capitulo 31

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Ahora sí, me miró estupefacto arqueando las cejas. Me paré tomando mi bolso.

-Tu patético intento de hundirme no ha servido de nada. Y yo te diría que no vuelvas a intentarlo, Kris. En realidad…- murmuré cerca de su oído y me reí interiormente por lo dramática que estaba siendo- no tienes idea de lo vengativa que puedo ser- concluí en voz baja y me marché ignorando su expresión engreída.


Solté una risita mientras me dirigía por el pasillo, consciente de que aún me quedaba una clase. La academia se había vuelto un asunto secundario para mí. Ahora que estaba plenamente relajada acerca del hecho de que no me echarían de casa, podía respirar tranquila.

Cuando salí, una brisa fresca rozó mi rostro. Iba bajando las escaleras cuando se me ocurrió una idea. 

Tomé mi celular y le marqué a Luhan. Su dulce voz me contestó luego del segundo tono.

-Hola hermosa-me saludó cálidamente desde el otro lado de la línea.

-Hola- dije yo mientras sonreía estúpidamente. Me puse seria de inmediato al notar lo tonta que me sentía. -¿Estás ocupado? 

-Sí, bastante- se quejó bufando. –Estoy en el estudio, repleto de trabajo.

-Nunca te he preguntado, ¿dónde queda tu estudio?- pregunté rogando que mi voz sonara lo más casual posible.

-Algún día te traeré, queda a unas tres o cuatro manzanas de casa- contestó y sonreí cuando no escuché duda o suspicacia en su voz.

-Ya quiero conocer el lugar con el que compartes más tiempo que conmigo- bromeé divertida y ahogué el móvil con la mano cuando un auto pasó cerca de mí. 

-¿Celos?- dijo divertido.

-Oh, créeme que sí- dije en su mismo tono. -¿Qué tal si me recompensas pasando por mí luego del instituto?

-¿A la una?

-Sí, te estaré esperando.

-Por supuesto, debo volver al trabajo, amor.- «Aww» -Nos vemos más tarde. No te diviertas sin mí. 
Solté una risita.

-Claro que no. Ponte a trabajar, te veo más tarde- respondí fríamente y cuando tuve la intención de cortar él dijo algo más.

-¿Sucede algo?- preguntó notoriamente preocupado.
Contuve una carcajada.

-No, Luhan. Debo ir a clase, adiós.

Corté rápido sin darle tiempo a réplicas y comencé a reír discretamente.


Mientras esperaba al autobús sonreía imaginándome llevando a cabo mi plan.


(…)

Recorrí las calles, nuevamente emocionada, intentando vislumbrar alguna señal que me indicara de un estudio fotográfico. Unos metros más adelante lo noté. Bingo.

Un edificio de al menos tres pisos tenía escrito en elegantes letras negras «Estudio de fotografía Xiao». De alguna manera me hizo sentir orgullosa de él. Saber que había cumplido al menos uno de sus sueños.


Me adentré al lugar a través de sus puertas de cristal. Se trataba de una sencilla y elegante recepción a cargo de una pequeña pelirroja de bonitos ojos. Intenté ignorar su obvia belleza consciente de que trabajaba para Luhan.

-Buenas días, ¿puedo ayudarla en algo?- dijo la muchacha que reconocí como Kyung Soon, según su placa plateada en su camisa.

-Hola- sonreí algo cohibida sin saber qué decir. No me esperaba aquello. –Tengo una cita con el señor… -intenté recordar el apellido del amigo de Luhan. Me lo había mencionado alguna vez. –Zhang- me aclaré la garganta intentando ocultar mi nerviosismo.

-¿Su apellido?- preguntó cordialmente mientras se preparaba para teclear en la computadora. Me puse tensa pero todo acabó cuando Kyung Soon se paró ante la llegada de alguien.

-Señor Zhang- dijo con una sonrisa dándole la bienvenida desde su escritorio. Me di media vuelta buscando al amigo de Luhan. Él sonreía también mientras se acercaba a nosotras. Era un hombre algo moreno de ojos color miel, y apostaba a que alguna vez había estado en Anacks.

Él me observó sorprendido.

-______________- dijo dándome la mano. –Qué sorpresa encontrarte aquí.

¿Cómo es que sabía mi nombre? «Estúpida, él es su mejor amigo.»
-Oh sí, he venido por la cita que habíamos concertado hace unos días- dije mirándolo fijamente para que se diera cuenta de que estaba indirectamente pidiéndole que mintiera por mí. 
El me miró confundido y yo arqueé una ceja. Entonces él asintió con una risita.

-Cierto, casi lo había olvidado.

-Señor, no encuentro ninguna cita con alguien llamada __________ en su agenda- dijo Kyung Soon algo confundida. 

-Es algo personal. No te preocupes- dijo guiñándole un ojo y ella se sonrojó. 


