Capítulo #15: Respuestas para después

639 94 67

Después de convencer a su madre de que estaba completamente bien a pesar de su ronquera, Daichi se tomó una ducha rápida y cenó. Arrugó el rostro por un segundo —no permitiría que sus padres lo notaran— cuando se dio cuenta de que su garganta aún no estaba del todo bien, pues tragar la comida dolió un poco. ¿Qué tan peor sería en un par de semanas con la fase de floración iniciada?

Cuando estaba por preparar su bolso del día siguiente, el tono de llamada de su celular repicó en su bolsillo. Al leer quién era en la pantalla, frunció un poco el ceño. Era extraño que Asahi prefiriera hablar por teléfono por sobre escribir mensajes.

—¿Y esto? —atendió.

—Suga me llamó hace un rato.

—Y ahora me llamas a mí porque...

—Necesito comprobar qué es lo que le puedo decir. No sé exactamente qué iba a preguntarme, pero sé que tiene que ver con la enfermedad.

—¿Cómo es que no lo sabes?

—No estaba solo como para hablar de eso y le dije que lo llamaría luego. ¿Pasó algo hoy que haga que Suga me consulte a mí y no a ti?

Daichi se detuvo a pensarlo bien. Lo más raro del día había sido contarle a Ennoshita, porque ya había hablado de sus sentimientos antes con él y no creía que el tema del ahogamiento tuviese que ser comentado, a menos que...

—Tal vez solo quiera enseñarte primeros auxilios, por si acaso.

—¿Por qué necesitaría...? —Asahi inhaló sonoramente—. ¡¿Te asfixiaste con una flor hoy?!

—Casi, Suga tuvo que golpearme la espalda para que saliera.

—Oye, ¿no se está poniendo muy mal? ¿Hasta qué punto puede llegar el hanahaki?

—Apenas está comenzando la segunda fase... —Frenó de repente. Recordó que le había omitido a Asahi la fatalidad de su condición—. Sí hay un momento en el que se vuelve peligroso, pero sigo lejos de ese punto, no te preocupes.

—Ah. Creo que es otra cosa, porque no debió tener problemas con decirme que aprendiera eso por mensaje. Era algo que tenía que preguntarme en una llamada.

—Por llamada, ¿eh? —murmuró y chasqueó la lengua—. Es muy pronto para que se dé cuenta de que lo amo, aunque es posible que ya sospeche algo.

—Y por eso te llamo. Si me pregunta sobre tus sentimientos, ¿qué le digo?

—Hazte el que no sabe ni siquiera que es un hombre. No le des ni una pista de quién podría ser ni de que tú sabes más, ¿de acuerdo?

—De acuerdo.

—Tampoco le des la razón si supone algo muy acertado.

—Ya veré cómo le gano —suspiró.

—¿Qué, es demasiado trabajo para ti? —bromeó.

—No, no. Está bien. Te llamaré de nuevo para contarte qué tal me fue. —Colgó.

Estaba seguro de que había cuidado no ser muy obvio, así que no estaba del todo preocupado. Tal vez Asahi había creado un problema más grande de lo que era en realidad, no sería una sorpresa. Sin embargo, no podía negar que algo de nervios sentía. Era demasiado pronto para que Suga se enterara de que él era quien no le correspondía, y el simple hecho de que sospechara de su sexualidad dificultaría las cosas para él, pues tendría que ser demasiado indirecto con los detalles para enamorarlo. Para no acabar dándole muchas vueltas al asunto, Daichi decidió tomar una siesta mientras tanto.

Cuando las flores hablen por él¡Lee esta historia GRATIS!