1. Los Colegios de Magia

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La lámpara de la habitación continuaba encendida a tan altas horas de la noche, no todos en Hartington Road estaban dormidos. Annily aún continuaba despierta leyendo "Los cuentos de Beedle el Bardo". Un libro que el profesor Lupin le había obsequiado antes de que abandonara el puesto en Hogwarts. El libro estaba dirigido a un público infantil; magos pequeños quienes aún no tenían de que preocuparse en lo que resultaba a problemas. Al principio, a Annily le resultó extraño que Lupin le obsequiará algo dirigido a un público tan pequeño, pero obvio para Lupin, Snape y por mucho más Dumbledore considerarían que cualquiera de doce años aún era un niño.

Esta noche tocaba leer el cuento de Babbity Rabbity: una bruja que había ayudado a un rey a realizar magia en frente de sus súbditos para impresionarlos, pero cuando le pidieron que reviviera a un soldado que había fallecido, Babbity no hizo nada por el simple hecho de que la magia no puede traer a personas de nuevo a la vida. Resultaba muy interesante de leer, tanto que Annily creyó que tardaría mucho en madurar.

Tampoco los libros del mundo mágico resultaban ser tan infantiles como lo eran los cuentos muggles, donde princesas eran rescatadas mayormente por príncipes para luego tener un final empalagosa mente feliz. La noche anterior había leído el corazón peludo del mago; un cuento algo macabro porque prácticamente el protagonista le había arrancado el corazón a su amada y el tenía el suyo guardado en un cofre. Pero si eso iba dirigido hacia niños magos, significaba que podían tolerar algo así. Annily cambio de página y continúo:

—¡Pídeme lo que quieras! ¡Haré cualquier cosa! —leyó imitando los diálogos del rey que presentaban en la historia— "gritó el rey idiota retorciéndose las manos ante la cepa". -continuo con los de Babbitty—: Levantaran una estatua de Babbitty y la pondrán encima de mí, en memoria de su pobre lavandera y para que siempre recuerden su estupidez, dijo la cepa. El rey accedió sin vacilar, y prometió contratar al escultor más importante del reino para que erigiera una estatua de oro macizo...

Siguió con la lectura hasta finalizar el cuento, el título de "El cuento de los tres hermanos" encabezó la siguiente página justo arriba de tres párrafos. Por más que le emocionara leer este también, no creía posible resistir despierta hasta más tarde y su voz tampoco daría para más. Cerró el libro y se apartó las sábanas de encima, agradecía que el suelo estuviera alfombrado, debido a que había sido un día muy fresco y la noche parecía seguir el mismo camino enfriando consigo los suelos de madera. Dejo el libro de cuentos con los demás libros del estante que estaban acomodados cuidadosamente por orden alfabético, según Annily así se le hacía más fácil encontrar los libros.

Afuera los grillos cantaban y las estrellas brillaban; todas las luces de las otras casas estaban apagadas, quizás a excepción de la iluminación de los pórticos. Un ulular somnoliento invadió la habitación, proveniente de la esquina de el dormitorio donde estaba la jaula de Snowflakes; la lechuza dormía plácidamente sobre la paja de su jaula, ululando y moviendo las alas en sueños. No era la primera vez que asustaba a Annily por las noches con sus movimientos repentinos. 

Era de madrugada, la luna estaba casi por encima de los tejados, debía ser casi media noche o quizás más. Había veces que a Annily le daba miedo quedarse despierta hasta tarde, y más aún cuando Snape no estaba en casa; justo como en estos momentos. Sin embargo, había algo que la reconfortaba y era el saber que no era la única despierta. Si se asomaba más por la ventana y miraba más allá de los tejados congéneres, podría ver el resplandor que emanaba de las calles y centros nocturnos de Westminster y Londres, donde habían personas que vivían para trasnochar. 

Annily pensó que lo mejor sería dormirse pronto, pero su garganta reseca le daba la necesidad de tomar algo antes. Tomo su abrigo y se lo puso por encima de la pijama y sobre sus pies vistió dos calcetines. Apagó la luz de la lámpara de su dormitorio y entonces se animó a girar el pomo de la puerta.

The Half Blood Princess (El Calíz de Fuego)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora