Capitulo 48

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El fin de semana se había pasado rápido, y con ello, la ida de la tía Emma.

El domingo habíamos ido todos a despedirla al aeropuerto, incluidos Alexis y Efrén. Claro, éste no podía faltar por nada del mundo.

-Hey, pequeña Keyla.

-Hola, Dave. –Le sonreí al amigo de Efrén mientras que éstos chocaban puños.

-¿Y que haces por aquí?

-Quería hablar con él profesor Comel.

-Ah... –Dave miró a Efren mientras que éste se encogía de hombros.

-Buenos días.

-Me voy. –Dejé un corto beso en sus labios antes de caminar hacia la mesa del profesor.

-Oh, Keyla. ¿Usted por mi clase?

-Sí, quería preguntarle sobre la pequeña Keyla... ¿Cómo está?

-Genial, y enorme. Es una niña encantadora.

-Muy bien. –Sonreí feliz para girarme hacia Efrén y despedirme con la mano antes de salir de la clase.

-¡Keyla!

-Ah, hola Nina. –Dije mirándola algo incómoda.

-¿Qué tal? ¡Hacia tiempo que no hablábamos!

-Pues si... –Y era verdad, desde que Kendall me había confesado su secreto, me había distanciado de ella bastante. –Y estoy bien. ¿Tú?

-¡También! Oye, ¿comemos luego juntas? Ahora tengo que ir a clase.

-Mmm... Si, creo...

-¡Genial, hasta después! –La ví alejarse rápidamente hasta que se detuvo. –Ah, y una cosa, Keyla. Ten cuidado.

-¿Qué?

-Sí, ten cuidado, por favor.
Ahora si que salió corriendo para alejarse por el pasillo dejándome estupefacta.

¿Qué tuviera cuidado? ¿De quién? ¿Por qué?

•••

-Oh, hola, Keyla.

-¡La desaparecida a aparecido! –Rodé los ojos encogiéndome de hombros.

-Solo quería hablar un momento contigo, Abraham.

-Claro.

-¿No quieres sentarte con nosotros, Key?

-Lo siento, Zac. Efrén y Nina me esperan en la otra mesa.
Simplemente movió la mano como si le restara importancia antes de que Abraham y yo nos alejaramos un poco.

-¿Qué pasa?

-¿Cómo está tu hermano? Sé que ha pasado tiempo, pero quería preguntarte.

-Bien. Está casi nuevo ya. Deberías de pasar un día por casa, estoy seguro de que le gustaría verte.

-Sí, algún día iré... –Le sonreí de vuelta para despedirme e ir a donde Efrén antes de encontrarme con Alben.

-¿Podemos hablar?

-Voy al baño. –Dije algo alto cuando llegué a la mesa. –Ahora vuelvo.

Me dirigí rápidamente hacia el baño de chicas seguida por Alben para encerrarme.

-¿Qué pasa?

-No, eso mismo quería preguntarte a ti. Siempre que te encontraba, estabas hablando con alguien.

-Quería hablar con ellos... –Murmuré frunciendo el ceño. Ni que él fuera mi novio...

-Ah... Solo quería advertirte de algo.

-¿Qué? ¿Tú también?

-Es sobre esa amiga tuya. No me fío de ella.

-¿Qué amiga?

-Sandy. –Mis ojos se abrieron como platos.

-Y-yo no tengo ninguna amiga llamada así...

-Claro que si, está como loca siempre hablándome de ti. ¿No la has visto?

Ay, madre.

•••

-¿Estás bien, princesa?

-Mmm... Si.

-¿Segura?

-Sí, papá. Tranquilo.

En realidad no. Aquella conversación con Alben en el baño y la advertencia de Nina me habían asustado.

¿Qué era eso de que Sandy había hablado con Alben? ¿No había desaparecido en cuanto el embrujo lo hizo?

-Hija...

-Me voy a la cama. Hasta mañana. –Besé su mejilla antes de subir las escaleras para encerrarme en mi habitación.

Sin saber porqué, me sentía mal. Era como si el estómago se me removiera como una lavadora en marcha.

Me llevé rápidamente las manos a la cabeza cuando un fuerte dolor llegó a ella.

Cerré los ojos intentando no gritar siendo en vano. ¿Pero que diablos me pasaba?

La puerta de la habitación se abrió de golpe siendo Marco la última persona que viera.

Between GhostsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora