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Ambos jóvenes no sabían exactamente qué hacer con su camino. Uno estaba tratando de encontrar el camino a seguir mientras que el otro quería abandonarlo, pero raramente ambos querían ir en la misma dirección.

Kageyama Tobio estaba decidido, le entregaría a Hinata su carta como ha de lugar. Estaba harto de sufrir, harto de llorar todas las noches, harto de todo. Quería paz en su corazón, quería encontrar a alguien con el cual sentirse amado. Pero al parecer Hinata no estaba en sus planes de de feliz, claro que no. Ese chiquillo le había traído tantos momentos felices como tristes. Mentiría si dijera que le trajo menos momentos alegres, pero los momentos de tristeza arrasaron con él, provocando melancolía, un sabor amargo en la boca, y él no estaba dispuesto a tomar de aquel veneno letal por sí solo.

En cambio, Hinata Shoyo no sabía exactamente cuáles eran sus sentimientos. Para él desde aquel sueño todo estaba de cabeza, pero la verdad es que todo ya estaba de cabeza desde hace mucho tiempo. Los sentimientos de Hinata eran confusos, enredados, como desenredar los audífonos. Era algo demasiado complejo y difícil de descifrar, no se tenía la llave de aquel frágil corazón como para tratar comprenderlo. No se daba cuenta de que las decisiones que tomaba eran erradas, incorrectas, casi rozando el pecado por ser tan despistado. Quería comprender sus sentimientos hacia Kageyama, quería entender por qué cada vez que lo veía su corazón brincaba, quería entenderlo de verdad.

El de cabellera anaranjada iba con la cabeza gacha hacia la escuela, pensando seriamente si hablar con el azabache era buena idea o no, pero es que de verdad tenían temas pendiente. Si el no lo buscaba, quizá Kageyama lo haría.

Vaya que estaba equivocado, muy equivocado. Kageyama no lo buscó, Kageyama no le habló y Kageyama no lo miró. En resumidas palabras, tuvo cero acercamiento hacia el menor, y eso sólo hirió su pequeño corazón. Pues, estaba más que claro que ahora el primero en acercarse debería ser él, no quedaba de otra. Al terminar el entrenamiento, lo esperó a la salida, golpeando con la punta de su pie las escaleras de cemento que estaban a la salida del gimnasio. Al ver a Kageyama salir, dio un saltó, mirándolo fijamente, pero este no le devolvió la mirada.

—Kageyama —habló de forma clara, sin obtener respuesta—, Kageyama —lo volvió a llamar, pero nuevamente recibió silencio—, Tobio...

—¿Qué? —respondió de forma tosca, mirando al mayor—. Me debo ir a casa, no molestes.

—P-Pues... Te puedo acompañar —el de orbes azules lo miró enfadado.

—Hinata, ¿revisaste tu casillero hoy? —murmuró.

—P-Pues.. Sí —respondió sin entender.

—¿No tuviste la delicadeza para ver que había en el aparte de cuadernos y libros? —masculló.

—¿Eh?

El pelinaranja rápidamente tomó su mochila y la abrió, buscando entre sus cuadernos algo extraño.. Y la vio. Era un sobre con su nombre escrito, el mismo que había tomado el muchacho la vez pasada. Miró a Kageyama, tragando saliva.

—¿Qué es esto? —preguntó.

—Léelo, y no me vuelvas a hablar —espetó, para luego volver a caminar e irse.

El pequeño no aguantó, abrió rápidamente el sobre y se dedicó a leer la carta.

"Para: Hinata Shoyo.

Mhm... Creo que es algo difícil decidir por dónde empezar.

Probablemente puedo empezar pidiendo disculpas por ser un cobarde y no poder decirte todo lo que quiero en persona, y recurrir a escribirte una carta. Aunque no lo creas, es un medio que me acomoda bastante, pero no creo que lo entiendas. Un idiota como ... No podría ser capaz de entenderlo.

One Week ♦KageHina♦ ¡Lee esta historia GRATIS!