Capítulo 18: Odio

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Desperté con un pie en mi cara...Lo normal.

Lo quité y escuché los ronquidos de Chloe.

Se quedó conmigo toda la noche y eso me hizo aumentar la barrita de confianza que tengo con ella.

Me levanté y salí de la habitación, vi a Scott con Alice en el sillón y él me dirigió su mirada.

Yo seguí mi camino hacia el baño y cerré la puerta.

Decidí darme una ducha después de ver lo mal que me veo en este momento.

Al terminar de ducharme me enrollé en una toalla y salí.

—Buenos días—Susurró Alex en mi oído asustándome.

—Alex, no estoy de humor—Le advertí y seguí caminando con la mirada de Scott clavada en mí.

Alex tomó mi cintura y yo agarré bien mi toalla.

— ¿Cómo estás con lo de ayer? —Me preguntó acariciando nuestras narices.

—Perfecta—Le sonreí.

Él rio... ¿Y este de qué se ríe?

—Esa es mi chica—Acarició mi mejilla.

Claro...

—Iré a cambiarme—Le dije y él asintió.

Entré a la habitación y ya Chloe estaba despierta.

—Eres de las que se van antes de que despierte—Bromeó y yo reí.

—No soy tan cobarde—Dije sacando ropa interior y poniéndomela.

Me puse unos jeans ajustados y una camisa negra de tirantes.

—Tus pechos se ven bien—Halagó Chloe mirando su móvil.

—Lo sé—Agarré el jersey blanco que todavía tiene una mancha roja gracias al imbécil de Scotty, no pude quitarla.

—Chicas, hay una actividad y hay que asistir—Escuché la voz de Aarón.

Yo Salí y Chloe se fue a vestir.

Scott me miró mientras me ponía el jersey.

Me puse mis zapatos blancos y me hice una cola de caballo.

Salimos todos a la actividad.

La chica del megáfono empezó con una gran charla sobre el rencor y las peleas, obviamente, la ignoré porque estaba ocupada odiando a todo el mundo.

Duró horas hablando y hablando.

—Bien, haremos una actividad que se me acaba de ocurrir—Dijo llamando mi atención.

Estoy segura que no se le acaba de ocurrir y que cada palabra que dijo en su largo discurso la ensayo unas mil veces antes de pararse en esa tarima.

—Cada uno de ustedes irá con una persona con la que han tenido malos momentos, peleas verbales o físicas y se han insultado...Perdónenlos y no guarden rencor en su corazón. Estamos aquí para mejor nuestra conducta y eso incluye el odio que acumulamos en nuestro interior—Miró su reloj.

Empiezo a considerar que sí se le acaba de ocurrir, ya que es una pésima idea.

—Tienen diez minutos.

Todos empezaron a dispersarse para hablar entre ellos.

Yo me senté sobre una roca esperando que pasaran los diez minutos.

— ¿Puedo hablar contigo sin que me golpees? —Me preguntó Alice.

Su voz me da asco.

—Ni que fueras tan importante—Contesté sin mirarla.

— ¿Acaso no escuchaste nada de lo que dijo ella? —Me preguntó de nuevo.

—Tengo cara de escuché lo que dijo—Fruncí las cejas.

—Quisiera que me perdonaras—Me dijo bajando la mirada.

—Te perdono ¿Te sientes mejor? Porque estoy segura que no, una palabra no cambia nada, pero si es lo que quieres escuchar para que me dejes en paz te la repito...Te perdono—Ironicé.

Perdonar...Sí, claro.

—Quiero hablar contigo—Escuché esa voz.

Maldito Scott.

—Estoy ocupada—Hay alguien con la que debo disculparme por gritarle ayer y es Arianna...Es la única con la que debo disculparme y con la única que me disculparé.

Los dejé hablando solos y la vi sola.

Parece que esta chica no se mete en ningún lio... ¿Pero entonces por qué esta en el internado?

— ¿Puedo platicar contigo? —Ella me sonrió y asintió. —De verdad lo siento por gritarte ayer, es que estaba muy alterada y suelo desquitarme con gente que no tiene la culpa—Ella asintió de nuevo.

—No hay problema, Beth...Entiendo—Sonrió.

Me dio un abrazo y yo se lo correspondí.

—Por favor, Ellie—Escuché de nuevo su voz.

—Scotty, ya.

—Perdóname—Negué con la cabeza.

Odio esa palabra.

—No—Hablé cortante.

— ¿Por qué eres tan rencorosa? Maldición, me estoy disculpando por algo que no te debió de importar en lo más mínimo, yo respeto que estés con quien se te de la gana pero tú te pones histérica si estoy con alguien—Habló enojado.

—Sí y sí...Soy muy rencorosa y no me importa—Le respondí—Y no es que estés con alguien porque me vale dónde metes tu pene, la cosa es que se supone que éramos amigos o algo parecido y te he dicho un millón de veces que la odio...Me molesta que estés con ella—Gruñí.

— ¡A mí me molesta que estés con Alex y no te reclamo nada!

Y ahora sale con esto... Me hace enfadar.

— ¡Nunca me has dicho que te molesta Alex! —Hablé obvia.

—Pues, ahora te lo estoy diciendo—Dio un paso más cerca de mí. —Me molesta y mucho, odio a ese chico desde que entré en el internado, lo odio por ser amigo de Dylan, el imbécil que se iba a acostar contigo por el maldito de Jeff, lo odio porque estoy seguro que lo que se trae contigo es cuestión de Jeff, lo odio porque no es suficiente para alguien como tú, lo odio porque puede hacerte sentir bien en un segundo, lo odio porque te estaba besando el día que te buscaba Chloe, lo odio porque tu no lo odias—Soltó todo rápidamente—Pero ahora dime tu... ¿Por qué odias a Alice?

¡Me está confundiendo!

Me había dejado sin palabras.

—Tu sabes por qué la odio—Él negó con la cabeza.

—La odias por algo más y no me has dicho—Murmuró.

—La odio por siempre querer pasar por encima de mí, la odio porque mi padre siempre estuvo más orgulloso de ella que de mí, la odio por presentarle a mi padre a su tía Bianca, la odio por haberme quitado a Michael, la odio por ser tan manipuladora y ahora la odio más porque tú no la odias—Respondí cerca de él.

¿Ahora quién se quedó sin palabras? 

Internada Con El Diablo¡Lee esta historia GRATIS!