Ji Yong es un chico completamente normal.
Tiene un trabajo de medio tiempo en una oficina y trabaja por las tardes como mesero e una cafetería.
Sin embargo, un día una misteriosa figura aparece entre las penumbras de su departamento.
"-¡¿QUIÉ...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Limpio, gigante e impresionante.
Esas fueron las primeras palabras que se me pasaron por la cabeza al encontrarme del otro lado.
Las estructuras eran antiguas e imponentes. Elegantes y misteriosas. Bien dicen por ahí que todo es idéntico a su dueño...
Al travesar el portal, comencé a caer en picada por el aire. El pánico me invadió y cerré los ojos, listo para el impacto. No sé cómo, pero Cronos ya estaba del otro lado, y antes de que me estampara contra el suelo, me atrapó entre sus brazos.
-Te tengo- murmuró, ayudándome a ponerme de pie. Las náuseas me invadieron, como las veces anteriores en las que atravesábamos el portal -¿Estás bien? Mira que me has sorprendido allá, lo admito. Se necesitaba de mucho valor para saltar, y lo hiciste cómo si se tratara de una cosa cualquiera.
Le sonreí como pude y me enderecé, contemplando el lugar tratando de no perder detalle.
Estábamos en una especie de círculo gigante, y en torno a nosotros había un jardín precioso e inmenso, con bancas de madera y metal. A su vez, rodeando todo el jardín, se alzaba una edificación enorme; era blanca y dorada, así como muy elegante. 12 columnas de piedra eran utilizadas para sostener tremendo mausoleo. Tendría quizá unos 3 o 4 pisos de alto.
Encima de nuestras cabezas, flotaban 3 barras de acero de diferentes tamaños y grosores, que se unían en un sólo punto central, con los extremos puntiagudos. Entonces mi cerebro chasqueó al comprender.
-¡Se trata de un reloj gigantesco!- dije -Las barras en el aire deben ser las manecillas. La más corta es para las horas, otra para los minutos y la más delgada y larga es la de los segundos. Cada columna representa una hora... Y me apuesto lo que sea que la que tiene detalles dorados es la que indica las 12.
Cronos lanzó una carcajada y se acercó a mi.
-¡Vaya que eres muy listo! Lo averiguaste tu solo, con limitarte a observar te percataste de todo. Sí, Lorem Tempus se trata de nada más ni menos que un reloj. ¿De qué otra manera podría ser?- asentí, aun mirando maravillado el lugar. ¡Me encantaba!
Se separó un poco de mi, sacó un reloj de bolsillo y pulsó un diminuto botón.
-¡Hora de volver!- exclamó. Casi al instante, dos portales aparecieron a unos metros de nosotros. De cada uno salió una figura. Eran dos hombres, que una vez estuvieron fuera, hicieron una reverencia.
-Hemos regresado, Padre Tiempo- hablaron al unísono. Al erguirse, pude apreciar con nitidez sus rasgos.
Uno era mas bajo que el otro y llevaba el cabello largo lacio y negro partido por la mitad. Bajo sus ropas, que eran de color negro, se notaba un cuerpo suficientemente trabajado, además de que lucía atlético.
El otro vestía del mismo color, pero su cabello era castaño, lacio y esponjoso. Tenia una gran sonrisa en el rostro y ojos pequeños.
-Ji Yong, te presento a los guardianes del tiempo: Kang Dae-Sung y Dong Young-Bae. Guardianes, él es Kwon Ji Yong, el nuevo preceptor- eso ultimo pareció haberlo dicho con orgullo.
-Un placer- susurré. Ambos se pusieron de rodillas, haciendo una reverencia.
-Señor- abrí los ojos como platos.
-¡Oh, no! Eso no es necesario... Por favor, levántense, sólo soy una persona común- sacudí la cabeza y mis manos. Ambos miraron a Cronos.
-Por muy poco. Ahora estás comenzando a prepararte para tu nuevo puesto en el mundo- intervino él. Estaba a punto de replicar, pero no supe exactamente que decir. De pronto una campana sonó fuertemente, pero no supe identificar donde estaba. Cronos frunció el ceño y miró su bastón, cuya gema brillaba con fuerza y algunos símbolos comenzaban a brillar y a moverse.
-Las Vegas...- musitó, pensativo.
-¿Pasa algo malo?- pregunté.
