capitulo 33

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-Dios, nunca he estado tan nerviosa- le dije a Eun Ji observando la cantidad de niñas que había en el estudio. Las más pequeñas correteaban entre las columnas, mientras que las mayores se quedaban al lado de la barra charlando.

Me sentí algo mareada y desconcertada por aquella sensación. Sentía que lo que estaba a punto de hacer era una locura, quiero decir, enseñarles a bailar,… jamás le he enseñado a nadie, ni siquiera sé cómo se hace. ¿Qué debo hacer? ¿Ir, hacer un movimiento e intentar qué lo hagan?

Eun Ji me miró con una sonrisita suficiente, al parecer le resultaba divertido mi voluble estado de ánimo.

-Escúchame con atención Park, jamás volveré a repetir esto- me dijo y su expresión se torno seria. –Eres perfecta en lo que haces, ¿recuerdas el primer día que estuviste en Anacks?- preguntó y sin esperar respuesta prosiguió-: Al principio, cuando te vi bailar, supe que yo ya no sería la estrellita, no es lo candente lo que vuelve locos a los hombres, es la pasión con la que bailas, __________. Te hubiera detenido si no fuera así. 

Sonreí soltando un suspiro de satisfacción. Pocas eran las veces que Eun Ji se expresaba hacia mí con tanta devoción.
Y para rematar, agregó:

-Ahora quítate esa ridícula bata y mueve el trasero- concluyó empujándome hacia el salón. 

Tomé coraje y me quité la fina capa dejándola a un costado. Las niñas se reunieron en una hilera frente a mí, y las hermanas se reacomodaron en sus asientos a los extremos del gran estudio.

Luhan y Yixing estaban ocupándose del sonido en la pequeña salita contigua. 

Las pequeñas me observaron curiosas y yo sonreí intentando infundirles valor. 

¿A quién engaño? Estaba más aterrada yo, que ellas mismas.

-Hola __________- me saludó Min Hee con su pequeña mano abriendo paso entre las niñas. 

-Hola Min- sonreí una vez más y suspiré. –Bueno, para las que aún no me conocen, mi nombre es ___________, y yo les enseñaré ballet- comencé intentando buscar las palabras adecuadas. Me carcomía la cabeza debatiendo si debía decir algo más. Las niñas aguardaban ansiosas con sus miradas en mí. – ¿Alguna aquí ya había practicado ésta danza antes?
Tres pequeñas levantaron la mano.

Le di el poder de habla a la más bajita asintiendo hacia ella.
-Mamá me enseñaba- contestó en voz bajita y entonces se me partió el corazón. No debía olvidar que todas estas niñas eran huérfanas. Me estremecí y finalmente, luego de otro suspiro más, me relajé un poco.

-Lo primero que quiero que sepan, es que ninguna está obligada a ser perfecta. Puede que escuchen de muchos… -busqué las palabras recordando que sólo tenían entre cinco y diez años. -… que el ballet es duro. Pero todas estamos aquí para divertirnos y aprender un poco de esto, ¿sí?- todas dijeron que sí al unísono. –No las escucho- dije con una sonrisa divertida.

-¡Sí!- gritaron todas y algunas más alto que otras, haciendo una breve y animada competencia.

Sonreí y las guié hasta la barra, explicándoles los ejercicios de calentamiento.

-¿Qué sucede si no hacemos los ejercicios de calentamiento?- preguntó Hyun Su. 

-Podrían lastimarse. Justamente por eso es que el ejercicio acondiciona nuestros músculos antes de bailar.

Hyun Su asintió y continuó estirando sus pequeñas piernas.
Luego de unos minutos de calentamiento, me acerqué a Eun Ji haciéndole señas. La rubia asintió y se adentró a la salita de música.

Comenzó a sonar una suave melodía y las niñas sonreían haciendo pasos improvisados.
Solté una risita.

-Haz alguna coreografía, __________- pidió una de ellas.

-¡Sí, haz una!- entorné los ojos cuando todas comenzaron a alentarme.

Finalmente acepté. Las niñas se hicieron a un lado contra la barra para dejarme espacio y entonces simplemente… me dejé llevar.
Bailé materializando lo que aquella música producía en mí. Admito que no fue perfecto, pero fue lo mejor que salió de mí. Me movía de aquí para allá, haciendo delicados movimientos con las piernas y las manos. Aún recordaba cada paso como si fuera sido ayer mi última clase de danza clásica. La sensación cuando flexionaba mis músculos me recordaba que hacía tiempo que no bailaba, pero pese a aquello, disfruté cada movimiento como si se tratase del último, y finalmente cuando la música acabó, me di cuenta de cuánto había extrañado aquello.

