capitulo 44

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-¿El lago de los Cisnes?- pregunté observando el folleto. Se trataba de la conocidísima obra qué esa noche estaría presentándose en el Teatro Fox.
Luhan me observaba expectante y nervioso.

-¿Quieres ir a verla?
Pensé en aquel instante en una maldita respuesta sarcástica cómo: “Claro, puedo ir e incluso bailar con ellos” o algo que lo hiciera sentir mal, pero me arrepentí antes de decirlo. Él no se lo merecía, simplemente estaba intentando ser considerado conmigo, y llevarme a tal lugar de costo carísimo sólo para entretenerme, era un mérito que debía agradecer.
Solté un suspiro.

-Seguro ya debe haber empezado.

-De hecho es en una hora- dijo él luego de observar su reloj. –Pero no iremos si no quieres. Es una… -lo dudó. –Es una idea estúpida, tú estás así… y de seguro no quieres verlo, lo siento.
Negué con la cabeza con una sonrisita.

-Sería lindo. Nunca la he visto en vivo.
Luhan asintió.


(…)


El Teatro Fox estaba abarrotado de gente y me sentí rara cuando el guardia nos dejó saltarnos absolutamente toda la fila solo por mi condición física.
Luhan pagó la entrada y nos dirigimos hacia el interior de aquel majestuoso lugar.

La arquitectura era magnífica y la iluminación tenue y adecuada.
Nos ubicamos en nuestros asientos cerca del escenario y aguardamos al menos una hora a que el teatro se llenara por completo. 

-¿La has visto alguna vez?- cuchicheé en el oído de Luhan. Estaba sentada a su lado en una cómoda butaca luego de ser vergonzosamente ayudada por él y un empleado del lugar.

-De niño, un centenar de veces- comentó él con sus labios en mi oreja. La oscuridad me permitía sonrojarme con tranquilidad. –Mamá me llevaba con frecuencia a todo tipo de obras.
Solté una carcajada imaginándomelo.

-Por eso eres tan masculino- bromeé y él rió. 

-Oye- se quejó. –Podría haber salido peor- añadió.
Reímos en voz baja hasta que la curiosa música invadió el lugar. 

En el escenario aparecieron bailarines junto al príncipe Sigfrido. Era el primer acto.
Cada movimiento, lento, suave, rítmico y perfecto. La melodía llenaba mis oídos y me recordaba alguna ocasión en el estudio de ballet cuando había practicado algún fragmento de aquella coreografía. Podía sentir la tensión en mis pies con cada sonido, y admiré la delicadeza de las bailarinas.

Luhan apretaba mi mano con más frecuencia de lo normal pero yo no podía prestarle siquiera un segundo de atención. Ver aquel espectáculo en vivo era fascinante. Aquel brillante y estructurado ballet era sublime, y la magia, el romance y el drama de la historia me hacían sentirlo en carne propia.
Definitivamente esto era una experiencia que no iba a olvidar.

Sentí mi piel erizarse cuando llegaba el final e incluso solté lágrimas de emoción.
La gente estalló en aplausos y elegantes adulaciones. Sonreí golpeando mis palmas sin dejar de mirar el escenario. Y no sentí tristeza ni nostalgia. Me sentía orgullosa de haber hecho aquello alguna vez en mi vida. El ballet era algo hermoso y me bastaba con haber tenido la oportunidad de hacerlo al menos una vez.

Luhan besó mi mano y volví de nuevo a la realidad.
Las personas comenzaban a retirarse.

-¿Has notado eso?- preguntó con una sonrisa radiante.

-¿Cómo no notarlo?- dije casi eufórica. –Ha sido magnífico. Podría ver ésta obra un millón de veces y no me cansaría…

-No me refiero a eso- dijo él interrumpiéndome y su sonrisa se acentuó aún más. –No has dejado de mover los pies desde que comenzó la función.
Me quedé helada.
¿Mover los pies?

-¿Eh?- le dije observando mis zapatos. –No es posible.

-Te lo juro, he estado intentando llamar tu atención pero estabas demasiado concentrada. Movías tus pies como si estuvieras bailando. 
Mi corazón dio un vuelco y me quedé quieta.
¿Aquello era posible? 

