capitulo 34

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El rubio estaba con los brazos cruzados y el torso desnudo observándome con una mirada expectante desde detrás de sus gafas Ray-Ban. 
Tenía el cabello alborotado y la flexión de sus brazos sobre su pecho realmente favorecía su musculatura. Los jeans se ajustaban a su cadera, dejando demasiado que desear…
Jesús… éste tipo es la tentación personificada.
Caminé hacia él mordiéndome el labio inferior y siendo ajena a los gritos a mis espaldas.

-¿Desde cuándo eres tan sexy?- le pregunté mientras llegaba a su lado. Él se quitó los anteojos de sol y me guiñó un ojo.
Un momento,… enserio, demonios, esto no es real.
Puse mi mano sobre su pecho y él se estremeció ante el frío de mi palma, sin embargo me estrechó en sus brazos, con mis pechos pegados al suyo.

-Me gusta cuando estás húmeda- murmuró con voz ronca y soltó una risita.
Oh Xiao, ¿desde cuándo eres tan capcioso?

-Me gusta cuando estás tan… uhmm- lo observé pensando la palabra adecuada y el rió- ¿desnudo?

-Y aún no has visto la mejor parte- dijo apretándome al creciente bulto en sus jeans.
Definitivamente un hombre musculoso que lleva puesto tan sólo sus pantalones ya es algo sexy de contemplar, pero Luhan, debería ser un pecado siquiera pensar en él.

-¿Desde cuándo eres tan pervertido, ángelito?- pregunté divertida apartándome y caminando alrededor de él. 

-Me inspiras- dijo con expresión de circunstancia.
Solté una carcajada.

-Me gusta de todos modos- sonreí y besé su espalda. Él soltó un gruñido ronco. Abrí los ojos sorprendida. Otro punto débil. 
Comencé a dejar un sendero de besos desde su columna, viniendo de aquí para allá entre sus omóplatos. 

-Hmmm…continua… -pidió en voz baja. Continué dejando besos húmedos y de vez en cuando mordiendo con suavidad. Él estaba de frente al lago a al menos veinte metros de él, pero aún así cualquier podría observar su expresión.
Me arrastró de la mano hasta debajo del árbol y se sentó nuevamente haciéndome espacio en su regazo. 
Jugué con su piel, cerca de su cuello. Mordí y succioné marcando territorio. El gimió ronco y elevó las caderas pegando su erección oculta contra mi trasero. 
Gemí.

-No podemos hacerlo aquí- me quejé en voz baja y solté un gemido-lloriqueo cuando él se perdió en la curva de mi hombro.

-Vamos al coche- pidió con voz demasiado caliente como para negarse.

(…)
Nos dirigimos al auto con la calentura provocando una infalible rapidez en los pies sobre la hierba. Consciente de los gritos pervertidos de nuestros amigos que aún seguían nadando en el lago.
Luhan se dirigió directamente al asiento trasero y me abrió la puerta para que pasara.

-Estoy mojada, Luhan- le dije observándolo y sus pupilas se dilataron de excitación. Negué con la cabeza riéndome. –Me refiero necesito una toalla o algo, no me he secado desde cuándo salí del lago.
El hizo un gesto restándole importancia y me tomó del codo metiéndome de un tirón dentro del auto. Cerró la puerta a sus espaldas. 
Entonces decidí divertirme un poco con él. 

Luhan me sentó sobre su regazo y deslizó los breteles de mi brasier fuera de mis hombros, dejándolo caer sobre su estómago. Lo tomé haciéndolo a un lado y pegué mis senos desnudos a su pecho. Gemí cuando él llevó una de sus cálidas manos a mi pecho izquierdo y comenzó a masajear justo allí produciendo sensaciones semejantes a pequeñas millares de descargas eléctricas a través desde el punto exacto hacia mi bajo vientre.


(…)


Luhan embistió una vez más, buscando mi propia liberación y yo me contuve arqueando la espalda e intentando pensar en otra cosa.

-¿Estás intentando contener el orgasmo?- preguntó en voz ronca y grave y algo atónito mientras volvía a hundirse en mí.
Solté una risita de afirmación. 

-No aguantarás- me desafió y entonces enganchó su mano sobre la parte de atrás de mi rodilla y flexionó mi pierna hacia arriba. Se apartó con lentitud y observándome fijamente volvió a embestir con dureza. 
Gemí escandalizada sabiendo que mi plan se habría ido a la mierda.
Embistió al menos cinco veces más antes de que empezara a sentirme agobiada por el futuro e inminente orgasmo. 

-Tú puedes dulzura- gruñó divertido sobre mi oído y luego murmuró el lóbulo de mi oreja. Continuó incitándome con palabras sucias y hundiéndose en mí como un maldito y jodidamente ardiente animal.
Aquello se había convertido en un juego, y estaba a dos segundos de perder.