-Nada que no pueda manejarse- negó -Deberé irme ahora, hay algunas cosas que tengo que atender. Ustedes dos- llamó a los guardianes -Llévenlo al lugar que hemos preparado para él y ayúdenlo a acomodarse- me tomó de la mano, regalándome un suave apretón -Te veré en cuanto termine- y desapareció entre una nube azul que salió de su bastón y lo envolvió.
-Vaya... ¿No es esto inesperado? El señor Cronos no nos había dicho que ya había encontrado al preceptor. Siempre preguntábamos constantemente sobre eso y nunca nos dijo nada... ¿Debería sentirme traicionado?- habló Youngbae, cruzándose de brazos.
-Tendrá sus razones, siempre las tiene- le dijo Daesung -Ayúdame con las maletas, anda.
Ambos reunieron todo el equipaje y una vez puesto en un solo montón, me miraron:
-Espero que disfrute su estancia aquí, señor Kwon. Todo ha sido especialmente preparado para usted.
-Sí- rio el pelinegro –Incluso el asistente personal de Deméter ha venido a acondicionar todo para su llegada.
-¿Asistente? ¿Deméter?- fruncí el ceño.
-¡Oh! ¿Habré hablado de más?- arqueó las cejas.
-No importa, de todas maneras, en algún momento se enterará- Daesung se encogió de hombros -Deméter es la Madre Naturaleza, y ella tiene un guardián también, como Cronos. Su nombre es Lee Seung Hyun- asentí y comencé a seguirlos hacia una puerta gigantesca. No me permitieron cargar nada –Pero esos son detalles. Ahora mismo debemos llevarlo a su habitación y comenzar a mostrarle el lugar.
-Daesung- lo llamó el otro -¿Tú piensas que Cronos tendrá problemas otra vez con Las Vegas? Es decir, apenas hace unas semanas fuimos a darle una vuelta a ese lugar.
-Quién sabe... Esa cuidad siempre ha sido problemática. No sería la primera vez que pasa algo como esto.
-¿Puedo saber de qué hablan?- pregunté con curiosidad. Ambos se de tuvieron en frente a la gran puerta y se miraron unos segundos; finalmente Taeyang respondió:
-Posiblemente él ya se lo haya dicho, pero aún así lo repetiré. Cronos se encarga de todos los cambios que ocurren en el mundo humano, de asignarle un cierto tiempo de duración a cada cosa, asegurarse que los destinos de las personas sigan su curso, de abrir y cerrar ciclos...etc. Las Vegas siempre ha sido una cuidad problemática. Los humanos se pierden y se encierran en sus mentes e instintos más bajos, y se olvidan de seguir con su vida. Por ello Cronos debe supervisarla constantemente y cuidar de los humanos. Aunque algunos sobrepasan la línea y terminan perdiéndose en si mismos.
-¡Oh! Eso es peligroso...
-Pero siempre termina arreglándolo, de alguna u otra manera. No se preocupe mucho por ello, señor. A fin de cuentas, él no es una ser cualquiera- sonrió Daesung.
-Cierto- asentí, mirándolos -¿Puedo pedirles un favor? Llámenme solo Ji Yong... Si continúan diciéndome señor, me sentiré como un abuelo- hice una mueca, pero ellos rieron.
-No creo que sea lo más adecuado. Usted se convertirá en nuestro superior... No es apto llamarlo con tanta confianza.
-¡Oh vamos, Dae! Tiene razón... ¿Acaso no hemos llamado por su propio nombre a Cronos y Deméter? ¿Cuál es la diferencia?
-Taeyang, no seas irrespetuoso. Si lo hemos hecho es porque hemos compartido siglos sirviéndoles. El señor Kwon ni siquiera se ha convertido en el Preceptor.
-¡Exacto!- intervine –Entonces no hay que mantener etiquetas si todavía no soy su superior.
Daesung se quedó perplejo y Taeyang lanzó una carcajada.
-¡Es oficial! ¡Serás el mejor jefe del mundo! Anda, vayamos adentro- continuó riendo. Una risa se me atoró en la garganta al entrar. Este lugar era un palacio, sin duda. Lo primero que encontramos fue un larguísimo pasillo.
Los pisos eran de mármol, las paredes blancas y pulcras, y había muchísimas pinturas colgadas en ellas, donde se mostraban algunos de los acontecimientos más importantes del mundo humano, mientras que otras eran simples actos de las personas que habitaban allá. "Pasillo Histórico", decía un rótulo dorado pegado en la parte superior. Había también pedestales con figuras de acero, y alguna que otra estatua por aquí y por allá.
