Capítulo 30: Desde que tengo doce soy incontrolable

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—Deberíamos hacer una pijamada—Dijo Arianna—Unan las camas, grandotes—Parece que también se pasó de copas.

Los chicos movieron las camas y yo reí.

Las chicas empezaron a desvestirse para ponerse un pijama, yo imite su acción quitándome el vestido y la chaqueta.

Busque en mi armario algo de ropa y agarre un short negro de pijama que me queda demasiado corto pero es muy cómodo, y una camisa de tirantes blanca.

Vi como Scott se quitaba el chaleco del esmoquin y empezaba a quitarse la corbata...Se ve demasiado sexy haciendo eso.

Me acerque a él y él me miro, puse mis manos en su corbata terminando de quitársela, empecé a desabotonar su camisa y levante mi mirada para ver su sonrisa de superioridad, pase a sus ojos que me analizaban lentamente.

Termine de quitarle los botones y puse mi mano en su pecho, acaricie con mi dedo índice los tatuajes de su abdomen.

¿Pero qué mierda haces, Elizabeth? El alcohol te está descontrolando.

Me aleje de él y él se terminó de quitar la camisa, luego siguió con el pantalón quedándose en bóxer negro.

Esto es demasiado para mí.

—Fuma conmigo—Scott tomó mi mano para que lo acompañara a la ventana.

Puso un cigarrillo entre mis labios mirando fijamente mis ojos, lo encendió y aparte mi mirada.

— ¿Es la primera navidad que pasas sin tu familia? —Le pregunté.

—No, estuve en un reformatorio para menores—Abrí mis ojos como plato.

— ¿Por qué? —Él me miro.

—Si te lo digo no puedes contárselo a nadie, Ellie...A nadie—Yo asentí—Por intentar asesinar a un chico—No es cierto.

— ¿Me estas jodiendo? —Le pregunté.

El negó.

— ¿Sabes que es lo peor de todo? Que no me arrepiento de haberlo hecho—Miro mis ojos—Quisiera que se hubiera muerto—Gruñó. —Soy muy malo, Elizabeth y la gente se aleja de mi por eso...No los culpo, si yo pudiera alejarme de mi lo haría—Volvió a mirarme—Puedes alejarte si tienes miedo, Ellie—Yo fruncí la nariz.

—Yo no le temo a nada—Él sonrió.

—Te acabo de decir que soy prácticamente un asesino y tú dices que no le temes a nada—Asentí.

—Mucho menos a ti—El rio.

— ¡Vengan a dormir! —Grito Chloe enfadada.

— ¿Alice lo sabe? —Le pregunté.

—No, ni lo sabrá—Mire su perfil mientras fumaba.

Este chico era muy atractivo, su mandíbula bien marcada me estaba volviendo loca.

— ¿Qué más has hecho? —Le pregunté.

—Muchas cosas, desde que tengo doce soy incontrolable.

— ¿Cuántos años tienes? —Pregunté.

—18, el mes que viene cumplo los 19—Fruncí el ceño.

—Deberías estar en la universidad

—Repetí de curso una vez y el reformatorio me quito tiempo—Asentí. —También estuve en una pandilla a los 16, pero logre salirme, al que intente asesinar era uno de la pandilla que amenazo contra la vida de mi hermana—Bote mi cigarrillo ya terminado. —Tenia ataques de ira, pero ya son leves, estaba en carreras ilegales a los 15, boxeaba hace poco...Ellie, cuídate de mí—Yo reí.

—No te tengo miedo, yo soy la maldita hija de Lucifer—Reí con ironía.

—Ellie, yo no soy hijo de Lucifer, yo soy el mismísimo diablo—Sonreí y asentí. —Si Alice se llegara a enterar saldría corriendo lejos de mí—Y tenía razón.

—No le contare nada si eso te preocupa—El miro mis ojos y sonrió.

Tomó mi cintura poniéndome contra la ventana y su pared.

Me acorralo con sus brazos.

—No, Scotty... Estoy harta de problemas—El rio con ganas.

—Tú nunca te cansas de los problemas—Acaricio su nariz con la mía y cerró sus ojos sintiendo el tacto.

—No te besare, Scott—Gire mi cabeza y el acerco sus labios a mi oído.

— ¿Te pones nerviosa cuando me acerco? —Eso hizo que toda mi piel se erizara. — ¿Has oído hablar de la frase ''La piel es de quien la eriza''? —Yo reí un poco.

—No—Mire sus ojos de nuevo.

Sus manos fueron a mi cintura y fueron bajando hasta mi trasero, sentí como lo apretaba y me daba una nalgada.

Bajo más sus manos para ponerlas atrás de mis muslos para cargarme y que enrollara mis piernas en sus caderas.

El me pego más a la pared y acaricio mi rostro.

—No te besare—Le repetí. —Tu novia—El besó mi barbilla lentamente, paso dejando besos por toda mi mandíbula, bajo a mi cuello dejando cortos besos. —Scotty—Murmuré.

Este chico definitivamente me estaba volviendo loca.

Hizo un sonido con su garganta haciendo que todo dentro de mí se descontrolara.

—Quieres besarme—Me susurró en el oído—Puedes hacerlo—Mordió el lóbulo de mi oreja.

— ¿Por qué no lo haces tú? —Susurré.

—Porque quiero que tú lo hagas primero—Dirigió sus ojos a los míos que tenía una mirada irónica. —Bésame, Ellie—Murmuró acariciando nuestras narices. —Quieres hacerlo.

—No te besaré—Mordí mi labio.

Intento acercarse más a mí, pero era imposible, estábamos completamente unidos.

—Serás mía, Ellie—Miró mis ojos.

—Ahí es donde te equivocas, Scotty—Sonreí con ironía—Yo no soy ni seré de nadie.

Eso espero.

Internada Con El Diablo¡Lee esta historia GRATIS!