó mis dedos, luego sonrío con suficiencia.

-¿Qué?

-Nada- dijo y su sonrisa no se desvaneció. Algo se traía entre manos.



(…)



-¡Seúl extrañaba a la pequeña fiera Park!- gritó Eun Ji llamando la atención de todo el mundo mientras comenzaba una carrera olímpica hacia mí. 

Reí mientras ella me estrechaba en sus pequeños brazos. Abrí los ojos como platos cuando me apretó contra sí.

-¡Te has agrandado los senos!- dije sorprendida mientras me apartaba y observaba sin descaro los nuevos implantes.

-Lo sé, ¿no están geniales?- preguntó mientras se ahuecaba con las manos. Solté una carcajada cuando vi a Luhan cubrirse el rostro con la palma de su mano, avergonzado.

-Vaya. Sehun debe estar muy contento- dije riendo y vi al castaño a unos cuantos metros junto a Lay, aquella chica que se me hacía conocida de algún sitio, y mis padres.

-Ya tendremos tiempo para hablar. Ahora sólo abrázame, te he extrañado como mil infiernos. A ti, y a tus sexys piernas- bromeó ella palmeando mi muslo y luego me abrazó.
Les había informado sobre el suceso de «las piernas milagrosas» la misma noche en la que había sucedido.

Observé sobre su hombro a mis padres acercándose con una sonrisa. Mamá continuaba con aquella mirada extraña pese a todo. Seguía ocultándome algo.

Yixing abrazó a Luhan y luego Sehun.

Pronto descubrí porque la chica que acompañaba a Lay se me hacía familiar. Era Chin Hae. La chica que trabajaba de recepcionista en la academia Wu.

Suspiré.
Pronto debería volver y dar explicaciones.

Si bien adoraba el arte, no era algo que me gustaría hacer el resto de mi vida. El baile era ese «algo» y ahora que tenía mis piernas, estaba dispuesta a seguir aquel sueño el resto de mi vida.



(…)


-Deberías hablar con tus padres- murmuró Luhan en mi oído mientras íbamos a casa de Lay. 

Puesto que el auto de Luhan había quedado en condiciones catastróficas luego del accidente y aquellas últimas semanas no había estado trabajando, deberíamos reducir algunos gastos y arreglarnos entre préstamos.
Mi padre me había asegurado que se encargaría de mis gastos tanto como lo necesitase, y aquello me reconfortaba, pero Luhan también era parte de mi vida, y después de todo lo que había hecho por mí, merecía mi apoyo incondicional, en todos los aspectos. 

-Necesito saber qué sucede contigo, mamá- le dije sin rodeos cuando llegamos a casa.
Papá la observó expectante, ella sólo asintió y sin decir una sola palabra caminó hasta la sala con la intención de que yo la siguiera.
Se sentó en el sofá y yo arqueé una ceja, sintiéndome algo preocupada.

-Siéntate- pidió en voz baja y así lo hice, quedando frente a ella.
Luego de unos segundos de silencio, suspiró.

-Creo que compartimos la misma opinión cuando digo que no he sido la madre que se supone que debería ser- comenzó en voz baja e incluso tartamudeando. Parecía débil y nerviosa. –Has pasado muchas cosas tú sola, y por eso estoy tan orgullosa de ti. Aunque sé que nada de eso es por mí. Tienes fuerza y carácter. 
Cuando yo tenía tu edad mi madre era estricta y correcta conmigo. Nunca pude negarme. Siempre había sido demasiado tímida y obsecuente. –Hizo una pausa e intenté que no se me cayera la mandíbula de la sorpresa. –Estoy realmente orgullosa- repitió. –Eres todo lo que alguna vez me hubiese gustado ser. Pese a tus rebeldías, tus obscenidades, que seas… una stripper adolescente, que estés enamorada de un tipo mayor que tú,… simplemente lo aceptas, y no te avergüenzas por ello. Y no debes hacerlo. 
No me interesa lo que digan los demás, __________ -dijo y supe que se refería a nuestro entorno social. –Eres mi hija y te acepto tal y cómo eres. Y espero puedas perdonarme- dijo y por primera vez desde que había comenzado su discurso, dirigió su mirada color miel a mí. –No he sido la mejor madre, pero ya casi te pierdo una vez, y eso me ha abierto los ojos. No quiero terminar mi vida sin haberte brindado al menos algo de mí. Y que te quedes con malos recuerdos.
Te amo, aunque la mayoría del tiempo me comporte como una bruja arpía. –Luego sonrió arqueando una ceja. Tal como yo lo hacía. –Sí, sé que me has apodado así.