Al final, nos topamos con una sala gigantesca, en cuyo centro se hallaba una preciosa y grandísima fuente. Detrás de ésta, se encontraban unas paredes de cristal que guiaban a una especie de invernadero.
-Por aquí, señor Kwon- me llamó Daesung, al ver que me había quedado estático a mitad del lugar. Ambos me esperaban al pie de unas amplias escaleras.
-Querrás decir Ji Yong- bromeó Taeyang, a lo que el castaño solo pudo poner los ojos en blanco.
Acaricié el pasamanos, que era de hierro forjado, con un elegantísimo diseño. Subimos dos pisos, hasta llegar a otro amplio pasillo, esta vez alfombrado y con muchas puertas negras. Se detuvieron frente a una de ellas y al abrirla me quedé aún más impresionado, de ser posible. El lugar era completamente diferente al resto de la mansión, y eso me encantaba. Estaba adaptada a mis gustos personales.
-Esta será tu habitación, Ji Yong- sonrió Taeyang, depositando las maletas en el suelo.
-¿Mío? ¿Dices que todo esto...es mío?
-Completamente. Este será tu espacio personal, hasta que terminemos de construir algo que tenemos planeado en la planta principal.
La habitación era enorme, con colores cálidos, entre café y beige. Contaba con un balcón al que no tardé en ir corriendo. La vista era preciosa e incomparable con lo que tenía en mi antiguo departamento. Desde aquí podía apreciar el bellísimo jardín.
-¡Wow! exclamé impresionado. Al entrar, ellos ya estaba comenzando a desempacar algunas cosas.
-Tendrá su propio baño en la puerta que está al fondo. La habitación tiene una pantalla plana para que se entretenga en sus ratos libres, su propio escritorio... Bueno, usted puede darse cuenta de todo- me sonrió el castaño.
-Yo...preferiría instalarme por mi cuenta...- murmuré, un poco avergonzado. Ambos se detuvieron de golpe, mirándome con sorpresa, pero casi al instante sus rostros se suavizaron y asintieron.
-Si necesita algo, cualquier cosa, no dude en decirlo.
Ambos hicieron una sutil reverencia y me dejaron solo. Con la cabeza hecha un lío, y no muy seguro de que hacer me senté en la cama. Todo parecía muy irreal...
El cansancio comenzó a invadirme, y ahí es cuando fui consciente de todo lo que había hecho en el día, y que seguramente ya estaba entrada la madrugada.
Sería mejor que ordenara mis cosas, porque necesitaba darme un baño y descansar. Me tomó algo de tiempo, más de lo que esperaba, pero eso se debía a que llevé conmigo muchísimas cosas, preocupado por no dejar algo que después pudiera hacerme falta.
Lentamente, comencé a estirarme y me dejé caer cómodamente en el pequeño sillón que estaba de cara al balcón. El cielo oscuro habitaba allá afuera, una suave brisa mecía las cortinas, y el olor a jazmines invadió mi nariz. Ladeé mi cabeza un poco y observé un florero con un ramo enorme de ella.
Eso tuvo que ser por parte de Cronos, no me cabía duda alguna. El detalle me hizo sentir especial y reconfortado de alguna manera.
No fui consiente de en que momento me quedé dormido, pero supuse que había sido apenas una hora o dos, porque cuando abrí los ojos nuevamente, el cielo continuaba oscuro. Tallé mi rostro y me puse de pie. A pesar de no haber descansado mucho, mi cuerpo se sentía totalmente repuesto.
Con absurda naturalidad, salí de la habitación y comencé a caminar por toda aquella inmensa mansión. Abrí puertas al azar, intentando descubrir aunque fuera un poco lo que ocultaba el misterioso lugar. Cansado de seguir buscando, hice algo que no usualmente no hag: Seguir mis instintos. Simplemente anduve si detenerme hasta un punto específico. ¿Qué a dónde? No lo sabía, solo dejé que mis piernas me llevaran a donde mi instinto quisiera.
Con cada paso que daba, me convencía de que este sitio rebosaba de garbo y elegancia.
Abrí la puerta frente a mí de lo que parecía ser un despacho, y allí estaba él, escribiendo con gallardía frente a un escritorio. Incluso una actividad tan simple como ésa la realizaba con estilo. Reafirmaba la idea de que todo estaba hecho a su imagen y semejanza.