Las niñas estallaron en aplausos, incluso las hermanas en los extremos del estudio, elogiando la actuación entre ellas.
Sonreí y estiré un poco los pies.
Fue cuando lo vi.

Luhan estaba en el marco de la puerta de la salita de música con una sonrisa discreta en los labios. No despegaba su mirada miel de mí. Me miraba impresionado y aquello resultó ser sumamente placentero para mi autoestima.

Luché por no sonrojarme, pero finalmente fue en vano.
El rubor invadió mis mejillas y él me guiñó un ojo. Gesticuló con la boca un “continua” y al ver mi nula reacción, arqueó una ceja.

Solté un jadeo y me volví hacia las niñas, dándole la espalda a mi novio, ya que estaba segura que de otra manera hubiera terminado golpeándome con uno de los cristales de las paredes, por tanta distracción.

Continué con la clase, enseñándole los pasos básicos y sonriendo orgullosamente cuando los hacían correctamente.

Finalmente, cuando llegó la hora de irse, todas se acercaron a mí y me abrazaron por las piernas y la cintura.
Solté una carcajada tras las despedidas y elogios. Aquello se sintió muy bien.

-Nos vemos mañana, pequeñas- me despedí haciendo un abrazo grupal.

Las hermanas se despidieron con sonrisas y comentarios afables y se ocuparon de que las niñas subieran una por una al autobús que las regresaría de nuevo al hogar, que sorpresivamente, estaba siendo financiado por mi hermoso y adorable novio.

Me senté exhausta sobre el piso de madera y observé el techo liso. 
No recordaba haberme sentido tan bien como me sentía en ese momento.
***
-¡Fue maravilloso!- gritó Eun Ji cayendo encima de mí. Solté un jadeo, y ella me estranguló entre sus brazos. –Soy tan buena amiga que te abrazo aunque estés toda sudada- comentó y solté una risita.

Pronto aparecieron Yixing y Luhan a sus espaldas.
Eun Ji se puso de pie y tomó mi mano ayudándome a levantarme.

-Ha sido increíble- dijo Lay con una sonrisa observándome de arriba abajo. Me sonrojé y desvié la vista justo para encontrarme con la mirada intensa de Luhan.

-Lo amas, ¿verdad?- preguntó él mirándome con orgullo. Su pregunta me desconcertó por un minuto hasta que entendí que se refería a la danza.
Asentí con una sonrisa.

-Te lo he dicho desde siempre- le recordé.

-Nadie pensaba que fuera éste tipo de danza- objetó Lay. –Fue fantástico. Cuando te vimos bailar… demonios, podríamos explotarte y hacernos multimillonarios- bromeó y todos estallamos en carcajadas.

-Hay que celebrarlo- propuso Eun Ji y todos asentimos, automáticamente, con entusiasmo.

(…)

Y ahora sí, me tocaba el momento de sacar mi lado salvaje.

La pista de baile estaba repleta de parejas bailando con los cuerpos descaradamente pegados. Si no fuera porque todos estuvieran casi vestidos probablemente hubieran estado consumando el acto allí mismo.

Eun Ji tomó a Sehun y lo guió con ella, siendo el centro de atención, cuando todos reconocieron a la sexy stripper de Anacks.

Yo me hallaba sentada en el regazo de Luhan, que se la pasaba parloteando con Lay, de quién sabe qué. El moreno tenía a una mujer pelirroja sobre sus rodillas, quién parecía estar intentando cautivarlo con sus poco discretos movimientos, los cuales él, o no pasaba por alto o simplemente ignoraba.

Luhan acariciaba mi cadera de vez en cuando, recordándome de alguna manera que él aún era consciente de mi presencia. 
Sonreí interiormente con malicia.

Desde que habíamos llegado que no me había dicho ni una sola palabra y se supone que estábamos celebrando el éxito del estudio…

Me deslicé sobre sus piernas sentándome más cerca de su masculinidad. Discretamente llevé mi mano izquierda a su bragueta. Yo estaba sobre él por lo que Luhan era ajeno al hecho de lo que estaba a punto de hacer.
Sin vergüenza, deslicé mi mano dentro de su pantalón y él se puso inmediatamente tenso.

Solté una risita. 
Pese a que mi mano continuaba allí, él continuó hablando con tranquilidad de un supuesto partido de fútbol americano con Lay. 