Me puse algo incómoda pese a que me siguió la corriente.
Me guió con la mano hasta el elevador y una vez que las puertas se cerraron, solté toda la historia.

-Lamento haberte hecho mentir. Es que quería darle una sorpresa a Luhan y no contaba con qué habría una recepcionista- dije con la sombra de una sonrisa en mi rostro.

-No hay problema- dijo él, divertido. –Es un gusto conocerte al fin, de todos modos. Soy Zhang Yixing, pero prefiero Lay- dijo dándome la mano. La estreché con una sonrisa en mi rostro.
De algún modo ya me agradaba.

-_________ Park- dije yo y las puertas se abrieron. 


-Créeme que ya conozco bastante ese nombre- bromeó y reprimí un bufido. Sólo solté una risita. Ahora sí estaba segura de que Yixing había estado en Anacks. –Al final del pasillo es la oficina de Luhan- me señaló él y le agradecí. –Nos vemos en otra ocasión, ha sido un gusto, __________- se despidió retirándose.

-Igualmente, Lay- susurré a modo de despedida y seguí caminando por el pasillo, ridículamente intentando no hacer ruido. 


Llegué a dos puertas altas de color plateado opaco. Se escuchaban voces a través de ellas y me asomé con discreción. Luhan hablaba animadamente desde detrás de un escritorio con una rubia.

Mierda. Era la misma con la que lo había visto en el restaurante aquella vez.


-He estado preguntándome cuánto tiempo tardará éste asunto, Chae Bin. Quiero deshacerme de ella de una vez por todas- dijo negando con la cabeza cansinamente. El corazón me dio un vuelco.
«Si el maldito está hablando de mí juro que le destrozaré el rostro con las manos» advirtió alguna sádica parte de mí intentando contener la mezcla de emociones que sentía.

-Quédate tranquilo, Luhan- dijo la rubia con confianza y pese a que sólo veía su perfil, sabía que estaba sonriendo algo seductora. Reprimí un bufido. –Unos dos meses más y ella será solo un mal recuerdo.

Él sonrió cálidamente y aquello me ablandó algo el corazón hasta recordé que esa sonrisa estaba siendo dirigida a otra persona.

-Muchas gracias por esto. Eres una mujer increíble- halagó él. Ella se mordió el labio.


«No seas cobarde. Has hecho otras cosas estúpidas antes. ¡Entra!» gritó mi subconsciente y actué con la ira y tristeza a flor de piel. 

Le pegué un empujón a la puerta, intentando mantenerme tranquila. Relajé la expresión un segundo antes de que los ojos de Luhan se encontraran con los míos.

Me observó sorprendido y la rubia siguió su mirada encontrándose conmigo mirándolos a ambos, con expresión neutra.

-____________- dijo Luhan con una sonrisa. No obstante la situación, aquello me alivió. –Qué sorpresa, cariño. Ven aquí- dijo parándose e invitándome a reunirme con ellos.

La estúpida rubia también se puso de pie pero yo no me moví ni un centímetro. Luhan se quedó parado esperando a que yo me acercara, luego de unos segundos, pareció descifrar mi silencio.

-____________, te presento a Jung Chae Bin. Ella es mi abogada- explicó él y la rubia extendió su mano con una sonrisa dibujándose en su perfecto rostro.

Miré a Luhan que negaba con el cabeza, divertido cuando comprendió mi reacción. Extendí mi mano estrechándola con la de ella brevemente y aclaré mi garganta.

-Ella es _________ Park- dijo Harry presentándome. –Mi novia. 


«Oh, ¡en tu cara, Mrs. Siliconas!»

La observé fijamente intentando no sonreír más de lo natural, y notando el predecible cambio en su rostro. Su expresión decayó un poco.


-Es un gusto- dije y luego me acerqué un poco a Luhan. –Puedo volver más tarde, si quieres.
El negó con la cabeza y aquello alimentó mi ego.

-Ya estaba terminando con Chae Bin- me explicó y luego se dirigió a la rubia. –Gracias de nuevo, Binnie. Nos vemos la próxima vez. Te acompañaré hasta la salida- dijo «MI» novio.

-Oh, no es nada Luhan. Sabes que siempre cuentas conmigo- dijo ella dándome un breve vistazo. –Puedo ir hasta allí sola, no te preocupes. Adiós, cuídate- se despidió con una sonrisa breve.
Me di media vuelta y observé a Luhan sonriéndome.
-Así que… ¿Binnie?- repetí burlonamente. El negó con la cabeza sonriendo y se acercó a mí pasando sus brazos por mi cintura. –Mi consciencia estuvo a punto de aniquilarte hasta que me dijiste que era tu abogada-Luhan me miró sorprendido. –Digamos que no escuché la mejor parte de la conversación.