Levantó la mirada al escucharme entrar.
-Hola- saludé tímidamente.
-Hola, Ji Yong- sonrió enormemente, con esos encantadores y claros ojos azules –Adelante, ven a sentarte conmigo- obedecí y mantuve la mirada gacha para evitar que mi rostro se pusiera más rojo ¿De dónde salía esa repentina emoción? ¿Era un idiota acaso?
-¿Qué te parece Lorem Tempus?- habló, acercándose y arrodillándose frente a mi, tomándome de las manos con delicadeza.
-Honestamente no he podido verlo con cuidado, estuve instalándome y me quedé dormido- admití.
-Eso supuse al no recibir noticias tuyas. Dormiste muchas horas, y despertaste tarde esta mañana- rió. Fruncí el ceño.
-¿Esta mañana? Pero Cronos, aún es de madrugada.
Me miró sin entender.
-Umm...me temo que no, Ji Yong- sacó su reloj de bolsillo, y me lo entregó. Ahí se mostraba que eran cerca de las 11. Parpadeé, confundido.
-Es que afuera están tan oscuro, que yo...
-¿Oscuro?- se levantó y caminó hasta una ventana, corriendo las cortinas. Resopló con fastidio -Deberás perdonarme, la culpa es mía. Sucede que aquí el tiempo no corre jamás, y recientemente tuve que adaptarlo para ti y que pareciera que los días transcurren. Lo siento, es que no estoy acostumbrado y me he olvidado- chasqueó los dedos y lentamente la oscuridad fue desplazada por la luz del sol. Maravillado, observé como todo se aclaraba, adquiriendo un tono natural.
-Es precioso...- dije.
-Sí- respondió él, al mirarlo me percaté que tenía la vista fija en mi rostro y me sonrojé. Lanzó una risita –Ven aquí- extendió su mano hacia mi y sin dudar caminé hasta su lado -Recién terminé mi asunto pendiente, y estaba considerando el mostrarte el lugar yo mismo, ¿qué te parece?- asentí enérgicamente.
-Pero primero...bueno, es que yo...- me puse rojo de la vergüenza -Tengo algo de hambre, quisiera comer algo- sonreí con pena. Abrió los ojos como platos, perplejo.
-Comida...- hizo una mueca de preocupación -Si, creo que puedo... Eso puede conseguirse- dijo, casi hablando para sí mismo, mientras sus ojos se ponían verdes.
-No me digas que no pensaste en algo como eso- sonreí, burlón. Su expresión me lo había dicho todo.
-No, no... Yo... Agh, puedo arreglarlo- bajó la mirada, avergonzado.
-Está bien, ya veremos que hacer- le sonreí. Justo en ese momento tocaron a la puerta y Daesung entró, haciendo una reverencia.
-Señores- saludó -Espero no interrumpir, pero el almuerzo está listo para el nuevo Preceptor.
Los hombros de Cronos relajaron y su expresión se suavizó, a la vez que sus ojos retornaban a el usual color azul claro.
-¡Muchas gracias! Por favor, lleva a Ji Yong a que se alimente- sonaba aliviado.
-¡Oh! ¿No me acompañarás?- él me miró y me mostró una gran sonrisa, cargada de un significado que no supe descifrar.
-No, pequeño. Lo siento, pero eso no va a ser posible- asentí, un poco desanimado -En cuanto termines, ve al jardín, allá te esperaré- me guiñó un ojo y sonreí, sonrojado.
Se marchó, dejándome a solas con el castaño, que fruncía el ceño y tenia la mirada fija en la puerta por la cual había salido Cronos.
-Muy extraño...- murmuró.
-¿Cómo dices?
-Ah, no... No, no, no. Es que recordé que tengo que hacer un par de cosas mas tarde, pero por favor, venga conmigo, señor.
-Ji Yong. Te pido nuevamente que me llames solo por mi nombre- pedí, juntando mis manos y siguiéndolo. El se rascó la nuca.
-Perdóneme... Haré mi mejor esfuerzo.
Suspiré.
Llegamos hasta un comedor gigantesco, uno que parecía estar adaptado a la Edad Media, lo único moderno en ese lugar era un sofisticado candelabro que colgaba del techo. La mesa era grandísima, con más de 10 sillas a cada lado.
-Tome asiento...- lo miré, enarcando una ceja y a regañadientes añadió -Ji Yong- sonriendo, me acerqué a la silla que jalaba para mi. Al instante, Taeyang hizo presencia, empujando un carrito de metal.