Sentí el elástico de sus bóxers, y sonreí complacida. La oscuridad me ayudaba a hacer un poco más íntimo el acto.
Apreté aquella enorme cosa entre mis dedos y Luhan gimió en mi oído. 

Luego se aclaró la garganta y acotó algo al respecto de la conversación con su amigo. Yo deslice mi mano dentro de su bóxer, sintiendo la cálida piel de su pelvis y no tardé encontrarme con su erección abultando la tela.

Me aparté un poco para decirle al oído.

-Si no fuera por tus bóxers ya tendrías algo acompañándote el ombligo- bromeé en voz baja.

Él jadeó e hizo un movimiento de cadera para que su amiguito quedara completamente pegado a mi trasero.

La charla de Lay y Luhan se vio concluida cuando la pelirroja lo tomó por el cuello y comenzó a devorarle la boca a besos.

Por mi parte, yo continuaba con mi mano trabajando en el miembro de Luhan, que ahora era libre de gemir en voz alta, ya que la música retumbaba aún más alta, ahogando cualquier tipo de sonido.

Pero por supuesto, yo lo escuchaba porque lo tenía pegado a mi oído.
Se retorció y gruñó, apoderándose de mi cuello con su boca. 
Me arqueé un poco dándole un acceso fácil a aquella piel sensible. Sus manos intentaron colarse por debajo de mi vestido, pero lo detuve con las mías.

-Si te sigues moviendo me correré aquí mismo- me advirtió con voz ronca y reprimí un gemido ante su tono de voz.
Rápidamente me hice a un lado y él cerró su bragueta –como pudo- lo tomé de la mano y lo guié entre la masa de gente hacia el baño más cercano.

-¿Aquí?- preguntó con incredulidad.

-Un lugar más para agregar a la lista- sonreí lasciva cerrando la puerta con seguro.
El no dudó un segundo más y me acorraló contra el lavabo. Observó el espejo detrás de mí, y luego sonrió.

-Éste vestido… -gimió en voz baja-… demasiada ropa- gruñó y tomó el extremo inferior, subiéndomelo hasta la cintura. 
Jugó con la fina tira de mis bragas torturándome un poco.
Finalmente, luego de un par de minutos de puro y excitante manoseo, se hundió en mí soltando un ronco gemido y dejándome casi sin aire.

Jadeé cuando comenzó a moverse, tomándome por las caderas para mantenerme cerca de él.

(…)

-¿Dónde estaban?- preguntó Eun Ji que estaba abrazada a Sehun sobre el sofá de cuero negro. 

La música seguía retumbando en aquella discoteca.
Sonreí arqueando las cejas y la rubia asintió con una carcajada.

-Ha sido increíble- murmuró Luhan en mi oído.

-Mañana es la cena con mis padres- solté rápidamente.
El se quedó congelado y luego parpadeó varias veces asimilando la noticia.

-¿Planeaste lo del sexo en el baño para que no me cayera tan mal la noticia?

-Tú fuiste quién inicialmente me pidió conocerlos- le recordé. –Deseo concedido. 
El negó con la cabeza, riendo.

-Y yo que pensaba que sólo había sido un acto espontáneo de pasión. 

-¿Te estás quejando?- pregunté con una risita. 

-Claro que no… -dijo acercándose y dejando un beso detrás de mi oreja. –Además ya sabes lo que dicen de las bailarinas. –Arqueé una ceja. –Si bailan bien, entonces son buenas en la cama.
Me guiñó un ojo y yo sólo lo observé divertida.

***
Noté el nervioso movimiento de los dedos de Luhan sobre el volante mientras aparcaba. Lo veía frunciendo el ceño, intentando ocultar su ansiedad bajo una falsa apariencia de tipo duro.
Reprimí una risita. Yo también me hallaba algo nerviosa pero en fin… había tenido una serie charla con mis padres aquella mañana. 
Les había dicho que Luhan era un buen hombre y que me hacía muy feliz, por lo que estaría completamente agradecida si no lo ahuyentaran con un diligente interrogatorio.
Papá había accedido como era de esperarse, pero mi madre sólo se había limitado a arquear una ceja, así que no sabía que esperar de ella.

-Si sobrevivo a esto, recuérdame asesinarte- dijo Luhan abriendo la puerta del copiloto por mí. Tomé su mano y me bajé del coche. Pude sentir su pulso acelerado martillando sus dedos.

-No estés nervioso, ellos te adorarán- lo alenté y me apoyé contra la puerta. –Te adorarán como yo a ti. 
Él se mordió el labio inferior, evidentemente aún alterado. 
Tomé su muñeca y lo acerqué a mí.

