C19

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Me quedé pensativa por unos segundos, el enojo no se iba de mi cuerpo y los celos me estaban matando. No hablaría con él, no. No tenía ganas de escuchar explicaciones ni menos referentes a una mujer como Chloe. No tengo nada en contra de ella, pero nuestro primer encuentro no fue el mejor, tampoco me agrada que llame a Caín para decirle que se vaya y ahora ver que está en el departamento y Caín contestándome mientras se pone una camiseta me están sacando de quicio. No quiero escuchar nada más de ella y espero que nunca más se cruce en mi camino porque no me importará que sea la jefa de Caín y la dueña de una de las marcas deportivas más grandes del mundo.

–Ya deja de pensar cosas malas –Escuché la voz de Rose una vez más mientras entraba a la habitación. –Estoy segura que quieres asesinarla, pero debes escuchar a Caín.

–No lo escucharé, estoy tan molesta –Reclamé. –Sé que me estoy comportando como una niña, pero es que no puedo soportar verlo ahí así de lejos, sin camiseta y con otra mujer ¿Qué diablos espera que piense?

Mi teléfono comenzó a sonar nuevamente, y no contesté. No iba a hablarle ni aunque mi vida dependiera de ello. Hoy dormiría lejos de mí y aparte sintiéndose culpable.

–Eso que haces está mal –Continuó Rose.

–Ya basta Rose, yo sé cómo manejar mi relación –Le hablé molesta, ella rodó los ojos y luego se quedó mirándome con una mano en su cadera. –Está bien, lo lamento, pero es que estoy muy enfadada.

– ¿Annie se quedará aquí esta noche?

–No, me iré a quedar con Dante –Respondí. –Y dejaré mi teléfono aquí.

–Cailín...

–No me critiques, Rose –La miré. Ella sonrió divertida como si realmente le hiciera gracia mi actitud, pero yo estaba hablando muy en serio, realmente me sentía mal.

Apagué mi teléfono y lo metí debajo de la almohada, metí algunas cosas a una mochila y me despedí de Rose quien se iría más tarde.

Llegué a la casa de mi primo y afortunadamente me estaban esperando, no quise comentarles nada, hasta que mi primo habló cuando estábamos comiendo comida japonesa.

–Préstame tu teléfono, perdí el número de Annie –Me dijo.

–Se me quedó en casa.

– ¿Y apagado? –Arqueó una ceja.

–Sí, no lo cargué.

– ¿Qué ocultas? –Me preguntó.

– ¿Por qué? –Fruncí el ceño.

Zoe nos miraba con curiosidad, Dante me conocía tanto, pero aun así no hablaría.

–Yo tengo el número de Annie –Dijo Zoe. – ¿Quieren que la invite?

–No –Respondió mi primo. –Es por otra cosa.

– ¿Qué demonios? –Bufé.

–Caín llamó a Annie preguntándole por ti y justo ahora... –Sacó su teléfono del bolsillo y me enseñó la pantalla, tenía una llamada entrante y era de Caín.

–Contéstale, debe querer hablar contigo –Dije metiendo una cucharada a mi boca.

– Hablamos hace dos horas –Comentó.

De todas maneras Dante apretó el botón verde y comenzó a hablar con Caín.

– ¿Hola? Sí, ella está aquí –Bufé molesta al oír a mi primo decir eso. –No, dice que lo dejó en casa descargado. Claro, espera un segundo... –Sacó el teléfono de su oreja y me lo pasó a la mala mientras yo le susurraba que no quería hablar con él.

DECADENTES © #2¡Lee esta historia GRATIS!