-¡Buen día, G-Dragon!
-¿Perdona?- dije confundido.
-¡Oh! ¿Me he tomado muy enserio el asunto de hablarte informalmente?- hizo un mohín -Es un sobrenombre que cree que para ti, pero si te parece muy grosero...
-¡Nada de eso!- sonreí -Fue solamente que me tomó por sorpresa. Nunca nadie me había puesto un apodo o algo así. Pero es genial. ¡Me gusta mucho!
-¡Mira eso! ¿No es lindo?
-Sigo creyendo que no es lo adecuado, pero si eso es lo que prefiere...- se encogió de hombros Daesung, mientras tomaba algunos platos del carrito y los colocaba frente a mi.
-Te aguantas- rió el pelinegro.
-¿Y a ustedes de que forma puedo llamarlos?- pregunté, llevándome el primer bocado a los labios.
-Estaré encantado de que me diga Youngbae- respondió Taeyang -Y a él puede decirle Dae.
-Me parece perfecto. Por cierto, la comida es deliciosa- me deleité con mas bocados.
-Gracias, nos esforzamos en ello.
-¿Han almorzado ya? Si no es así, acompáñame a hacerlo- pedí. Ambos se miraron y después me sonrieron.
-Creo que es un buen momento para aclararle un detalle, Ji Yong- dijo Dae -Nosotros no comemos. Nunca hemos tenido esas necesidades.
La fruta que me había metido a la boca casi se me atora en la garganta por la sorpresa.
-¡¿Qué?!
-No es que no queramos hacerlo, simplemente no dependemos de ese tipo de cosas. No somo humanos.
-Aunque fácilmente podríamos hacerlo- intervino Taeyang -A veces nuestros trabajos o deberes no nos permiten llevar una vida como la que tu solías tener.
-Pero definitivamente podemos sentir y disfrutar de la comida o el sueño.
-Tampoco duermen...- susurré, perplejo -¿Que otras cosas no hacen?
-No nos cansamos, ni envejecemos- habló el castaño -Verá, todo lo relacionado al cuerpo humano no nos afecta, sin embargo, podemos tener emociones y sentimientos, porque nuestro corazón y mente trabajan normalmente.
-Hmmm...- lo medité unos segundos -Y esto que están contándome...¿Aplica para Cronos?
-Antes no solía hacerlo, pero ahora si- dijo Tae, mientras distraídamente jugaba con un cubierto.
-¿Antes? ¿Cómo que antes? ¿Entonces desde hace cuánto tiempo no lo hace? ¿Significa que en un tiempo tuvo esas necesidades? ¿Porqué?
-¡Idiota! Haz hablado de más- lo golpeó en el brazo Daesung -Perdone, Ji Yong. Pero esa preguntas tendrá que hacérselas al mismo señor Cronos. Nosotros no podemos revelar ese tipo de cosas- eso último lo dijo mirando severamente a su compañero, quien desvió la mirada, avergonzado.
El resto de la comida transcurrió de forma simple y un poco extraña. Ambos estaban de pie detrás de mi, uno a cada lado, con los brazos en la espalda y sin decir nada. En cuanto terminé, se apresuraron a limpiar todo y a llevarme al jardín, donde Cronos me esperaba.
Aun no me había visto, pues me estaba acercando por su espalda. Una vez que estuve a menos de medio metro de él, miré por encima de su hombro y observé con asombro su pintura.
Se trataba del mismo edificio en el que vivía antes. La pintura captaba el momento exacto en que me preparaba para saltar hacia el portal.
-Es muy impresionante...- murmuré. Él saltó en su asiento, sorprendido, pero después sonrió ampliamente.
-¿Te lo parece? Es sólo para colocarlo en el Pasillo Histórico, que seguramente ya habrás visto.
-Si, lo he hecho. Pero no veo la necesidad de colocarlo ahí- me senté a su lado, mientras él sonreía y daba unos toques suaves a la parte inferior.
-Este es un momento crucial para la humanidad. Fue cuando aceptaste ser reclutado y estabas a punto de entrar a Lorem Tempus. Después haré otro cuando vayas por primera vez a Natura Domi, otro de tu estancia aquí, quizá uno más de cuando te conviertas oficialmente en el nuevo Preceptor. Incluso...
-Espera, espera... ¿No es eso demasiado?- lo interrumpí, riendo -Solo soy una persona común- él se puso serio de golpe.
