Reto 50

11 1 2

Consigna: Escribe un relato sobre la amistad entre un hombre y un animal.


—EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE HA MUERTO—

Despertó imaginando escuchar algo pero, los arañazos en la puerta y el quejido de su perro, era solo un recuerdo. Cerró los ojos de nuevo y su nariz se contrajo, dificultando la entrada de aire a sus pulmones, ahogándolo en llanto.

Después de llorar un rato, dejó atrás la calidez de su cama, usó ropa deportiva y salió a correr. Era una costumbre ahora, aunque haya iniciado con la excusa de sacar al perro a hacer sus necesidades al parque.

Después de una larga carrera volvió a casa, se duchó y fue a la cocina por un cereal y en camino, por inercia y costumbre, tomó el frasco de carne que serviría a su mejor amigo.

—¿Debería comerlo? —se preguntó con sorna, y luego de media sonrisa volvió a las lágrimas. No había pasado tanto tiempo, aún a ratos se negaba a creerlo. Pero Silver ya no estaba, ni estaría.

Olvidándose del cereal, colocó todas las latas y sobres de comida para perro en una caja, junto a los juguetes, correas y cosas de su amigo. Limpió la casa de todo lo que hiciera alusión al que no estaba, mientras en el camino recordaba todo lo que el perro solía hacer en cada parte de su hogar.

Con tristeza vio una casa más vacía, y también un poco más oscura. Recordó con nostalgia la primera vez que lo llevó allí, tan pequeño y torpe que causaba gracia al verlo andar. Recordó esos ladridos agudos y todo lo que lloraba cuando se sentía solo.

También le recordó todas esas noches que, viendo televisión, el enorme can se recostaba en su regazo, y dormía mientras le acariciaba la cabeza, el lomo o la panza. Le recordó trayendo esa pelota de béisbol, que había comprado exclusivamente para él en la petshop. Le recordó ladrando cuando la alarma de algún vecino se encendía, imitándole bastante mal.

Y lloró de nuevo al recordar sus últimos momentos, ladrando gravemente y moviéndose con dificultad. Habían pasado catorce años juntos, y ahora ya no estaba más.

Qué difícil era hacerse a la idea de ese departamento sin Silver, cuán complicado aceptar una vida sin su preciada mascota y cómo de doloroso era perder a su mejor amigo. Por eso de nuevo lloró, mientras llevaba todo lo que de Silver fue hasta el refugio de mascotas, para hacer una última cosa buena en nombre de quien solo cosas buenas le dio.

Silver le dio compañía, le dio calor y alegrías, porque era loco ese perro, que hasta con la pared chocaba. Silver fue un gran amigo, que Adrián siempre extrañaría. Lo había comprado para no sentirse tan solo, cuando comenzó la universidad y viviría por su cuenta, sin saber que tan indispensable se haría.

"Cómprate otra mascota" le dijo alguien y no le rompió la cara por mera cortesía. Aunque las mascotas se compran, aunque había comprado a Silver, los amigos no son remplazables. Por eso no compraría otro perro, ni un gato, ni un canario. Porque Silver lo había convertido en alguien mucho más humano, sensible a tantas cosas, entre ellas las pérdidas, y perder le dolía tanto que no quería volver a pasarlo.

La vida de un animal era efímera, pero su cariño duradero, por eso siempre recordaría a su compañero y amigo, hasta el final de sus días. 



Clima lluvioso, estado depresivo y yo escribiendo resulta siempre en cosas tristes. Perder es doloroso, incluso cuando es una mascota. Gracias por leer. Besos. 

52 Retos de escritura 2017¡Lee esta historia GRATIS!