-¿Qué escuchaste?- preguntó acariciando mi cadera con el índice por debajo de mi blusa. Evité gemir ante su tacto frío contra mi piel. 

-Que querías deshacerte de ella- dije confundida. – ¿Min Ju?
Él asintió. 

-Ella es sólo una vieja amiga, no tienes que preocuparte- me dijo refiriéndose a la rubia anterior.

-¿Quién dijo que me preocupo?- pregunté alzando las manos de modo inocente.

-He visto tu expresión, a mí no me engañas- respondió divertido. Solté una risita.

-Sólo porque ella te sonríe como prostituta viendo a un nuevo cliente- dije entre dientes y Luhan estalló en carcajadas. –Oh vamos, sabes que tengo razón.

-Chae Bin está casada, _____________- dijo secamente.

-No me hagas replicarte eso- le pedí del mismo modo. El tensó sus brazos a mi alrededor. 

-Bien. Olvidemos esto, ¿sí?- asentí desviando la mirada. –No sé cómo has llegado hasta aquí sin que Kyung Soon me avise, tendré que despedirla. No me malinterpretes, amo que hayas venido, pero necesito personal eficaz.

-Me ayudó Lay- dije a la defensiva. No despediría a la pobre chica por mi culpa. Él entornó los ojos y se alejó dirigiéndose a la puerta. –Sabía que te avisaría si yo venía entonces le dije que había venido a verlo a él. 

El se quedó quieto y se dio media vuelta. Arqueó una ceja.

-Quería darte una sorpresa- hice un puchero. –Alguien se me adelantó- añadí con una sonrisita para que se sintiera mal. 

Él se acercó de nuevo. No sin antes ponerle seguro a la puerta.

-Podríamos fingir que hasta éste instante no me entero de que estás aquí, ¿con qué intenciones venías?- preguntó acercándose a mí y acorralándome contra su escritorio. 

-¿Te lo digo o te lo demuestro?- pregunté en voz baja sonriendo cuando él dio cortos besos en mi cuello. Gemí cuando me tomó por las caderas, sentándome encima del escritorio. 
-Prefiero lo segundo- contestó con una sonrisa pícara.

Lo aparté e invertí nuestras posturas. Ahora el estaba contra el escritorio y mis manos se dirigían con rapidez a su bragueta. Me deshice de sus pantalones lentamente esperando a que eso lo torturara un poco. Al parecer funcionaba porque cuando mis manos rozaron deliberadamente su bóxer, se retorció ansioso.

No le quité los elegantes pantalones si no que los dejé hasta sus pies. Me dirigí al elástico del bóxer negro y jugueteé con este mientras dejaba un sendero de besos en su pecho, deleitándome con sus entrenados abdominales. Volví de nuevo a su boca y me fundí en ella, sin apartar mis manos de él.
Mientras su lengua intentaba adueñarse de mi boca, una de mis manos se dirigió a la parte posterior de su cuello, y la otra a su prominente erección exigiendo atención contra mi vientre.
Tomé el bulto entre mis manos y a través de la tela, apreté fuerte.

Luhan me soltó para gemir en voz baja. Sonreí antes de volver a apretar, y lo besé ahogando el próximo gemido.

-Diablos, no me tortures- se quejó con sus manos en mi cadera estrechándome contra él. Mi mano aún continuaba en su miembro intentando hacerle perder el control.

Me aparté poniéndome de rodillas y ocupándome de bajar sus bóxers. Relamí mis labios al ver la bestialidad de Luhan. Lo tomé entre mis manos y apreté de nuevo. Luhan tenía su mirada fija en mí, jadeando, gruñendo y maldiciendo en voz baja. Sonreí, desafiante, cuando escuché el teléfono sonar. 

-¿No vas a contestar?- lo reté sabiendo que su lado prudente jamás ignoraría una llamada. –Podría ser algo importante.

Él arqueó una ceja, molesto, y apretó el botón de altavoz a tientas. 

-Señor Xiao, ¿está ocupado?- preguntó la voz de Kyung Soon a través de la línea. 
Decidí jugar un poco y antes de que Luhan dijera una palabra, me llevé su miembro a la boca.
El jadeó sorprendido y me miró entornando los ojos.

-Sí- dijo con dificultad intentando ocultar la excitación en su voz. Continué con mi trabajo, sin dejar de observarlo. 

-Llamó la directora de la Academia Wu, está en la otra línea. Dice que es urgente.
Luhan maldijo cuando le mordí. 

-No puedo atenderla ahora- contestó en un hilo de voz y cortó la comunicación para luego soltar un largo y ronco gemido. Lo sentí tensarse y supe que estaba cerca. –Maldita desgraciada- se quejó y en un abrir de ojos me puso sobre el escritorio de nuevo. Con una mano hizo espacio tirando algunas cosas al piso. Se deshizo de mi blusa y mis jeans, y con fiereza desgarró mis bragas.


