capitulo 41

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{Narras tú}



-Salgo de un hospital y tengo que entrar en otro- me quejé en voz baja mientras Mi Young arrastraba mi silla hacia el elevador.
Northside Hospital sería el lugar dónde pasaría las próximas dos semanas, con visitas diarias de mi primo –que por cierto, aún no había visto- y bajo la firme custodia de Young.

Atlanta era un lugar impresionante y demasiado caro para mi gusto, pero al fin y al cabo, yo no estaba pagando nada, así que no sufría los costos de financiamiento. Se suponía que era una “ciudad de negocios”, pero camino al hospital había visto casas muy bonitas en las que incluso me imaginaba viviendo algún día. Lamenté el instante en el que se me ocurrió pensar en mi futuro.

Luego de conocer al doctor Kennal –él que se encargaría de mi operación- me derivó inmediatamente a la sala de cuidados. 

Una vez que estuve recostada en la cómoda camilla, tomé un libro que había traído conmigo desde Seúl, y comencé a leer. Trágica y sorpresivamente, no pude continuar mi lectura. Las palabras se repetían en mi cabeza pero algún tipo de fuerza las repelía de mi sentido de entendimiento.

Podrían haberme cortado las piernas en aquel momento y yo simplemente me hubiera quedado observando. Creo que nunca iba a caer realmente en la cuenta de que había demasiadas posibilidades de que aquella parte de mi anatomía que alguna vez me hizo disfrutar tanto de bailar, pronto ya no serviría de nada. Si no es que eran completamente inútiles ya.
Pensé en Luhan y mi plegaria por él.

¿Dios realmente me estaba quitando el poder de caminar por él? En tal caso, el pensamiento me reconfortó, intentando no tocar mentalmente el hecho de que él tenía amnesia y probablemente no supiera nunca más de mi existencia.

Mi Young se despidió por un momento para ir a una junta que tendría con el director del hospital. Mi teléfono sonó sobre una mesilla lejana, y ella volvió a entrar a la habitación, para acercármelo.
Nunca me sentí más inútil.

Miré la pantalla desanimadamente. 

«No puedo creer que llegaste y no me hayas avisado. Estás en serios problemas»

Fruncí el ceño y otro mensaje llegó al instante.

«Es broma. ¿Puedo pasar? Dime que no estás desnuda o algo.»

Solté una risita y tecleé «Todo bajo control. Pasa.»

La puerta de metal hizo un suave sonido y la cara de mi primo se asomó con una sonrisa.
-¡Mira cuánto has crecido!- exclamó acercándose- no puedo creer que tengas… senos. Esto es inaudito. 

-¡Baekhyun!- lo fulminé con la mirada. Bien, digamos que en mi adolescencia no fui precisamente la más desarrollada físicamente del instituto.
Baek sonrió y luego me abrazó con suavidad.

-Prometo que cuando estés bien te daré el abrazo de oso que te mereces. –Asentí. –No te preguntaré de tu vida, pequeña alma depresiva. Sólo comenzaremos a planear una lista de actividades para cuando salgas de aquí.

-Tendré que estar en reposo, Baek- contesté sin ánimo. El chasqueó la lengua. 

-Oh por favor, ¿__________ Park? ¿Estamos hablando de la misma niña que casi se rompe el cuello cuando cayó de un árbol y aún así continuó toda la tarde corriendo y jugando a los espías?
Comenzamos a reír y de repente me detuve con una mueca de dolor.

-Eres fuerte, pero es mejor no forzarte, pancake.
Negué con la cabeza y volví a reír, ignorando el dolor. Pancake era el apodo que había adoptado de niña gracias a Baekhyun, luego de apostar diez dólares a que no podía comer quince pancakes sin vomitar antes. Por supuesto, gané mis diez dólares.

-No puedo creer que aún recuerdes eso. 

-Recuerdo cada estupidez que hemos hecho juntos- palmeó mi hombro y deseé que otra persona también recordara nuestros momentos también. – ¿Cómo va eso de tu pierna?- preguntó mi primo observando el yeso y los moratones que comenzaban a suavizarse.