Intenté despejar la mente pero era demasiado tarde. La excitación me consumía de adentro hacia afuera y me obligaba a mantener la atención en el feroz clímax que comenzaba a extenderse de mis pies a cabeza.

-Te amo- dijo Luhan contra mis labios mientras me perdía en aquel arrasador orgasmo. Pese a mi natural estado de «grogui abrumada», abrí los ojos sorprendida ante las palabras del rubio, que continuó hundiéndose en mí hasta que encontró su liberación.

Dejó caer su cabeza contra mi hombro mientras respiraba con dificultad. Acaricié su espalda observando el techo gris de su auto. Gracias a Dios los vidrios eran tintados. Ni me quiero imaginar que hubiera pasado si a alguno de los chicos se le ocurría la idea de venir a buscarnos.
Medité sus palabras y sonreí.

-¿Eso era lo que querías decirme hace un rato?- pregunté y lo sentí asentir contra mi hombro. Suspiré y de repente mi corazón comenzó a latir frenético. 
También lo amaba, diablos, demasiado.
El dejó un corto camino de dulces besos hasta mi mandíbula y luego besó mi mejilla. 
Se lo notaba cansado por lo que me hice a un lado y dejé que se recostara él, para luego apoyar mi cabeza contra su pecho.
-Pero yo te amo aún más- concluí con una sonrisa, encerrándonos en una pequeña burbuja de ilusión.
***
Me observé fascinada frente al espejo. Aquel vestido púrpura oscuro envolvía mi piel de forma exquisita, acentuando delicadamente cada curva estratégica. Sólo un par de centímetros por encima de las rodillas y algo de espalda desnuda. Admito que mamá había hecho una buena elección.
El maquillaje en proporciones adecuadas y el cabello suelto, una sedosa cascada. 

Sonreí. Siempre he sabido que me veo bien en ligueros y tacones aguja, pero de alguna manera me hace sentir bien que también puedo verme bonita sin estar semidesnuda y con cuatro capas de maquillaje sobre mi piel.

Oí el tintineante timbre en la sala y luego se escuchó un taconeo precipitarse por la escalera. Medio segundo después alguien tocó la puerta de mi habitación.

-Puedes pasar- avisé distraídamente mientras me acomodaba el sencillo escote. 

-Señorita Park. El joven Xiao está esperándola en la sala- me avisó Jung Shin, otra de las mucamas. Hice un mohín hacia ella. Detestaba tanta formalidad. –Por favor, __________- rogó ella ante mi expresión fulminante y yo solté una risita.

-Dile que bajaré en un minuto. 
Ella asintió y salió disparada escaleras abajo.

Hoy era el día de la gran fiesta en la mansión de los amigos de papá. Sus empresas se habían unido para lanzar un nuevo producto al mercado por lo que ésta sería la fiesta de presentación. 
Mamá y Amelia –la mujer de la otra familia- habían organizado minuciosamente aquella celebración, sin molestarse por el dinero, cubriendo absolutamente cada detalle. Realmente sería algo grande.

Taconeé hacia la puerta luego de tomar mi abrigo y mi bolso. Bajé cada escalón con cuidado de no tener ningún accidente debido a los altos y finos tacones que llevaba en mis pies.

Me dirigí a la sala, no sin antes echarme un rápido vistazo al espejo que cubría una pared del vestíbulo. Una vez más, contenta y emocionada llegué a mi destino.

Luhan iba con un esmoquin gris oscuro y como siempre, aquel sexy cabello alborotado. Una corbata en el mismo tono, y unos notablemente caros zapatos italianos.
Me entregó una sonrisa pícara y se acercó besando mi mano.

-Estás bellísima- dijo con voz tranquila y tomó mi mano. – ¿Lista? 
Asentí. 



(…)



-Kris… puede que se encuentre allí junto a su familia- le dije mientras conducía a través de Kwangmyŏng hacia la mansión.
El me lanzó un breve vistazo y luego suspiró jugando con su mano derecha sobre el volante.

-Está bien.
Lo observé intentando deducir si lo decía en broma o realmente estaba bien con ello. Por su expresión seria noté que le molestaba, pero tenía métodos placenteros para resolver eso.

-Bebé…-dije poniendo mi mano en su muslo en una ligera caricia. –Te amo.
Él refunfuñó dándose cuenta al instante de mis deseos de distraerlo.

-¿No me amas?- cuestioné haciéndome la ofendida.
El soltó una carcajada.

-Te gusta que lo repita, ¿verdad?
Asentí con una sonrisita.

-Pues claro.

-Entonces… -dijo deteniéndose ante un semáforo en rojo. -… te amo. Más que a nada- me dio un tierno beso en los labios y acarició mi cabello. 

