Capítulo II: Bartholy

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Louisa parpadeó en silencio y la mujer del mostrador ni siquiera se molestó en decir algo más. La miraba a los ojos esperando una reacción de su parte, sin embargo, ella no sabía cómo reaccionar al respecto.

—¿La familia Bartholy? —Preguntó con voz queda. Debía sonar estúpida al repetir algo que había oído claramente, pero poco le importaba ante sus dudas acumuladas. La mujer se acomodó las gafas como por décima vez, y asintió.

—Es una de las grandes familias de Mystery Spell —Eso lo sabía. Más que perfectamente.

Y también le había quedado claro que tenía ciertos roces con la familia de su madre. Louisa pensó sobre los pros y los contras mientras se mordía el labio inferior; comenzando porque aparentemente no había algún otro puesto que ella pudiera tomar, y pasando por el hecho de que ser tutora de una sola niña no podía ser tan malo.

La mujer le pasó con cuidado la hoja de información sobre el puesto, y Louisa abrió los ojos de par en par al ver un salario de tutor con unos cuantos ceros de por medio.

—Wow, ¿Cómo es que pagan tanto?

—La niña es una pequeña peste, y en el pueblo la gente prefiere evitarla, aunque ofrezcan un salario tan jugoso. Eso, y que requieren que esté tiempo completo.

—Tiempo completo —Asintió aun espantada por la exuberante cantidad. En efecto, el trabajo era de diez horas diarias: de nueve de la mañana hasta las siete de la noche, e incluso los sábados tenía que cumplir unas horas en la mañana. Por más que fuera lucía un poco agotador. Nuevamente e mordió el labio, ya estaba haciendo de eso una costumbre.

Louisa deslizó la vista lentamente por el contenido de la hoja de presentación, leyó atentamente las especificaciones del puesto y arqueó una ceja al ver una en particular. Miró a la mujer que ahora se encontraba enfrascada en su computador.

—¿Solo aceptan a personas que no sean de Mystery Spell?

Curioso dato. —Sí, así es. ¿Entonces?, cuando me digas puedo arreglar una entrevista con el Sr. Bartholy.

La mujer dejó en claro con su voz cortante, que no hablaría más al respecto. Louisa se llevó un mechón de cabello tras la oreja... bueno... ¿Qué tal malo podría resultar? Aunque quizás debería mantenerlo en secreto de su abuelo, por lo menos hasta después de la entrevista.

 ¿Qué tal malo podría resultar? Aunque quizás debería mantenerlo en secreto de su abuelo, por lo menos hasta después de la entrevista

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Cuando Dylan le indicó que darían un paseo, no bromeaba. Después de su pequeña incursión en la oficina de empleo, la llevó por un detallado recorrido en Mystery Spell. De la plaza a las zonas comerciales; también los sitios donde se concentraban los mejores bares de la ciudad; los lugares más transitados y desde luego, la universidad local. La estructura colonial de la misma, era preciosa, y sus zonas verdes provocaron una cierta melancolía en su corazón al recordar la abarrotada institución de educación superior en donde ella había cursado su carrera en pedagogía infantil. No se quejaba actualmente por la diferencia de bellezas entre colleges, pero de cierta forma, fue inevitable aceptar que, de ser por ella, habría preferido algo así en su vida.

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