-Cualquiera que fuera su opinión…- susurré refiriéndome a mis padres. –No cambiará nada, Luhan.
Él soltó un suspiro en notorio alivio, y supe que le había dado al clavo.

-Vamos- le dije entrelazando nuestros dedos. 

Caminamos hasta la entrada de aquel caro restaurante. Un tipo de fino traje nos pidió nuestros abrigos y otro nos guió hacia la mesa que había reservado mamá.

Allí se encontraban mis padres en su máxima elegancia, a pesar de que era pleno mediodía, ambos iban vestidos de gala como todo el mundo dentro del lugar.
Gracias al cielo había acertado en mi vestimenta, y al parecer mi consejo también le había funcionado a Luhan, que se veía más apuesto que nunca.

Mis padres se pusieron de pie y nos acercamos.
-Mamá, papá… -suspiré y le di un ligero apretón a la mano de mi novio. –Él es Xiao Luhan. Mi novio.
Mi papá estrechó la mano su mano. Luhan besó la de mi madre. 
Evité poner los ojos en blanco cuando vi la cara de satisfacción de mi mamá ante tal educado gesto.
Finalmente nos sentamos.

-Y dinos Luhan… ¿cómo se conocieron?- preguntó mi progenitora llevándose una copa de cristal a los labios. Tomó un ligero sorbo. -_________ no ha querido darnos muchos detalles.

-Fue en la academia- dijo Luhan lanzándome una breve mirada y luego sonriendo. –Ella participaba en una de las exposiciones y yo estaba trabajando de fotógrafo en el lugar.
Pan comido. Menos mal que habíamos inventado un par de mentirillas la noche anterior.
Mi padre asintió.

-He oído que tienes un estudio, ¿es así?

-Sí, junto a mi socio Zhang Yixing. Nos bastante bien a decir verdad…
Y así comenzó la banal charla de negocios y trabajo a la que acostumbraba mi padre. Yo observaba complacida la naturalidad de Luhan al hablar, como si todo aquel temor se hubiera esfumado un nanosegundo antes de entrar.

El almuerzo transcurrió entre comentarios ingeniosos y expresiones divertidas. 
Voy a decirlo… realmente me sorprendió la actitud de mis padres hacia Luhan. En cuestión de una hora ya le habían halagado por su trabajo, papá le había ofrecido hacer negocios con él e incluso lo invitaron a una fiesta importante que habría en la mansión de sus socios.

-Esperamos que asistan. Es algo importante- había dicho mi madre complacida luego de un perfecto almuerzo. Luhan asintió con una sonrisa y yo me limité a suspirar.

-Me alegra que mi hija esté en buenas manos- concluyó mi padre y finalmente pudimos largarnos de allí.
Una vez que estuvimos en el auto y Luhan apretó el acelerador, solté toda la carga de tensión que venía acumulándose en mi interior.

-¡Te lo dije!- casi chillé emocionada mientras mi novio conducía soltando una carcajada. –Ellos te aman, Luhan. Nunca he visto a mi padre interactuar tanto con alguien. 
Luhan sonrió suficiente.

-Es realmente un alivio.

-Y obviamente te mereces un Óscar al mejor actor. Ni siquiera vacilaste cuando te preguntó mamá cómo nos conocimos- añadí verdaderamente contenta.

-¿Te imaginas si le hubiera dicho ‘Oh, claro, nos conocimos en un antro de mala muerte, su hija trabajaba de stripper allí e intentó seducirme’?- dijo divertido. 
Le lancé una mirada severa.

-Primero, yo no intentaba seducirte. De hecho, quería vengarme de ti por haber ignorado a Eun Ji. Y segundo, mi madre enloquecería, colapsaría y probablemente moriría de un infarto si se enterara.
Luhan se quedó en silencio durante unos segundos.

-¿Querías vengarte enserio?- preguntó curioso e incluso algo molesto.

-Bueno, Eun Ji había salido de una relación bastante complicada y que tú la ignorarás sólo sirvió para dañar su frágil autoestima. Pero supongo que cuando comenzaste a hablar me olvidé de cuál era mi objetivo realmente.

Él me entregó una sonrisa divertida y luego acarició el dorso de mi mano con su pulgar, esfumándose cualquier ridículo enojo de sus facciones.

-Éstos han sido los mejores meses de mi vida- murmuró con una mirada que se podría interpretar en unos cuantos miles sentidos. Sus ojos miel fijos en los míos y me sentí desfallecer. 
Realmente me había enamorado.