-Dicen que la operación es mi última alternativa. Algo en el nervio espinal. Probablemente no volveré a caminar- dije con firmeza pero desviando la mirada. Decirlo en voz alta lo hacía más real.

-Sé que lo harás. Creo que ni Satán sería tan malo como para privar a una bailarina de su pasión. 
Solté una risita. Me había olvidado lo fácil que era de llevar la relación con Baekhyun.
Él era tan sencillo y amable. Divertido y charlatán. Era justo lo que necesitaba. Alguien que me conociera realmente a fondo.

-Y cuéntame de ti, tonto, ¿cómo te ha ido en estos últimos años?
Él suspiró.

-Me faltan unos meses para graduarme de arquitecto- sonreí impresionada. –Vivo en un apartamento cerca del centro, te encantará. Supongo que no hay mucho que contar. Mi vida ha sido bastante aburrida sin alguien a quién molestar, ¿sabes?- dijo refiriéndose a mí. Arqueé una ceja. –No creas que seré tu esclavo mientras estés en reposo, eh. 
Me reí.

-Claro que lo serás o te demandaré por haber rayado las cabezas de mis muñecas.

-¿Cuánto sería? ¿Dos o tres años de prisión? Aún soy joven, y aunque lo hicieras, terminarías pagando mi fianza. Ya conoces mi infalible poder de convicción- bromeó riendo.


{Narra Luhan}


-Amor, estaba pensando en irnos a vivir a Seatle por un tiempo. ¿Qué dices?

Min Ju conducía su auto hacia casa de sus padres. Hacía tan sólo quince minutos me habían dado el alta y ya me estaba presionando para que saliéramos a un almuerzo en "familia".
Recordé con dolor, aquel perfecto almuerzo que habíamos tenido __________ y yo junto a sus padres.
Mi aún prometida había sido la maldita culpable de que todo se fuera al demonio. ¿Por qué debería sentirme en compromiso con ella cuándo lo único que había hecho era pedirme terminar con todo y luego hacer enfadar al amor de mi vida?

Ya no tenía nada que perder.
-Detente- dije secamente pero con voz cortante. –Detén el coche- repetí mirándola fijamente.
Ella frenó con suavidad, algo confundida.

-Min Ju, aprecio que hayas estado conmigo en el hospital y todo eso, pero nosotros vamos a separarnos. En tanto pueda hablaré con Chae Bin para solicitar una nueva fecha en el juzgado. No volveré contigo.
Me observó atónita y luego comenzó a negar con la cabeza.

-No, podemos arreglarlo Luhan. Ella se ha ido. Tenemos el camino libre- dijo como frenética moviendo la cabeza. –Estamos comprometidos, no lo echemos a perder- rogó.

La miré severo.
-Es todo- finalicé y abrí la puerta del asiento copiloto sintiéndome perdido. Crucé la calle con cuidado sintiendo el frío helar mis huesos.
No me arriesgaría a volver al coche para tomar mi bolso con mis cosas, pero agradecía al cielo haber llevado mi teléfono móvil conmigo.

Le marqué inmediatamente. No alcanzó a sonar cuando oí su voz.
-Dime que estás bien- rogó con ansiedad en la voz. Me sentí confundido.

-He salido del hospital- respondí sin saber que decir.

-Lo sé, la jodida de tu prometida no nos ha dejado verte- dijo bastante enojado. 

-¿Qué?
Min Ju me había dicho que nadie había ido a verme o llamado para preguntar por mí.

-Oh amigo, necesitamos hablar… -murmuró Lay y mi mente se iluminó de posibilidades.

{Narras tú}


-Puedo ir por unos fármacos para que duermas si así quieres, _________- me dijo Mi Young viéndome, algo ansiosa.
Mañana por la mañana sería el día de la maldita operación. Realmente no entiendo porqué me encontraba nerviosa, quiero decir, sabía que no tendría oportunidad de volver a caminar, pero… ¿y si la había? Me imaginé bailando de nuevo y sosteniendo el peso de mi cuerpo sobre la punta de mis pies. Honestamente, sé que no me hallaría nerviosa si es que no hubiera alguna vaga esperanza dentro de mí de que la cirugía funcionara.

