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Pen Your Pride

Capítulo 1: "Café amargo"

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Jonathan observó con aburrimiento el blanco paisaje que se presentaba detrás de aquél vidrio que separaba al aula del exterior. Suspiró pesadamente a la vez que dirigía sus orbes hacia el reloj de pulsera gastado que llevaba en su mano derecha; aún faltaban treinta minutos para que la clase terminara.

Miró a la profesora tratando de enfocarse en lo que sus labios relataban. Más no lograba concentrarse en el tema, y no sabía por qué. Aunque también podría excusarse con que odiaba la materia y que no había entendido desde el principio. Porque, bueno, digamos que nuestro moreno no es tan bueno en matemáticas como muchos piensan.

No como Sherwin. Ese pelirrojo había estado a punto de sacar un diez limpio en el exámen anterior. En cambio, él a muy apenas había aprobado.

Al recordar al pecoso, no pudo evitar que su mirada repase el salón entero hasta toparse con la espalda y con ese cabello esponjoso rojo. Él se sentaba a unos cuantos asientos de Jonathan, por lo tanto, podía ver que se encontraba haciendo. Apoyó su codo izquierdo sobre su escritorio para luego posar el mentón sobre la palma de su mano, mirando fijamente al menor.

Sherwin... un chico sensible, comprensivo, amigable, sincero... Pero a la vez era torpe, distraído, tímido e ingenuo. Sin embargo, aquello no quitaba su adorable físico. Muchos profesores concordaban que él debía ser un ángel caído del cielo y, por primera vez, estuvo de acuerdo con ellos.

Jonathan había deseado desde siempre tener un mejor amigo como Sherwin lo era.

Y lo quería muchísimo por esa razón; porque él no era como los demás que buscaban algo material de él, si no, lo que el pelirrojo quería era simplemente su cariño... su más cálido y puro amor. No tenía dobles intenciones, o eso parecía.

一Muy bien, chicos. Recuerden realizar la página 34 del libro. Tengan un buen día. 一la voz chillona de la mujer resonó en su mente, sacándolo de sus pensamientos.

Sacudió su cabeza y admiró como todos se levantaban de sus asientos para irse al receso. Sin más decidió imitarlos, hasta que se topó con Sherwin. Él aún no había terminado con... lo que sea que estuviera haciendo.

一¿Sherwin? 一lo llamó curioso por ver qué era lo que este hacía.

Este se sobresaltó y rápidamente quitó la hoja y la guardó en un cuaderno. El azabache alzó una ceja algo confundido por su extraña reacción.

一¿Q-que sucede? 一sonrió nerviosamente.

一Es receso. Hay que irnos, sabes que no nos dejan quedarnos en las aulas. 一comentó imitando su gesto algo forzado.

Ahora que ambos se encontraban en una relación amorosa (aún secreta), pasaban más tiempo juntos. Pero de todas maneras, trataban de no ser tan obvios (o Sherwin intentaba, porque realmente estaba enamorado del otro), ya que ninguno quería levantar sospechas por parte de sus molestos compañeros. Aún no habían comenzado los rumores, pero tarde o temprano iniciarían.

一¡Ah! Sí. Está bien. 一el de pecas esbozó una tierna sonrisa y se levantó bruscamente mientras tomaba su campera polar.

Le gustaba que Jonathan le pidiera pasar juntos en algún lugar. Se sentía importante para él.

一Dime... ¿Que estabas haciendo antes? Te vi escribiendo algo. 一habló el más alto, empezando a caminar hacia el patio junto a su "pareja".

Eso al parecer puso nervioso al pelirrojo.

一Oh... N-no es nada importante. Solo... completaba otra tarea. Es... solo eso. 一Sherwin desvió la mirada.

Jonathan no le creyó del todo, sin embargo no le insistió. No quería incomodar al chico, asi que simplemente le dio una sonrisa para calmarlo. Lo cual, funcionó.

一Hey, ¿quieres ir a la biblioteca después de clases? Me gustaría que me ayudaras con matemáticas. 一comenta mientras su rostro hace contaco con el helado viento del patio. Frunce el ceño ante aquella molestia.

一¿E-en serio? 一una sonrisa grande se muestra en el pálido rostro del menor一. ¡CLARO QUE SÍ!... D-digo, sí. Me encantaría.

Una risa se escapa de los labios del moreno, haciendo que un color carmín subiera a las mejillas del menor a causa de la vergüeza.

Jonathan volvió a mirar al frente, encontrándose con una pareja sentada bajo el árbol, dándose caricias y sonriendo entre sí. Obviamente eran un chico junto a una chica.

¿Así que así se tendría que ver con Sherwin? ¿Dando mimos, palabras bonitas y besos? Debería comenzar a ponerse a reaccionar...

No es fácil llevar a cabo todas aquellas acciones cuando no estás enamorado de la persona con quién aceptaste salir por pura pena. Y menos cuando no sabías mucho del tema.

...

Sherwin examinó con orgullo aquél papel levemente dorado, el cual llevaba unas hermosas y dulces palabras. Firmó al final de las letras; ahora estaba lista para entregársela a Jonathan. Quién había ido a buscar café para ambos.

Un poema era lo que había estado escribiendo por casi cuatro clases seguidas. Y según él, era el regalo perfecto para su novio. Seguramente le encantaría, ya que que había puesto esfuerzo en cada oración y en su significado. Tenía ganas de entregárselo ya mismo.

Pasaron segundos y minutos, Jonathan no aparecía. Su pecho se estrujó, ¿por qué tardaba tanto si solo había ido a buscar dos tazas de café que vendían allí? Sin más, se levantó de su asiento tomando el poema y buscando al moreno. Que no debería de andar lejos.

一¿Qué es esto? 一oyó su voz cerca. Se estaba por acercar hasta que escuchó otra voz.

一Tu madre me ha dicho que querías para tu cumpleaños uno nuevo... Ya que el tuyo estaba muy viejo y usado. 一dijo en un tono cariñoso la voz femenina.

Se asomó por una de las gigantes estanterías llena de libros. Su corazón se oprimió al ver a su pareja con una chica... bastante cerca uno del otro, a decir verdad. Si no fuera por que confiaba en el moreno, diría que estaban coqueteando. Aún así, se sentía algo celoso.

Pero... Jonathan no era capaz de engañarlo, ¿verdad?

Su boca se entreabrió de la sorpresa cuando la muchacha de cabello rubio le extendió una pequeña caja blanca con un listón azul. El azabache abrió la cajita con una expresión de confundido para mostrar un reloj dorado y con aspecto costoso. Miró su poema y luego pensó en ese regalo, ¿como podría su pobre hojita competir contra eso? ¡Claro que Jonathan necesitaba algo más que simples palabras!

Dobló el poema con cuidado y se la guardó en el bolsillo del pantalón mientras regresaba a su mesa respectiva, para poder esperar nuevamente a su pareja. Limpió rápidamente con la manga de su suéter, las pequeñas lágrimas que se habían acumulado en sus ojos, tendría que pensar en algo más. Sin embargo, no podía evitar sentirse algo decepcionado y desanimado, puestonque todo su esfuerzo no sirvió para nada.

Tal vez si no hubiese visto esa escena, su café ahora no sabría tan amargo.

Snowlight » In a heartbeat¡Lee esta historia GRATIS!