-Aprenderás a comportarte- me dijo con la voz más grave que nunca.

Entonces se hundió en mí de una sola vez y comenzó a embestir como un monstruo, sin siquiera dejarme acoplarme a él.
Gemí escandalizada y él me llevó las manos por detrás de mi espalda. 
Con una mano, las mantuvo allí y con la otra se encargó de recostarme sobre la fría madera del escritorio. Esto era el cielo.

-Luhan - gemía sin control mientras él entraba y salía de mí. –Oh Dios.
Acorralé mis piernas a su cadera y encontré su ritmo. 

Entonces él se calmó y soltó mis muñecas, disfrutando conmigo. Ahora ambas manos estaban en mi cadera, guiándome. 

Mis manos volaron a su cabello, acercando su rostro al mío y saboreando su boca.
Llegué al clímax unos cuantos segundos después, respirando agitada, sintiéndome consumida por la cantidad de sensaciones que se extendían por mi cuerpo, de pies a cabeza.

Él se descargó en mí gimiendo mi nombre y entonces apoyó su cabeza en mi hombro.

Sentí las piernas flácidas a su alrededor y jadeé intentando controlar mi respiración, y calmar algo mi pulso. 

-Eso ha sido… lo más jodidamente caliente que he hecho en mi vida- dije en voz baja sintiendo su aliento caliente contra mi cuello. –No conocía este lado tuyo- agregué divertida.

Él me observó cerrando los ojos, y luego de unos segundos me respondió.

-Lamento si he sido un animal- se disculpó apartándose para mirarme a los ojos. Sonreí. –A veces no puedo controlarlo.

-Te haré enfadar más seguido- bromeé parándome y levantando mis bragas destrozadas del suelo. –Lindo recuerdo- dije guardándolas en el primer cajón de su escritorio.

El se rió y se acomodó los bóxers y luego el pantalón. 

-¿Crees que Lay nos habrá escuchado?- preguntó algo preocupado arreglándose la corbata. 

-Hmmm, espero que no- dije recordando que él aún seguía en nuestro piso. –No sé con qué cara lo miraré si llegara a haberme escuchado gritando tu nombre. 

Luhan sonrió desafiante, claramente complacido.

Tomé mi bolso y busqué en el fondo dónde había una pequeña bolsita rosa. Saqué mis «bragas de emergencia» y me las puse. Me enfundé los jeans y las zapatillas.

El rubio me observó curioso.

-Las tengo en caso de emergencia- le expliqué y el arqueó una ceja. –Me refiero al período, tonto.
El asintió y luego se quedó estático y me observó preocupado.

-__________... ¿tú te cuidas, verdad?- preguntó y pude notar el pánico en sus ojos.
Asentí e intentó disimular un suspiro de alivio.

-Odio decir esto, pero tomo anticonceptivos desde que entré a Anacks- le dije mientras acomodaba mi brasier. Recogí mi blusa del suelo.

Él tragó saliva acercándose.

-¿Has tenido… uhmm, has estado con alguien en Anacks?- cuestionó tímidamente. La pregunta me ofendió un poco, pero lo supe entender.
Negué con la cabeza. -¿Eras virgen antes de que nos acostáramos?- dijo sorprendido.

Bufé.
-Claro que no, Luhan. He tenido otros novios antes de ti- dije ahora sí, realmente ofendida.
Él me abrazó divertido.

-No me refería a eso. Habría sido un placer ser el primero- contestó con una sonrisita acariciando mi mejilla.

-Eres el primero al que am… -me quedé en blanco y lo disimulé a la perfección- amarro a una cama. Al menos has sido el primero en algo- contesté riendo. Él negó con la cabeza y rió también.



«Dios, que no se haya dado cuenta.» rogué mentalmente.
Estuve a punto de meter la pata hasta el fondo.

Pero… ¿no lo amo o sí? Es decir, lo quiero muchísimo, se ha convertido en una prioridad vital en mis últimos días, y tampoco veo éste romance como algo fugaz, ¿pero no es demasiado rápido? 
Han pasado sólo tres meses desde que nos conocemos y creo que he vivido más en ese lapso de tiempo, que en toda mi vida.

No sólo lo deseo físicamente, si no que cada una de sus malditas actitudes me atrae. Amo que sea tan recatado en ocasiones, y tan increíblemente imprudente en otras. Amo cuando entrelaza nuestros dedos y se los lleva a la boca para besarlos. Cuando me sonríe de esa manera que me afloja las piernas y se ríe encantadoramente. Su voz, sus ojos, su cabello.
Su manera de hacerme sentir la única en su vida.

I Don't Careᴇ - EXO - [Luhan y Tu] - [TERMINADO]¡Lee esta historia GRATIS!