Capítulo 11.

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Estaba haciendo el ridículo. Rápido limpie las lágrimas de mis mejillas y meciendo la cabeza de un lado a otro, y sonriendo lo más falsa que pude, lo mire.

-¿Quién es Frank, _____? -preguntó nuevamente ahora esperando una respuesta, suspire agachando la cabeza, no quería responder a algo que ni siquiera yo sabía.

-No lo sé -musité, mi voz salio ahogada. Él suspiro apartando su mano de la mía, cansado de la puta respuesta que le daba a cada rato.

-Te pusiste como loca recién y gritabas su nombre a cada rato ¿quién es él?

-Él me tocaba, le pegaba a mi madre pero no sé quien mierda es.

Para cuando Niall iba a responder, su secretaria, Sussane, entró a la oficina avisándole que una paciente lo esperaba desde hace rato, afuera. Sequé las lágrimas de mis mejillas y viéndome en el pequeño espejo de mi cartera, retoque el maquillaje escondiendo cualquier rastro de lágrimas en mi cara.

-Nos vemos nuevamente el lunes, _____, necesito que aunque sea doloroso, recuerdes quien es Frank -asentí silenciosamente tomando el pomo de la puerta y encontrándome con la sonrisa de Sara tras ésta.

Ella se mantuvo silenciosa todo el camino, ofreció pasta a tomar un café. Había tomado la tan ansiada siesta que quería seguir haciéndolo, pero con sueño, no podía seguir conduciendo.

-¿Qué sucedió en la consulta? -negué jugando con la etiqueta del vaso, ella suspiró tomándome de la mano.

-Tengo una fobia llamada Afenfosfobia.

-Eso que significa -pregunto tomando un largo sorbo de café.

-Miedo a ser tocada. Niall cree que fui violada.

La cata se Sara se transformo, el café salió disparado de su boca, callendo como pequeñas gotas en la mesa blanca. Sus ojos demostraron miedo y puedo suponer que dejo de respirar por un segundo.

-¿Recordaste alguna cosa? -pregunto con temor. Negué con la cabeza confundida, ella sabía algo que yo no- ¿nada?

-No, nada, solo... Que alguien me tocaba, no sé quien, solo recordé su nombre.

-¿Qué nombre?

-Frank -dije segura, la escuche suspirar fuertemente mientras se pasaba una mano por el cabello quitándolo de su cara.

-¿Segura que no recordaste nada más?

-No, Sara, nada más ¿hay algo que debes decirme?

-No -respondió rápido- ¿qué tal si ya nos vamos? Creo que ya puedo conducir.

En menos de diez segundos, Sara se encontraba lista para salir del establecimiento de café. La seguí a paso lento. Mirando de vez en cuando sus reacciones. Suspiraba nerviosa, apretaba fuertemente el manubrio y pude ver sudor en su frente.

-Sara -llamé, ella jadeo, echándome una rápida mirada- ¿estas bien?

-Si, bueno, tengo dolor de estómago, creo que el vodka y el café no hacen una buena combinación -respondió con su voz de "no, nada esta bien".

Decidí ignorar su tono, cerrando los ojos y pasando esas ráfagas de recuerdos que me hacen estremecer. Al llegar, se estacionó en frente despidiéndose de mi tan rápido que me extraño, gritándome que me llamaría luego.

Como ni tenía nada mejor que hacer, abría el libro "sexo para dummies en la sección de "como tener relaciones para procrear". Bajando el libro a mía piernas, respire recostando mi cabeza en la cabecera del sillón, preguntándome a mi misma, si alguna vez podría tener hijos o simplemente, perder la virginidad antes de pasar a otra etapa, aunque, a este paso, era un enigma.

...
Directioner13963.

Virgen a los 25 (nh)¡Lee esta historia GRATIS!