-Podré dormir sin necesidad de que me inyectes nada, Mi Young- repliqué secamente. Ya estaba cansada de medicinas y pasármela durmiendo todo el día. Ella sólo soltó una risita y se despidió con la mano.
Mi Young era una gran amiga. Quiero decir, era algunos años mayores que yo, pero aún así me agradaba su personalidad de «chica-que-vive-a-lo-carpe-diem».

Hundí la cabeza en la almohada y desde mi camilla observé la vista nocturna de Atlanta. Estábamos en otoño, y solía llover con frecuencia, o al menos eso había notado en las dos semanas que llevaba allí. 

« ¿Cómo es que sólo te has olvidado de mí?» me pregunté a mí misma. 
Y allí íbamos de nuevo. La eterna tortura de cada noche. Mi mente viéndose colapsada por cada momento con Luhan, su voz, su aroma, su piel…
Extrañaba su sonrisa y –estúpidamente- me preguntaba si era feliz con Min Ju.
He de suponer que sí, puesto que ella quería darse una nueva oportunidad con él, y cómo Luhan no sabía que se habrían separado de no ser por el accidente, él estaría dispuesto a corresponderle el amor a su prometida.

Hice una mueca en la penumbra de mi pequeño cuarto. Debería dormir si quería estar preparada para la mañana siguiente.



{Narra Luhan}

-Realmente no puedo creer que Min Ju me haya mentido- gruñí en voz baja mientras hundía mi trasero en el sofá de aquel viejo bar.

Me sentía consternado. 

-Me alegra que hayas llamado- dijo Yixing y bebió un sorbo de su botella de cerveza. –No sé en qué momento volveríamos a vernos de no ser así.
Asentí con una sonrisa. Me había sentido miserable los últimos días pensando que había perdido a mis amigos y al amor de mi vida.
Al menos no a mis amigos.



{Narra Lay} 

« Aún si logras verlo de nuevo, y estoy segura que lo harás, no le hables de mí.»
La frase de ____________ se repetía constantemente en mi cabeza.
Luhan no la había mencionado en ningún momento y pensé que tal vez Min Ju había tenido razón en lo de su amnesia de fuente. Ella había dicho que Luhan había olvidado específicamente a ____________, y aquello olía a mentira, sin embargo él no me había preguntado por ella en las dos horas que habíamos pasados juntos hasta el momento y no sabía si debería intervenir. 

-Entonces, ¿si vas a cancelar totalmente todo?- pregunté sorprendido y mis ganas de contarle la verdad se incrementaron.

-Sí lo haré, tú mejor que nadie sabes que yo no la amo- me dijo el rubio y su rostro se ensombreció. – ¿Cómo está ella?
Arqueé una ceja confundido.

-Lo sé, lo sé. No debo preguntar pero sé que ustedes son amigos y…

-¿A qué te refieres?- le pregunté cortándolo en seco.
Él me miró frunciendo el ceño.

-Quiero decir… ____________. 

-Un momento, tú… ¿tú la recuerdas?

Mataré a su prometida, juro que la mataré.
Él hizo una mueca sarcástica y deseé descuartizar a Min Ju con mis propios dientes. __________ estaba sufriendo por Luhan y Luhan por ella. Y todo por aquella maldita maniática.

-Min Ju nos dijo que tenías amnesia de fuente, Luhan- solté de inmediato mirándolo preocupado y dejando la cerveza a un lado. –Se lo dijo a ___________. Ella piensa que tú no la recuerdas, despertó tan sólo unos días antes que tú pero Min Ju no la dejaba entrar.

Él se atragantó con el sorbo de su bebida y me dijo entre jadeos:
-¡¿Qué?! ¡Min Ju me dijo que ella me había dejado!

-No importa lo que haya dicho Min Ju ahora, Luhan. Ella está en Atlanta creyendo que tú no la recuerdas y con el corazón roto. 