-¿Ves, bebé? Quizás lo único que necesitas es algo que te incentive a caminar, tal vez sea sólo sea algo psicológico.
Luhan parecía entusiasmado pero alguna parte de mí ya empezaba a gritarme que no me haga ilusiones. Probablemente el pesimismo.

-Inténtalo de nuevo- dijo Luhan al ver que la mayoría de la gente ya estaba fuera del teatro. 
Negué con la cabeza.

-No creo poder hacerlo de nuevo.

-No lo sabrás si no lo intentas- dijo él sonriendo.
Mi corazón latía con fuerza. Aún no le había enviado ninguna señal a mi cerebro pero el pánico carcomía mi cuerpo.

-Tengo miedo- confesé frunciendo el ceño. –Quiero que suceda, pero tengo miedo.

-Estoy aquí contigo, y sé que puedes- me alentó acariciando mi pierna.



Y con un suspiro increíblemente largo, lo intenté.

-¡Deja tu filosofía, Freud! ¡Mis piernas no son la mierda que creía!- grité más feliz que nunca mientras enroscaba mis piernas alrededor de su cadera y atraía su rostro hacia mí. 

La adrenalina corría por mis venas. Aquella definitivamente había sido la mejor noche de toda mi vida. El subidón de alegría que había tenido al ser consciente de que mis piernas volvían a ser las mismas de antes. Sin dolor, sin tensión, absolutamente nada.

Sólo había tenido que desearlo para que suceda. Con incredulidad volvía a sentir la fuerza de mis extremidades, sintiendo mi peso y sin ningún esfuerzo.

Luhan había intentado darme una explicación lógica al asunto diciendo que todo se originaba en un hecho traumático que se alojaba en mi inconsciente y qué se yo que otra chalada.

Lo único que concebía mi mente era el hecho de que mis piernas me llevaban de nuevo de aquí para allá, y ni siquiera me había molestado en llamar al empleado por mi silla de ruedas.

La gente me miraba mientras salía del teatro, creyendo que los habría engañado para no tener que esperar la fila, pero me importaba una mierda lo que pensaran. 
No había dejado de besar a Luhan desde que había intentado moverme y lo había logrado como si siempre hubiera estado ese poder allí.

-No puedo creerlo, realmente, esto… ¡Dios!- le dije eufórica sin dejar de observar mis pasos sobre la acera. 
Y lo más loco de esto es que ni se sentía raro caminar luego de tanto tiempo. Simplemente sorprendente.
Él entrelazó nuestros dedos y me atrajo por la cintura.

-Sabía que lo lograrías, princesa, siempre he confiado en ti. 
Me detuve tomándolo por el bordillo de la camisa y lo atraje hacia mí. Sus brazos se envolvieron alrededor de mi cintura.

-Te amo- murmuré y lo besé. Él dejó caer su cabeza levemente hacia un lado mientras yo devoraba su boca en un profundo beso y mi mano acariciaba su cuello con suavidad.

-Lo único que deseo ahora es que seas completamente mía- susurró y sentí la piel de mi cuello erizarse. Una descarga eléctrica recorrió mi columna.

-Ya lo soy- dije en voz baja con mi frente sobre la de Luhan. Sus largos dedos encontraron mi piel desnuda por debajo del sweater y me estremecí. Acarició justo allí sobre el hueso de mi cadera.

-No. Quiero casarme contigo.
Sonreí juguetonamente. 

-Tú sólo di cuando.
El soltó una carcajada y su boca recorrió por debajo de mi oreja.

-En cuánto me deshaga de ella te juro que si es necesario te llevaré a rastras a una iglesia.
Reí y luego me detuve sorprendida.

-¿Qué no es pecado eso de comprometerse por segunda vez?

-Técnicamente no, sólo se trata de papeles. 

-¿Quieres decir que debo vestirme de blanco y todo eso?- pregunté horrorizada y él rió.

-Puedes vestirte de rojo en la noche de bodas si quieres…
Le di un codazo en las costillas.

-Una stripper pasando por el altar- dije con ironía, él sonrió.