La observé con una sonrisa curvándose en mi boca. No quería llorar pero finalmente lo hice cuando la abracé y ella me correspondió, acariciando mi cabello. Sentí mi hombro humedecerse y supe que ella también lloraba.

Me aparté un poco y ambas reímos entre lágrimas.

-Digamos que no he sido la hija ejemplar, pero me alegra que seas mi madre- dije con la voz entrecortada y ella río secándose los ojos.

-Debería grabar éste momento. Es algo histórico- objetó papá desde el marco de la puerta comiendo una dona. Era la viva imagen de la tranquilidad. Me sorprendió que mamá no lo fulminara con la mirada, generalmente detestaba que comiera en la sala. 
En cambio, ella extendió los brazos y él soltó un bufido. Papá se acercó y nos abrazo a ambas, casi asfixiándonos. 

-Lo que tengo que aguantar… -bromeó y los tres estallamos en carcajadas.



Los días pasaron con suma tranquilidad. Las cosas parecían volver a la normalidad pero no quería confiarme de nada aún. Faltaba un día para que se firmaran los papeles del divorcio de Luhan y me sentía tan involucrada como si fuera yo la que fuera a divorciarse.

Había terminado con el asunto de la academia. Me había costado decirle adiós luego de tanto tiempo allí, pero me había ido con la certeza de que si bien era buena en el arte, el baile era mi principal pasión.

Mientras caminaba a través del pasillo, luego de despedirme de algunas de las personas con las que había tenido un buen trato, alguien me detuvo.

-Park.
Solté un suspiro.

-Kris.
Él sonrió, suficiente.

-Tanto tiempo, ¿qué tal has estado?
Negué con la cabeza. No quería empezar con algo que sabía que terminaría mal.

-Es mejor si hacemos como si esto nunca hubiese pasado, ¿sí?
Él hizo una mueca y lo meditó.

-Sólo quería saber de ti- se explicó y arqueé una ceja, poco convencida. –Es enserio, estoy con alguien ahora.
Lo miré sorprendida.

-Me parece muy bien.
Él soltó una risita. Yo sólo le respondí con una media sonrisa.

-¿Eso es todo?- preguntó riendo. -¿Así te despides? 
Negué con la cabeza.

-Quizás nos volvamos a ver. He escuchado que contribuirás con el hogar que conozco. Eso es sorprendente viniendo de ti.
Él sonrió.

-¿Qué puedo decir? Me has inspirado.

***

-Tengo miedo- confesé en su oído.

Estábamos cómodamente abrazados en la hamaca en el jardín trasero de mi casa. La luna iluminaba tenuemente el ambiente, y el sonido de los grillos, y el tráfico lejano nos hacían compañía.

Mis padres estaban en una fiesta y teníamos la casa para nosotros solos.

-Estamos juntos- respondió él y besó mi frente. –Prometí que nada nos separaría. Estamos juntos- repitió. –Y te amo más que a nada.
Me quedé en silencio observando sus ojos miel, sintiendo aquella familiar sensación de necesitar más oxígeno de lo usual. Luhan me miraba fijamente y yo me sentía abrumada, sin embargo segura.

Era fácil perderse en aquella burbuja de intensidad privada.

-Agradezco al cielo cada momento que hemos pasado juntos, y también a Lay y Eun Ji.

-¿Por qué?- pregunté divertida.

-A Lay por haberme obligado a ir a Anacks y a Eun Ji por haberse lamentado contigo de mi rechazo. Y a ti por venir a vengarte en nombre de tu amiga.