Aquello produjo una sensación de dulce ardor en mi pecho y me sonrojé sin poder evitar la sonrisa tonta.
Entrelacé mis dedos con los suyos y continuamos el resto del viaje en un relajado silencio camino a la impetuosa casa. 



(…)



-Es un gusto que estén aquí- dijo mi madre mientras se acercaba y detrás de ella un mozo con una bandeja llena de copas.
Luhan tomó dos, ofreciéndome una.

-El vestido es un encanto- halagué la elección de mi madre y ella sonrió satisfecha.
Mi novio sonrió y puso una mano en la curva de mi cintura. 

-¿Ya les han dicho cuál es su mesa?- preguntó mamá observando el amplio jardín repleto de elegantes mesas bastas de vajillas de cristal, como si se tratara de un palacio. 
Asentimos con la cabeza y entonces ella concluyó:

-Pueden ir por allí, los veré en un rato. Disfruten la velada.
Y taconeó por el delicado sendero hacia la casa.
Luhan suspiró.

-Pareces tensa cuando estás cerca de tu madre- dijo envolviéndome con un brazo mientras que observaba el lugar escépticamente.

-Aún sigo esperando que me diga que me desheredará por estar contigo. –El frunció el ceño. –Sabes que no me refiero a eso- dije apretando una mano contra su pecho. –Sólo que cierta vez…
Me quedé callada, sopesando el asunto.

-¿Cierta vez…?- me animó Luhan ahora con la curiosidad picando.
Solté el aire.

-Mi primer novio, Cal. El tenía tres o cuatro años más que yo. Yo tenía dieciséis y seguía en el instituto, pero él ya estaba en la universidad. Era conocido como… -levanté una mano haciendo comillas con los dedos- “el chico malo”. Se saltaba todas las reglas, y me arrastraba a mí con él. Mis padres estaban furiosos y me habían dicho que debería salir con alguien de mi edad e intereses, pero yo… lo quería. Realmente fui una estúpida.
Luhan parecía sorprendido ante la nueva revelación, sin embargo, luego de unos segundos de vacilarlo, dijo:

-¿El fue con quién tuviste tu primera vez?
Y ahí fue cuando yo me tensé.
Me aclaré la garganta.

-No es necesario entrar en detalles…

-Responde- pidió él con una risita pero noté que también tenía curiosidad e incluso algo de enfado por el tema.

-Sí, fue él. 
Entonces se quedó callado y supe que por más que se lo esperaba, la noticia le había caído como un balde de agua fría.
Me apresuré a añadir:

-En aquel momento tenía casi diecisiete años, no sabía lo que realmente quería. 

-¿Y ahora estás segura?- preguntó él en voz baja y frunciendo el ceño.

-¿Siquiera lo dudas? Estoy completa y estúpidamente enamorada de ti.
Luhan sonrió y se formó una adorable arruguita en su ojo derecho. Lo besé y le devolví la sonrisa. 

-¿Vamos a la mesa?- preguntó y yo asentí. 
Caminamos de la mano, totalmente conscientes de que todas las miradas estaban en nosotros.
Esto era algo así como la nueva primicia. La hija de los empresarios Park con su nuevo novio. Si no es que hubieran inventado un rumor como que él en realidad era un hermano perdido al que me follaba, o algo por el estilo. Digamos que mi reputación no es precisamente impecable.

-Me siento observado- dijo mi novio entredientes y solté una risita mirando a una pareja que nos observaba sin descaro. No aparté mi vista hasta que se sintieron lo suficientemente incómodos para hacerlo ellos.
Supongo que no sólo me sentía intimidante cuando estaba semidesnuda y moviendo las caderas para incitar a los hombres. Alguna parte de mí, siempre ha necesitado esa clase de poder-personal, en el que no necesitas de nadie para deshacerte de pormenores.

Nos sentamos en nuestra mesa, que llevaba en una brillante placa “Xiao–Park”. Sonreí. Alguien se llevaría a casa esa cosa luego de la cena.
Y cuando digo “alguien”, me refiero a mí. 

Cuando todo el mundo estuvo sentado, de unas plataformas cayó un telón color crema que impedía nuestra vista a la casa y dejaba aquel jardín un poco más privado del exterior.
Los mozos llegaron con lo que vendría a ser el plato principal y mamá y Amelia se pararon frente al telón, que presentí, no estaba allí sin algún motivo especial.

Amelia comenzó hablando de estar agradecida a todos por venir, y especialmente a mi madre por ayudarla con toda esa mierda.
Escuché sin atención el discurso, mientras mantenía la mirada fija en la sexy boca de Luhan.
Pensar que yo había estado tantas veces allí, saboreándola y deleitándome con ella.

