Capítulo 9: ¿Boda?

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Desperté cuando hicieron la revisión, me di una ducha y me vestí para ir a clases.

— ¿Ya te vas? Es temprano—Dijo Chloe cuando me vio agarrar mi corbata y mi bolso.

—Sí—Agarré mis llaves y salí.

Fui a la cafetería y vi que los chicos ya estaban ahí, los ignoré para que no me vieran y agarré mi desayuno.

Me senté en una mesa apartada de los alumnos y suspiré.

Esta situación empieza a estresarme y para rematar veo como Dylan se sienta frente a mí.

— ¿Todo bien? —Me preguntó. ¿Por qué siempre dice eso?

—Basta de preguntar eso—Hablé enfadada comiendo de mi desayuno.

Él rio. ¿Qué le causa tanta gracia?

—Déjame ponerte la corbata, bonita—Me dijo agarrándola pero una mano se la quitó.

—No te acerques a ella—Escuché la voz de Scott. —O te partiré la cara—¿Acaso no tiene otra frase? Hay que practicar una nueva, esa ya está muy usada.

—Creo que me voy, te veo luego—Dijo Dylan mirando con odio a Scott.

¿Se conocen? ¿Qué está pasando?

Me levanté esperando una respuesta.

Él se limitó a empezar a ponerme la corbata como si fuera la tarea mas importante de su vida.

— ¿Qué fue eso? —Pregunté enojada.

—Él es amigo de Jeff, es su compañero de cuarto y le pagarán cincuenta euros para que se logre acostar contigo—Murmuró apretando el nudo de la corbata.

— ¿De que serviría?

—Te iban a grabar y lo publicarían en la página del internado como venganza—Terminó de hablar observándome— De nada—Su conocido sarcasmo salió a relucir.

—Nadie pidió tu ayuda—Agarré mis cosas y caminé fuera de la cafetería.

—Te la debía...—Paré de golpe.

—Hola, Scott—Escuché esa vocecita asquerosa. —Oh... Hola, Ellie—Me giré a encararla.

—Perra.

—Ellie, yo lo lamento, no quiero que todo se arruine por ese chico—Sus ojos se humedecieron.

Manipuladora.

—Lo hubiera esperado de cualquiera, pero nunca de ti... Por lo menos me di cuenta de que no sirves para nada, lo que no sirve se bota o se arregla...Pero tu no tienes arreglo—Articulé lentamente.

—Dime que está ocurriendo, Ellie—Me preguntó Scott. Ya van dos que me llaman Ellie.

—No es tu problema—Dije sin mirarlo.

Salí de la cafetería pero Scott me detuvo.

—Quiero que me cuentes quién es ella y por qué la odias tanto si es tan agradable—Me habló confundido. ¿Agradable? ¿A él le parece agradable? Lo que hacen las hormonas.

Yo di un paso hacia al frente para quedar más cerca de él. Subí mi cabeza para poder mirarlo a los ojos ya que me pasa por un par de cabezas.

—Esa chica que te parece tan agradable es una maldita manipuladora, está jugando con ustedes, Scotty. —Hablé frustrada de que no se dieran cuenta.

—Dime que te hizo, Murphy—Miré sus ojos azules.

¿Decirle a él? ¿Puedo confiar en él?

—Lo siento, no puedo decírtelo—Susurré alejándome unos centímetros.

Él sostuvo mi rostro entre sus manos.

—Puedes confiar en mí, Ellie—Tragué el nudo en mi garganta.

No confíes en nadie.

—Ella me dijo exactamente lo mismo y mira...Mintió—Murmuré y me alejé de él. —Pero me voy a vengar...Lamentará haberme traicionado.

—Si me dices qué te hizo yo mismo te ayudo.

—Puedo hacerlo sola—Finalicé alejándome.

Sonó el timbre anunciando que debemos ir a nuestras clases, veo mi horario ya que todavía no me lo aprendo y dice matemáticas.

Me dirijo al salón de Matemáticas.

Me siento en mi mesa de siempre junto a una chica que nunca me habla ni yo a ella.

El profesor Lorenzo entra al aula al igual que varios alumnos. De inmediato comienza su aburrida clase explicando nuevos ejercicios.

Mi cerebro estaba en modo bloqueo hasta que dijo algo que llamó mi atención.

—Nuestra primera evaluación será de los ejercicios que acabo de explicar, lo haré en grupos de tres...—Los chicos empezaron a mirarse apartando sus grupos—No pierdan su tiempo, ya que yo ya los hice—La mayoría se quejó.

El profesor empezó a escribir en el pizarrón todos los ejercicios que debíamos hacer, eran muchos.

Al terminar empezó a nombrar los grupos.

—Elizabeth Murphy, Scott Dorsey y... Alice Donovan—Finalizó.

No...me...lo...creo.

Miré a Scott que ya me estaba mirando, luego observé a Alice que sonreía feliz.

Está disfrutando esto.

Sonó el timbre y salí lo más rápido posible del salón de clases, ya había terminado mi jornada de clases.

Fui a mi habitación y al entrar vi a Chloe con una chica.

— ¿Interrumpo algo? —Pregunté cerrando la puerta.

—No, tranquila... Acaban de dejar este paquete, la etiqueta dice que es para ti—Me dijo Chloe señalando una caja que estaba sobre mi cama.

La intenté abrir pero estaba sellada con cinta adhesiva. Agarré mi navaja de la gaveta de la pequeña mesita junto a mi cama y la clave abriéndola.

Vi un vestido, unos zapatos y arriba había dos sobres.

Agarré el primero y era una invitación a la boda de mi padre... ¿Qué?

También había una carta, la empecé a leer y decía:

Querida Elizabeth:

Es tu padre, de verdad quisiera que asistieras a mi boda en un mes, quiero que estés en el momento en el que me una con la mujer que me hace feliz, sé que ustedes no se llevan muy bien, pero podemos intentarlo.

Quiero que las dos mujeres que más amo en el mundo sean amigas...Por favor, ven.

El vestido y los zapatos los escogió Bianca para que los uses en la boda.

Espero verte.

Te amo.

Rompí la carta enfadada y tiré la caja al piso, pisé el vestido, lo escupí y me senté en la cama.

—Ven luego—Escuché que le decía Chloe a la chica.

Ella salió y Chloe se sentó a mi lado.

Pasó su brazo por mi hombro y yo me zafé rápidamente.

— ¿Necesitas un abrazo? —Preguntó.

—No, estoy bien así.

Ella gruñó.

—Oye, yo jamás te haría lo que te hizo la perra de Alice—Subí mi mirada.

¿Cómo lo sabe?

—Ella me lo contó. Beth, somos amigas...Al menos tu si eres mi amiga y sé que necesitas un abrazo—Subió mi barbilla para que la mirara—Confía en mi—Las lágrimas amenazaban con salir. —Ven aquí—Me abrazó y yo apoyé mi cabeza en su hombro llorando, me debo ver patética pero no puedo resistirlo.

—Soy tan débil...—Murmuré apenada.

—No lo eres—Acarició mi cabeza.

Por primera vez en mucho tiempo, no me siento sola.

Internada Con El Diablo¡Lee esta historia GRATIS!