-Aún no puedo creer que hayas dicho que sí- dijo y me abrazó por la cintura dándome vueltas. Solté gritos y risitas. 
Estábamos en una avenida y pese a que era de noche, la gente pasaba apurada, cada una metida en su asunto. 

-Es una oportunidad demasiado tentadora… ser la señora Xiao… Hmmm… 
Luhan rió y continuamos caminando de nuevo al apartamento iluminados por las luces de la ciudad, y muy escondida en el cielo –tras densas nubes- la luna.


(…)


-Vamos a darle una sorpresa a Baekhyun- le dije cuando llegamos a casa y Luhan asintió acercando su oreja a mi oído para escuchar el plan.


{Narra Baekhyun}


Estábamos en un pleno partido de póker en la mesada de la cocina cuando una voz se escuchó en el pasillo. Les hice una seña a mis compañeros y dejé la cerveza sobre la mesa.
Me dirigí al pasillo y allí entraba Luhan, con __________ muy enfadada en brazos.

-¡No puedo creer que hayas sido tan torpe!- se quejaba ella viéndolo furiosa. Él parecía ajeno y distante.

-No es mi culpa que olvides que vas en una silla de ruedas.
Ella lo fulminó con la mirada y me acerqué.

-¿Qué sucede chicos?- pregunté arqueando las cejas hacia el novio de mi prima.

-Luhan se ha dejado olvidada mi silla en un restaurante y la han robado. 
Miré a Luhan atónito. Éste depositó a ________ con torpeza sobre el sofá y se alejó.

-Tu prima es la idiota a la que se le ocurre dejar una silla de ruedas fuera del restaurante.
_____________ sacó un teléfono de su bolsillo.

-¿Cómo me has llamado?- preguntó con una mirada ácidamente desafiante y se inclinó sobre la mesita.
Observé la situación, confundido.
_____________ sostenía el móvil sobre la pequeña pecera.
Luhan se puso pálido.

-No juegues con eso, allí tengo contactos importantes, ____________- dijo llamándola por su nombre completo en vez de aquel dulce diminutivo.

-Oh, quizás soy demasiado idiota… -dijo ella sin dejar de mirarlo. El fantasma de una sonrisa amagó en su rostro. –Ruégame perdón u olvídate de tus queridos contactos importantes- ordenó enfatizando cada palabra y dejó el teléfono a centímetros del agua.
Quise intervenir pero ella me cayó con una mirada.
Luhan negó con la cabeza, bufando ante la ridiculez del asunto.
La punta del móvil de Luhan rozó el agua.
Éste se enfureció.

-¡Deja eso!

-¡Pídeme perdón!- exigió la morena.

-¡No!
______________ arqueó una ceja pero Luhan no cedió. Sus dedos tintinearon antes de dejar caer el celular en lo profundo de la pecera.
El rubio la observó atónita y luego la ira invadió su rostro.

-¡Te mataré, zorra!- gruñó acortando la distancia entre él y mi prima. _____________ gritó desde el sofá e inmediatamente me interpuse entre ellos mirando Luhan, furioso.
Le arrancaría los ojos con las manos antes de que le pusiera una mano encima.

-¡Acaba de destruir mi fuente de trabajo, Baekhyun!- gruñó él intentando apartarme. Era más alto y probablemente más fuerte que yo. 
Pero mis amigos estaban en la cocina y sólo me hacía falta gritar para que llegaran a romperle todos los huesos.

-¡La mataré!- graznó.

-¡Eso si me atrapas, bastardo!- soltó _________ una risita.
Ladeé mi cabeza para mirar el sofá pero ella no estaba allí. 
Volví mí mirada a Luhan, asombrado y confundido.
El rubio miraba al marco de la puerta. Seguí su mirada con mis ojos y me encontré con _________ parada a pocos metros de distancia.

-¡Ahora sí!- gritó él y comenzó a perseguirla.
Mi prima corrió esquivándolo, y creí estar alucinando.
Observé desde mi sitio como corría por toda la casa y supuse que estaba loco y que la botella de cerveza que había tomado me había pegado más fuerte de lo usual.
De repente ella se detuvo y comenzó a reír ante mi cara de imbécil drogado. Luhan se puso detrás de ella y también soltó unas cuantas carcajadas.
_____________ tenía una cámara en sus manos y lo único que me hizo darme cuenta de que me había fotografiado fue el flash.