La velada transcurrió con la normalidad aparente de aquellos usuales eventos. La presentación del producto fue un éxito. Se trataba de un nuevo aparato electrónico que implementarían al mercado.
Debajo de la mesas habían bolsas de regalos con aquel nuevo producto, y realmente no era nada nuevo, pero sí lujoso, y estaba segura de que llamaría la atención en las personas. Tanto como para desperdiciar su dinero en aquella estupidez.

-Hola ___________- saludó Kris acercándose a nuestra mesa y tomó una silla de otra que estaba a nuestro lado. 
La gente bailaba un ridículo vals de ancianos mientras que nosotros nos habíamos dedicado a mirarnos todo el tiempo y decirnos cosas dulces al oído. Y por supuesto… debía venir Kris a cagarla.

-Hola.
Luhan se puso tenso con su brazo envuelto a mí alrededor.

-¿Qué tal, rubio?- preguntó el castaño juguetonamente. Luhan arqueó una ceja, ignorándolo o simplemente no respondiendo a su pregunta. Kris suspiró. –Oh vamos… ¿aún sigues enojado porque intenté tirarme a tu chica?- dijo sin escrúpulos. –En ese tiempo aún no era tuya- añadió guiñándole un ojo. –Quizás ni ahora lo sea realmente.
Los músculos del brazo de Luhan desaparecieron de mi cadera y lo sentí pararse mientras se acercaba a Kris con una expresión paralizante.

-No Luhan- le dije interponiéndome pero él no cedió. –El bastardo sólo te está provocando- dije entredientes viendo que ya habíamos llamado la atención de algunas personas en las mesas cercanas. –Esto sólo te perjudicará a ti. A nosotros.

Él me observó durante un largo minuto, y luego le dio un breve pero mortal vistazo a Kris, quién sonreía divertido.
Se acercó murmurando algo en su oído que no pude escuchar a lo que la expresión de YiFan decayó totalmente. E incluso lo vi empalidecer.
Hubiera estallado en carcajadas sino me hubiera causado tanta curiosidad saber qué le dijo.
Luhan tomó mi mano y me guío por el jardín hacia el patio cercano. Dónde había una hermosa fuente y algunas bancas de mármol alrededor.

-No dejes que haga esto- murmuré cuando vi que seguía molesto. –Es un idiota, Luhan. 

-Lo sé- dijo él pero sin mirarme. Tomé su mentón atrayéndolo hacia mí.
Lo besé con suavidad y al principio él solo se dedicaba a mover los labios sobre los míos. Dejando la cabeza y las manos quietas en su lugar. Pero luego una de sus manos se deslizó a la curva de mi cuello y luego se acomodó sobre mi mejilla y justo detrás de mi oreja.

-Quisiera prolongar esto aún más- dije en un susurro sobre sus labios.

-¿Cuánto tiempo?

-¿Para siempre?- pregunté divertida y él sonrió observando mi boca, como lo hacía usualmente.

-No suena nada mal- volvió a besarme una vez más y luego me atrajo hacia él por la cintura. –Me gusta haberte dicho que te amo. Siento que ahora puedo decírtelo un millón de veces, todo el tiempo que quiera.

-Dilo. Me encanta oírlo- dije con una risita.

-Te amo- murmuró hundiendo su rostro en mi cabello. –Y sobre todo, amo ése vestido- dijo enfatizando la anteúltima palabra.

-Debo admitir que cuando llevas el cabello así, estás enteramente follable- dije a modo de halago, al estilo Park.
Él soltó una risita, pero dijo confundido:

-Siempre llevo el cabello así.
Sonreí.

-Exacto.

El acarició mi mejilla pero luego se detuvo. Algo en el jardín le había llamado la atención.
Desde lejos podía ver a un grupo de gente reunida alrededor de alguien.

Lo tomé de la mano, preguntándome quién sería el nuevo escándalo. Caminamos de nuevo al jardín, y él me mantuvo acorralada a su cintura mientras nos acercábamos.
Mis padres hablaban con una mujer que parecía estar hablando en voz más alta de lo normal.

Ella estaba de espaldas hablando, o más bien gritando, mientras mis padres cambiaban de expresión con la rapidez de un rayo.
Tuve un mal presentimiento.

No podía escuchar lo que decía debido a que estaba demasiado lejos y la gente alrededor cuchicheaba entre ellos, sorprendidos, ahogando su voz.

Tomé a Luhan, entrelazando nuestros dedos y pasé entre las personas, apartando casi sin educación a algunos.


Fui presa del pánico cuando noté quién era aquella mujer.
Observé a Luhan helada mientras él la miraba sin poder creerlo.


Y allí estaba, con su dulce cara de porcelana y personalidad de mierda…
Min Ju.

I Don't Careᴇ - EXO - [Luhan y Tu] - [TERMINADO]¡Lee esta historia GRATIS!