-Ésta es la parte dónde te confieso que sólo quería romper tu corazón- bromeé y él me mostró su sonrisa de lado. –Es mentira. Yo también agradezco eso. Incluso a Min Ju- pronuncié su nombre con recelo. –Puede que la odie, pero sin ella tú no hubieras llegado a mi vida.

Él lo consideró.
-Mañana cortaré todo vínculo con ella, y podremos empezar nuestra historia de amor- dijo riendo.

-¿Comenzar? Yo creo que ya vamos a medio camino, amigo. 
Luhan asintió con una sonrisa. Luego se quedó pensativo.

-Éste no será la típica separación triste- comenté cuando él me sentó sobre su regazo.

-Créeme que no- murmuró divertido. –Y más aún porque esto será lo que me da el paso a casarme contigo.
«Casarme contigo. Hmm…»

Luhan besó la piel de mi cuello, y sorpresivamente, mordió, succionando fuerte. Gemí acalorada arqueando mi cuello y apoyando la cabeza sobre su hombro.

-Tenemos la casa para nosotros solos- le recordé en voz baja.

-Dios bendiga las fiestas a las que asisten tus padres- dijo dramáticamente y me puso sobre su hombro, palmeando mi trasero. 
Reí mientras me llevaba de camino a la casa.

Aquel hombre me volvía loca, y estaba segura de que tendría aquel jodido y perfecto efecto sobre mí, el resto de mi vida.




(…)


Eun Ji tenía mi mano entre las suyas. Ambas íbamos vestidas de camisa blanca, pero ella llevaba una falda ajustada y negra, y yo una más formal de color gris oscuro.
Luhan se encontraba junto a Min Ju frente a una señora que parecía ser la más miserable millonaria en el planeta.

Min Ju estaba seria y se negaba a mirar a Luhan. 

El alivio me invadió cuando la vi firmar los papeles, y luego él lo hizo también.
El rubio le dio un beso en la mejilla, y ella sonrió secamente, apartando la mirada.
Aquella fue la última vez que la ví. 

Luhan le agradeció a Chae Bin, quién luego de despedirse de él, se quedó hablando con la juez.

Finalmente él se acercó a mí, y me miró serio.
-Vamos rápido afuera- me pidió tomándome de la mano y alejándome de Eun Ji que me miraba con una sonrisa. 

Me arrastró fuera del estudio jurídico y una vez que estuvimos en la acera, me envolvió en sus brazos.

Me fundí en su abrazo, disfrutando de su aroma, y el latido frenético de mi corazón contra su pecho.

-Soy tuyo. Ahora soy completamente tuyo- dijo con una sonrisa y me besó. Tomé su rostro entre mis manos acercándolo a mí, y luego hundí mis dedos en su cabello desordenado.

-Aún no- murmuré divertida contra su boca.
Él soltó una risita.

-Eso no es problema.
Se apartó un poco y lo vi ponerse de rodillas. 
Sentí el corazón en las manos cuando sacó de su bolsillo una pequeña cajita de terciopelo negro. La abrió y sin dejar de mirarme, un hermoso anillo de compromiso relució ante mis ojos.

-No puedo prometerte ser el mejor esposo, pero sí... estar siempre a tu lado, y amarte con cada fibra de mi ser –mis ojos se llenaron de lágrimas y el continuó con una sonrisa. –Te conocí como stripper y me embrujaste, luego como artista y admiré cada cualidad tuya, y finalmente te conocí a ti, como eres en realidad, y me di cuenta de que he encontrado lo que desde un principio busqué. Eres tú. Sólo eso necesito para ser feliz. A ti. Y si me dices que no ahora, te lo volveré a pedir, así que… - añadió y solté una carcajada. –Cásate conmigo, por amor de Dios, ________ Park.

-Eres el único demente que le pediría matrimonio a una mujer luego de haberse separado de su ex – le dije negando con la cabeza. –Pero por supuesto que voy a casarme contigo.

Luhan se puso de pie y me tomó en sus brazos. Me besó y por fin lo sentí libre de tensiones y preocupaciones. Finalmente éramos sólo él y yo. Y a partir de ahora, para siempre.

I Don't Careᴇ - EXO - [Luhan y Tu] - [TERMINADO]¡Lee esta historia GRATIS!