¿Cómo poder explicar aquella jodida sensación? No son mariposas ni toda esa mierda, es algo más fuerte e intenso. Sientes algo en el estómago, como si fuera una bola de fuego consumiéndote de adentro hacia afuera cada vez que estás cerca de él… ¿eso es amor? 
Que se te corte la respiración cuando sonríe, o inexplicablemente sonrojarte cuando te observa. Sentirte consciente de cada maldito movimiento, roce o ingenua caricia que te entrega. Y repentinamente, comienzas a depender de él, como si fuera una droga, o el oxígeno mismo.
Creo que podría tranquilamente morir, justo en éste instante sabiendo que he experimentado algo como esto. Xiao Luhan, es irrevocablemente lo que toda persona desearía.

(…)
Los días pasaban y cada vez estábamos más cerca del día en que ambos firmarían el divorcio. 
Sé que no es correcto pero la idea me emocionaba tanto que cada vez que pensaba en ello se me aceleraba el corazón y unas mil o dos mil ideas locas pasaban por mi cabeza.
Él por fin sería libre. Bueno, legalmente libre, porque el resto me pertenecía a mí. 

El estudio de ballet había sido un galardonado éxito. El quinto día habían asistido algunos padres dispuestos a inscribir a sus hijas y pagar una matrícula y cuota la cuál beneficiaría al hogar, que de a poco comenzaba a mejorar en su situación económica.
Las cosas estaban saliendo tal y cuál quería.

Un viernes por la tarde, a un día de la importante fiesta en aquella estúpida mansión, y a tres del divorcio de Luhan, nos encontrábamos todos en un improvisado día de campo.

Eun Ji correteaba por el prado siendo juguetonamente perseguida por Sehun. 
Lay mantenía a una preciosa morena sobre su regazo, quién me parecía haber visto alguna que otra vez.
Luhan se dedicaba a observar el lago contiguo al sitio en el césped dónde nos encontrábamos sentados. Parecía estar sumido en sus pensamientos, y sus ojos reflejaban algo más que simple distracción. 

-¿Estás bien, bebé?- pregunté sentándome detrás de él y abrazándolo por su ancha y tonificada espalda.
El ladeó su rostro y besó mi mejilla.

Pasé mis brazos por encima de sus hombros y él tomó mis manos con las suyas, sin despegar la vista de aquel encantador lago.

-Tengo que decirte algo- murmuró con voz ronca y besó el dorso de mi mano. Me puse de pie y di media vuelta para quedarme frente a él. Luhan extendió sus brazos y me dejó sentarme sobre su regazo. 
Con una mano acaricié su desordenado cabello y la otra la mantuve en la curva de su cuello. 

-Dime.
Él suspiró y sonrió algo nervioso.

-Hace tiempo que yo… no sé cómo decir esto. Creo que estoy… yo… uhmm- no pude evitar sonreír divertida ante su balbuceo. 

-Relájate, guapo- le dije guiñándole un ojo y él se mordió el labio.

-Es que…

-¡__________! ¡Ayúdame!- chilló Eun Ji y levanté la vista para encontrarme a mi rubia amiga sobre el hombro de Sehun que se dirigía a toda velocidad hacia el lago.
Lay lo alentó. 

El ruido de un fuerte chapuzón hizo eco en el lugar y luego todos comenzamos a reír.
Me puse de pie y tomé la mano de Luhan quién observaba extrañamente confundido la situación.

-Vamos a nadar- le dije atrayéndolo hacia mí y enganchando mis manos en la parte inferior de su sudadera. 
La saqué por sus hombros y no reprimí mi deseo de admirar aquel torneado físico. Nunca le había preguntado, pero estaba segura de que asistía al gimnasio y pasaba un gran rato allí, al menos una vez a la semana.

Me quite los jeans y la blusa y corrí en ropa interior hacia el lago, dónde nos esperaban Eun Ji y Sehun en una guerra de agua.
Salté sin pensarlo, y de repente el agua estaba helándome la piel. Sin embargo, se sintió genial.

Yixing imitó mi acción junto a la chica que había traído con él y ambos se arrojaron al lago.
Comenzamos una guerra de agua cada uno por su lado, mientras reíamos y nos encargábamos de que al otro le quedara bien en claro quién mandaba en el juego.
De un momento a otro, luego de echarle un gigantesco salpicón a Lay y a Sehun, nadé hacia la orilla y levanté la mirada buscando a Luhan.
Mierda.

I Don't Careᴇ - EXO - [Luhan y Tu] - [TERMINADO]¡Lee esta historia GRATIS!