Capítulo 8: Alice Donovan

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Vimos como Tyler, Jeff y Jacob entraban en las duchas después de salir de su práctica de futbol. Chloe y yo nos miramos cómplices.

Bingo.

Corrimos a las duchas donde habían varios chicos quejándose por nuestra repentina entrada pero algunos se acercaron a ayudar, agarramos toda su ropa y sus toallas con la indicación de varios del equipo a los cuales les parecía muy graciosa nuestra idea.

Salimos y Chloe avisó en la página del internado, a los segundos ya las duchas de la cancha de futbol estaban llenas de estudiantes con cámaras.

Observamos como salían los tres cubriéndose con sus manos buscando al responsable, noté en sus rostros la sorpresa de ver a esa cantidad de gente fotografiándolos.

Di un paso al frente con Chloe.

— ¿Buscaban esto? —Pregunté sonriendo—Esto es solo el comienzo, cuídense las espaldas—Amenacé, me fui de ahí con Chloe y sus prendas.

Tiré la ropa en la basura y fuimos a la habitación. Al entrar veo a Aarón y a un enojado Scott adentro.

¿Cómo entraron?

— ¿Qué carajo hacen aquí y cómo entraron? —Se adelantó Chloe.

—Scott tenía las llaves de Beth—Contestó Aarón con tranquilidad.

— ¿Por qué lo hiciste? —Dijo Scott enojado acercándose a mí.

¿Ahora que hice? Es como cuando llego a mi casa después del instituto con una sonrisa de oreja a oreja, papá siempre me recibía con esa frase, sabe que mi sonrisa no es por simple alegría.

— ¿Por qué hice qué?

— ¡No necesito que nadie me defienda! ¿Acaso me intentas dejar como un imbécil? ¡No te metas conmigo, Murphy! ¡Deja de hacerte la maldita heroína! —Gritó en mi cara.

Limpié la saliva que me salpicó al gritarme.

—Primero, no me escupas. Segundo, yo no lo hice solo por ti y si lo hubiera hecho deberías sentirte afortunado, y tercero ¡No vuelvas a gritarme, maldito imbécil! —Lo empujé alejándolo de mí.

Él se acercó a mí con la ira consumiéndolo.

—No sabes con quién te estás metiendo, niña malcriada—Me miró fulminante.

—Iba a decirte lo mismo, Scotty—Mantuve mi mirada en sus ojos.

—Ya, paren—Chloe nos alejó antes de que alguno lanzara el primer golpe o comenzáramos con una pelea verbal peor que esta.

Rodé mis ojos mirándolo.

—No te me acerques—Terminó su discurso y abrió la puerta.

—Dame mis llaves—Extendí mi mano y él las puso en ella.

Los chicos miraban impactados por nuestra discusión.

— ¿Acaso les debo? —Pregunté agarrando mi laptop e ignorando sus miradas.

— ¿Te importa si salgo con los chicos? —Me preguntó Chloe.

Ni que fuera su madre para que me esté pidiendo permiso.

—Me da igual—Contesté entrando en mi blog.

Al escuchar como se cierra la puerta empiezo a escribir.

Necesito un respiro, estoy harta de hacerme promesas que igual voy a romper, porque cada vez que rompo una promesa me rompo más a mí, necesito alejarme...Necesito muchas cosas, tal vez necesite desahogarme, pero no sé de qué forma hacerlo.

Internada Con El Diablo¡Lee esta historia GRATIS!