Capítulo 28: Compras

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VIERNES ANTES DE LA NOCHE DE NAVIDAD

—Ya, Alice se fue—Me aviso Aarón. —Admito que no he comprado nada—Dijo.

—Yo tampoco—Reí.

—Vayamos de compras—Dijo Arianna.

—Buena idea, bonita—La apoyo Chloe. —El rector nos deja salir para comprar regalos, pero debemos volver antes de las diez.

—Vamos—Dije mirando el reloj, eran las cuatro.

Agarre un bolso y metí todo el dinero que papá me había dado, tome mi abrigo y todos salimos.

— ¿A dónde van? —Preguntó Scott que iba a entrar en el edificio.

—Compras—Le respondió Aarón.

—Genial, iré—Rodé los ojos.

—Nadie te invito—Me limite a decir y salimos del internado avisándole al portero que era para comprar obsequios.

Tomamos dos taxis y nos llevaron a un lindo centro comercial.

Todos nos separamos menos las chicas.

—Las veré luego, comprare cosas—Les dije y ellas asintieron.

Bien, les comprare regalos a las personas que de verdad me importan, comenzando por Chloe.

¿Qué le gusta a Chloe?

Las chicas.

No le puedo regalar una chica, ya tiene una.

Piensa, piensa, piensa.

Un retrato de nosotras, a ella le encanta las fotografías, que mejor que eso.

Fui a una tienda donde imprimían fotos y vendían recuadros.

Le compre uno plateado e imprimí una foto que nos tomamos en la fiesta de la primera semana.

Chloe lista, sigue Aarón.

A él le comprare un reloj ya que él tiene mucho estilo y le gustan los relojes.

Fui a la tienda que papá siempre va a comprarse relojes y esas cosas.

Vi uno que me encanto y se lo compre, en la tienda de alado vi una pulsera muy linda para Arianna y se la decidí comprar porque no me cae mal.

Fui a una tienda que envuelven regalos y los mande a envolver.

¿Le debería comprar uno a Scott?

No, definitivamente no.

Decidí comprarme un café y dar una vuelta por el centro comercial.

Vi una tienda en donde vendían muchas cosas diferentes y decidí entrar.

Una pulsera de ancla de hombre, el cordón era negro y el ancla plateada.

A Scott le quedaría genial...Espera, no...No, Elizabeth.

Bien, se la comprare, pero solo porque...Porque... No sé.

Da igual, se la comprare.

La pague y la envolví en el mismo sitio.

Vi a los chicos y me acerque.

— ¡Beth! ¡No sé qué comprarle a Scott! —Dijo desesperado y yo mire a Scott que estaba a su lado.

—Pregúntale, está a tu lado—Le dije.

— ¡Ya lo hice pero me dijo que lo que quiera!

— ¿Y qué quieres?

— ¡No lo sé, no gastar dinero! —Estaba entrando en pánico.

—Compra algo económico, en esa tienda hay cosas económicas—Le señale la tienda donde compre la pulsera de Scott.

Él sonrió y beso mis mejillas.

—Muy inteligente—Corrió a la tienda.

Mire a Scott.

— ¿Tu ya terminaste de comprar? —Le pregunté y el asintió.

—Pero no sé qué comprarle a Alice, ella lo tiene todo—Dijo mirando las tiendas.

—Eso es cierto—Mi móvil empezó a sonar.

Era papá.

—Hola—Conteste.

—Me dijeron que solo Alice tomo el avión para Manhattan ¿Por qué no viajaste con ella? —Hablo enojado.

—Oh, claro...Olvide decirte que este año no pasare navidad con tu familia—Mire mis uñas pintadas de azul oscuro.

— ¡Por supuesto que no! ¡Te vienes en el próximo vuelo!

—No—Me limite a decir—La pasare en el internado.

—Elizabeth Margaret—Amenazo.

—Ya dije que no—Colgué.

Scott me miro y rio.

—Estás loca ¿Cómo no le avisaste? —Me dijo riendo.

—Lo olvide—Me encogí de hombros. —Te dejare comprar—Él tomó mi brazo.

—Te invito un helado—Sonrió.

— ¿Con este frio? —Arquee una ceja.

— ¿Acaso es una regla?

—Algo así—Reí.

—Mucho mejor, me gusta romper las reglas—Me haló hacia el puesto de helado y pidió dos paletas de chocolate.

Me dio una y sonreí.

— ¿A quién le compraste regalo? —Me preguntó señalando la bolsa.

—No te diré—Dije comiendo mi paleta. — ¿Y cómo va todo con Alice?

—Bien, supongo... Ella a veces me dice que hago las cosas mal y está bien, tiene razón, lo hace por mi bien—Se limitó a decir.

—Por supuesto—Ironicé.

— ¿Qué? —Frunció su nariz... Se ve muy tierno... ¡Basta!

—Olvídalo, no quiero discutir—El me quito mi paleta— ¡Oye! —Me quejé.

—Dime lo que pensabas—Se acercó a mi amenazante.

—No era nada, Scotty. Dámela—Le dije y él sonrió en mi cara.

—Dime—Ordenó.

—Solo que yo jamás dejaría que me digan si hago las cosas mal solo para cambiarme, ni yo diría en que debes cambiar—Finalicé—Ahora dámela—Él me la dio.

—Ella no intenta cambiarme.

—Claro que si, Scotty...Pero parece que estas ciego, has cambiado y eso no está bien—Hablé mirando sus ojos.

— ¿Tu no me dirías en que debo cambiar? —Se acercó más con su sonrisa irónica.

—Solo fue un ejemplo—Comí mi paleta.

El paso su dedo por mis labios fríos y miro mis ojos.

Me aleje rápidamente y camine en dirección contraria a él.

— ¡Espera! —Escuche su risa divertida.

—Ya para con eso, me he metido en mucho problemas ya por tus malditos jueguitos.

—Uy, no maldigas, Ellie—Ironizo.

—Vete a la mierda, Dorsey—Finalicé.

—Vente conmigo, te debes saber el camino de memoria—Sonrió.

— ¿Me debo saber el camino de memoria? —Arquee una ceja.

Me acerque a él y le metí la paleta en la parte trasera de su jersey.

El empezó a moverse intentando sacarla.

—Hija de...—Lo interrumpí.

—De Lucifer, Scott...Soy hija de Lucifer, no te metas conmigo.


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