-¿Aún no lo has asimilado? Ya no eres un humano, al menos no del todo... Dentro de un tiempo, vas a convertirte en un Dios...
-¡¿Yo?!- estaba perplejo.
-Sí. Tú- puso el pincel de lado y me miró -Cuando tu entrenamiento termine, serás coronado como el Preceptor de las estaciones, y serás un Dios, como Deméter y yo. La naturaleza te reconocerá como un hermano y el Tiempo te tomará como compañero eterno- un jadeo se me escapó por la sorpresa
-Un Dios...- dije, para ver si de esa manera podía comprender la palabra mejor.
-¿Te arrepientes?
-No, no- respondí al instante -Pero no me dijiste eso antes.
-Bueno- tomó de nuevo el pincel y volvió a su trabajo -Son apenas detalles.
-Y hablando de detalles... No me acompañaste a desayunar- se encogió de hombros -¿Te adelantaste esta mañana?- lo miré fijamente, esperando su reacción.
-En realidad, no lo hice. No tuve necesidad.
-Oh... ¿Es que no tenías apetito?
-No- respondió con simpleza.
-Pero a puesto a que ahora debes tener hambre, deberíamos tomar la merienda juntos más tarde- insistí. El lanzó una risita y me miró fijamente a los ojos mientras continuaba pintando. Se detuvo unos segundos, entrecerrando los ojos y luego asintió, como si hubiera entendido algo.
-Hablaste con los guardianes- dijo, volviendo la mirada a su trabajo. Me avergoncé y me puse completamente rojo.
-No sabes mentir- rio, y derrotado, bajé la mirada –No te preocupes, que no estoy enfadado. Ni con ellos ni contigo- dio unos toque suaves a la pintura con un pincel más delgado –Ambos me han servido fielmente por siglos y siglos... Han sido mi mano derecha y puedo contar con ellos incondicionalmente, así que no me molesta que te dijeran algo que probablemente descubrirías por tu propia cuenta. Me refiero...¡a que eres tan perceptivo!, y... Bueno, entiendes mi punto- asentí, aliviado –Pero sólo para no quedarme atrás, ¿qué tanto te han contado esos dos?- su sonrisa aún era amplia, así que me animé a ser sincero, esperando no meterlos en problemas.
-Dicen...que ninguno de ustedes tiene necesidades humanas, que sus cuerpos no tienen reacciones, pero su mente y corazón sí, aunque pueden llevar una vida normal, es difícil por las responsabilidades que tienen- asintió, tomando un poco más de pintura de su paleta.
-¿Algo más, señor curioso?
-Tú...- respiré hondo –Antes tenías esas necesidades, ¿porqué?- pude notar cuando su mandíbula se tensó, pero con un suspiro sutil su cuerpo se relajó nuevamente, aunque los ojos se le colorearon verdes.
-Yo no siempre fui el Padre Tiempo, Ji Yong... Alguien o algo más, regía antes que yo- el aire se me quedó estancado en los pulmones –Fui..."reclutado" por la magia antigua hace muchísimo tiempo, cuando la humanidad comenzaba a desarrollarse- tragó saliva antes de proseguir –Fue durante la Edad Media, o al menos, cuando comenzaban a verse vestigios de ella. Rondaba el siglo II o II...y yo sólo era un muchachito. Pero un día- los ojos volvieron a su color natural -Escuché el llamado. No recuerdo como pasó, pero la magia antigua ya me tenía aquí- alzó las manos, señalando el lugar –Y de alguna manera, yo sabía todo lo que tenía hacer... Mis poderes fueron mejorando, se me entregó mi bastón, comencé a hacer portales...y la magia me coronó como el Dios del Tiempo. No se necesitó de mucha explicación, es algo que yo supe al instante. Cuando mejoré en mi magia, creé un portal por el cual llegué a Natura Domi y conocí a Deméter.
-¿Y tu familia? ¿No tenías amigos o...un nombre?- pregunté, impactado.
-Tenía un nombre- asintió -Pero éste cambió por uno nuevo. Los recuerdos de mi vida anterior no están, desaparecieron. Y siendo honesto, no me importa mucho recuperarlos. Cuando me coronaron todo eso quedó en el olvido, porque sabía que esto era mucho más importante que cualquier cosa.
Hubo un silencio largo, donde no se escuchaba nada más que los pájaros cantar y el pincel de Cronos deslizándose.