-Esto será memorable- dijo admirando la foto.

-¿Qué?... –comencé moviendo la cabeza. -¡¿Qué demonios?!
Abrí los ojos como platos captando la situación. Ella… realmente caminaba, de hecho, corría. 

-Sorpresa- canturreó con una sonrisa acercándose y abrazándome. 

Pese a mi total estado de confusión, le devolví el abrazo emocionado porque ella estuviera caminando de nuevo. 
Hoy definitivamente era un día demasiado raro.

{Narras tú} 


-Casi me matan de un infarto, idiotas- nos reprochó Baek dejándose caer en el sofá luego de mi rápida explicación sobre la movilidad de mis piernas. Entonces me observó. –Estoy que no me lo creo. Debes ver a un médico, esto no es normal.

Puse cara de pocos amigos.

-No me importa si es normal o no, Baekhyun- le dije bruscamente. –Mírame. Estoy sobre mis propios pies, puedo caminar. Esto es lo único que me importa.
Mi primo asintió poco convencido.

-De todos modos, asistirás a la cita de mañana, ¿bien?
Asentí a regañadientes.

Luhan tenía envuelta mi cintura con su protector brazo cuando lo sentí tensarse.

-Oh Dios, ¿ésta es pancake? ¡Mira cómo has crecido!
De pronto me vi sofocada por los gigantescos brazos de alguien más. Me aparté para ver su rostro y entonces un mar de recuerdos me inundó. 

-¡MinSeok!- lo abracé mientras reíamos. 
MinSeokera uno de los amigos de Baekhyun en secundaria, solía ser el típico deportista del salón, y siempre nos habíamos llevado muy bien.

-Baekhyun tenía razón. Estoy sorprendido, pancake, ¿cómo has estado?
Sentía la tensión de Luhan detrás de mí por lo que me aparté un poco y sonreí.

-Pues genial, de hecho ahora mejor. Es una larga historia- expliqué con una risita y tomé la mano de Luhan. –Supongo que no se conocen, él es Luhan- lo presenté con una sonrisa. –Mi novio.

MinSeok parecía sorprendido pero sin embargo estrechó la mano de Luhan con una sonrisa divertida. 
Luhan en cambio parecía reacio a decir una sola palabra.

Puse los ojos en blanco y le di un apretón de confianza.
-¿Qué tal si vamos a la cocina y apostamos en una partida de póker? – preguntó Baek y sonreí sabiendo que él conocía y admiraba mi lado competitivo.
Le eché una miradita a Luhan y él asintió suspirando.

En la cocina, pronto reconocí a KyungSoo. 
Era otro de los amigos de Baek, pero éste era un poco más intelectual. En realidad formaban un trío excelente.

Recordaba interminables tardes juntos.



(…)


Aguardaba nerviosa en la sala de espera. No entendía el origen de mi preocupación, quiero decir, podía caminar, no necesitaba más explicaciones.
Pero el hecho de tener que escuchar una me atemorizaba. Como si mis piernas fueran a perder la fuerza en un segundo. 

Una enfermera salió por el pasillo y se quedó frente a las pocas personas que nos encontrábamos allí. Tanteó su lista.
«No digas Park, no digas Park.»

-Park- llamó ella observando a todos en general.
Solté un suspiro.

Luhan apretó mi mano y me puse de pie siguiendo a la enfermera, quién me había mirado sorprendida cuando me levanté por mi propia cuenta.

Entré a la habitación con las extremidades temblando. Luhan besó mi frente conteniéndome. Esto había sido una mala idea.

El doctor Kennal, que revisaba sus expedientes levantó la mirada un segundo y volvió a bajarla. Y como si hubiera caído en la cuenta tarde, me miró de nuevo.


-Es imposible.

I Don't Careᴇ - EXO - [Luhan y Tu] - [TERMINADO]¡Lee esta historia GRATIS!