{Narra Harry}

«______________... diablos, ¿cómo has podido creer que podría olvidarte?» Pese a lo que había sucedido, me sentía más feliz que nunca. Ella no me había dejado, ¡aún me amaba!

Mi corazón retumbaba bajo mi pecho. Iría hasta el fin del mundo por ella. 

-¿Por qué se fue a Atlanta?- pregunté mientras pagábamos la bebida con excesiva rapidez y nos retirábamos del bar. 

-Ella no quería verte con Min Ju, Luhan. Además…

Se quedó callado y mi pulso se desbocó.
-¿Qué?

El suspiró y luego me miró fijamente con sus ojos colo café.

-_____________ ha quedado paralítica.

Oh no…

{Narras tú}


-Quiero verte salir de éste hospital con tus propias piernas, pancake- fue lo último que me dijo Baekhyun antes de que cayera en un sueño profundo, luego una cargada dosis de anestesia.

Todo se volvió oscuro y me encontré a mi misma en un campo repleto de coloridas flores. La brisa era suave, el sol resplandecía, y el aroma espectacular.
Me recosté sobre la hierba, observando el despejado cielo y sonreí. 
No sentía dolor en ningún sitio y podía mover mis piernas con naturalidad. 

Se escuchaba ruido de… ¿lluvia? Y aún así, no llovía. 
Era realmente un sueño, y me pregunté si quizás esto era morir. No podía sentir ningún tipo de emoción más que calma, y las sensaciones físicas de hallarme en aquel encantador prado.
Tal vez podría quedarme aquí por siempre…



{Narra Luhan}



Me encontraba en el suelo del baño derramando lágrimas y descargando la ira con mis puños sobre las paredes.
Todo había sido mi culpa.
Mi maldita. Jodida. Estúpida. Culpa.

______________ no podría caminar nunca más y yo era la maldita mierda que lo había ocasionado. ¿Cómo he podido ser tan imbécil y desprotegerla de ese modo? ¿Por qué se me ocurrió saltarme todos los semáforos en rojo aquella noche y no tener en cuenta que estaba arriesgando a lo que más necesitaba y amaba?

Mis nudillos crujieron contra la pared de nuevo mientras soltaba un gruñido de dolor, enojo e impotencia conmigo mismo.
Cuando volví a golpear la pared me quedé quieto y apoyé la mejilla contra el azulejo.
¿Cómo podría volver a verle la cara? ¿Qué expresión debería decirle para expresar cuánto lo sentía? Mis lamentos no valían de una mierda, la había lastimado. Había llegado demasiado lejos.


Ella no me pertenecía, por más que fuera lo único que deseara, y sin contar el hecho de que yo ya era suyo. 

Mi corazón latía con fuerza y pensé en quitarme la vida de una forma dolorosa.

Castigarme por haberla herido, por haberle quitado un sinfín de posibilidades, y lo que más amaba. Bailar.

Lloré de nuevo gritando y tomé de un cajón del tocador una de las rasuradoras nuevas. Le quité la pequeña navaja y la acaricié entre mis dedos.

Me desprecié cada segundo mientras lo hacía. Hundía, rozaba y arañaba mi brazo izquierdo, salpicándome de sangre oscura.
Y sin embargo, no podía sentir dolor físico.

El vacío en mi pecho me torturaba más que la navaja sobre mi piel, y furioso volvía a cortarme con ella, intentando castigarme y que me doliera como mil infiernos por la idiotez que había cometido.

Pronto mi visión comenzó a nublarse, y supe que estaba perdiendo demasiada sangre. Me importaba una mierda, ya no quería vivir sin ella, y sabía que no me perdonaría por haberle quitado lo más preciado en su vida.


-Te amo- dije en voz baja con su imagen en mi cabeza. Todo había perdido color, nitidez, y profundidad a mí alrededor. Nada tenía sentido. –Te amo más que a nada- agregué en un susurro sintiendo como si algo me arrastrara por la espalda, sin siquiera moverme. –Perdóname. 

I Don't Careᴇ - EXO - [Luhan y Tu] - [TERMINADO]¡Lee esta historia GRATIS!