-¿Cuál era?- pregunté de repente.
-¿Cómo dices, pequeño?- frunció el ceño.
-Tu nombre... Dices que tenías uno, ¿cuál era? ¿Lo recuerdas, acaso?- ladeé la cabeza.
-Si, lo recuerdo- sonrió con nostalgia –Mi nombre era Choi Seung Hyun- inclicó la cabeza con gallardía -A tus órdenes.
Lancé una risita y él me acompañó, mientras terminaba su pintura.
-Pues bien- se levantó -Esto está listo, sólo lo dejaremos secar- chasqueó los dedos y el material y la pintura desaparecieron en una nube azul –Si mal no recuerdo, tú y yo tenemos un recorrido pendiente-no pude evitar dar saltitos de emoción.
-¡Sí! Realmente quiero conocer este sitio- estaba encantado.
-De acuerdo, te llevaré a cada rincón, pero mientras tanto, caminemos- y me tendió su brazo, en el que enrollé mi mano, apretando en agarre. Comenzamos a dar un paseo por el jardín
-Ji Yong...yo...- respiró hondo –Bueno, tu sabes bien que serás el Preceptor de las estaciones, aprenderás sobre el Tiempo y la Naturaleza, tomarás algunas consejos sobre ser tolerante y paciente, pero hay un detalle que me preocupa. Eres un excelente muchacho. Sólo que...habrá que trabajar en tu apariencia- el corazón se me encogió.
-¿No te gusta cómo soy? ¿Mi apariencia no te es agradable?- abrió los ojos como platos y sacudió la cabeza firmemente.
-¡No, no, no, no! ¡No se trata sobre eso! Eres bellísimo... Jamás en todos mis siglos he visto a un humano más precioso como tú lo eres- me sonrojé, y agaché la cabeza, perplejo –El punto es...- frunció los labios –Tu dentro de un tiempo serás el Preceptor, un maestro y...las estaciones deben tener alguien que las dirija con una apariencia...un poco más seria- hizo una mueca. Asentí, comprendiendo a lo que se refería.
-Ya, ya... Entiendo por dónde vas, y no te alteres, que no estoy enojado ni nada de eso, porque estoy de acuerdo contigo totalmente- volví a tomar su brazo y anduvimos otra vez por el jardín -Debes comprenderme, Cronos. Nunca tuve razones para madurar o sentar cabeza... Hacía lo que quería cuando se me daba la gana, y nunca nadie me dijo que no podía- miré hacia un lado, donde había una pequeña fuente y al acercarme fui capaz de ver mi reflejo, prestando por primera vez real atención a la apariencia que ofrecía: Unos jeans oscuros, converse negros, un suéter gris con estampado extraño en el frente y una gorra blanca. Tenía varios tatuajes y el cabello rubio, que no era natural, pues llevaba varios años tiñéndolo, incluso algunas raíces castañas amenazaban con brotar.
Suspiré. Ya no era un niño.
-Tengo casi 30 años... No puedo seguir ofreciendo esta imagen. Mucho menos cuando tendré tanta responsabilidad a mi cargo- asentí, decidido. Al darme la vuelta, Cronos me miraba con una sonrisa boba en el rostro y los ojos ¿marrones?.
-Realmente eres un humano excepcional y magnífico- reí y él se acercó hasta quedar a unos pocos centímetros de mi –Yo te ayudaré con el cambio, si es lo que deseas, claro.
-Es lo que verdaderamente deseo- le devolví la sonrisa, y entonces, hizo algo que no me esperé, pero que fue grato y reconfortante.
Abrazarme.
-Gracias por asumir esta responsabilidad tan importante- su aliento me hizo cosquillas en la nuca.
-Gracias a ti, Seung- su cuerpo se tensó brevemente, pero lanzó una carcajada y apretó el agarre en torno a mi cuerpo.
"Lo que ambos caballeros no notaban, era que estaban siendo observados fijamente por dos figuras que se encontraban en lo alto de un balcón".
******************
¡Yo ya he..."finito"! XD (lo saqué de Madagascar). Ojalá les haya gustado este capítulo. Pido disculpas por haber demorado estos días y no subir nada, pero tuve varias cosas que atender, y bueno... No las agobio con cosas que no importan XD En fin, como modo de recompensa, les traje un capítulo largo y ligeramente romántico. Déjenme sus votos, comentarios y así... ¡Me encanta saber que piensan!