Cuando me disponía a bajar, unos brazos que ya conocía rodeaban mi cintura.

-¡Pero, qué bella está mi castaña!-

-¡Pero qué inoportuno eres Macorman!- dije volteándome.

-Jajaja, Gabriela necesitamos hablar- en su voz pude notar un toque de seriedad, pero a la misma vez uno burlón.

-¡Sí, lo sé! Pero, ¿puede ser más tarde? Necesito hacer algo ahora- Mordí mi labio inferior y le sonreí falsamente.

-¡Está bien! Será como digas.- Baje un escalón y nos despedimos con la mirada.

Ya había llegado al jardín, que se encontraba un poco lejos de la casa, pero Nashla aún no llegaba.

-¿Gabriela?- aquella voz sonaba como si estuviese detras de mí. Volteé un poco la cabeza, para poder ver quién era.

-¡Nashla, al fin llegas!-

-Sí, siento tardarme. Pensé que ibas a llegar un poco más tarde, como de costumbre, pero al parecer me equivoqué - Nashla sonrió y yo le devolví el gesto.

Pues bien, Nashla ya había llegado. ¡Necesitaba contarle todo! Mi amiga, siempre tenía buenos consejos para mí y mis locuras.

Cuando le conté mi plan a Nashla con Kevin y que había pasado la noche con él, sin tener sexo o tocarnos, se quedó con la boca abierta, no pude evitar reírme como loca. Mi amiga, era la mejor de todas y más en estos casos.

-Okey, a ver si entendí, ¿estas jugando con Kevin, para hacerle pagar a Monica todo lo que ha hecho?- Me miro aún sorprendida.

-Exactamente- respondí moviendo la cabeza.

-Gabriela, ¿qué diablos te pasa por la cabeza? ¿Y si él se enamora de tí de verdad ? O peor aún, ¿y si tú, te enamoras de él? ¡Con los sentimientos NO se juegan, ponle fin a ese plan ya mismo! ¿Es qué a caso, no mides las consecuencias de tus actos?- Nashla me recordaba a mi madre con cada una de sus palabras.

Las palabras de Nashla me habían dolido, ella tenía toda la razón. Necesitaba hablar con Kevin y parar esta locura. Me despedí de Nashla y me dirigía a mi habitación a recoger mis cosas, para luego ir a hablar con Kevin. Cuando iba subiendo las escaleras, escuché como Mónica le decía a Kevin:

-Es una zorra, ¿qué no lo vez? ¡Por Dios, abre los ojos!-

Era evidente que Mónica, estaba hablando de mí. Esa perra no se cansaba de hablar estupideces. ¡La iba a matar y esta vez será en serio!

-¿Por qué no me lo dices en la cara?- le grité con rabia a Mónica, interrupiendo su charla con Kevin.

-Jajaja, ¿qué no te enseñaron a que en las conversaciones, en las cuáles no te llaman, NO te metas? ¡Ups! Se me olvidaba que tu madre, es una zorra y no tiene tiempo, para educar a su zorrita.-

Esta perra, había cruzado el límite. No lo dude ni un segundo y le caí arriba. Empecé a golpearle su rostro, hasta que las manos de Kevin, agarraron mi cintura con fuerza haciendo que me separara de ella.

-¡Conmigo no te metas estúpida, no me conoces y tampoco sabes de lo que soy capaz! Yo podré ser todo lo que dices, pero por lo menos no me acuesto con hombres para obtener dinero.-

-¡BASTA YA!- la voz de Kevin sonaba firme, -Parecen niñas de inicial, ¿qué acaso, no se dan cuenta de lo que hacen?- logré soltarme de Kevin y mirarlo a la cara.

-Habla con tu zorra preferida primero y dile, que no se meta conmigo porque para la próxima no tendré compasión.- Lo mire con rencor.

Caminé a mi habitación y empecé a llorar. La razón era por mi padre. Ahora, miles de preguntas pasaban por mi cabeza. ¿Por qué mi padre se metió con Mónica? ¿Por qué Mónica hablaba de mí con Kevin? ¿Por qué Kevin no me defendió?

Duré una hora completa llorando, hasta que el sonido de la puerta sonando, me sacó de mis pensamientos.

-¿Puedo pasar Gabriela?- era la voz de Kevin. Limpié mis lágrimas y le dije que pasara. Cuando lo tenía de frente pude notar en su rostro una mirada de pena.

-Gabriela, siento molestarte. Pero tenemos hablar- no tenía salida, Kevin estaba en lo cierto teníamos que hablar. Kevin empezó preguntándome, que si el beso de la mañana significó algo para mí...

-Kevin, necesito ser sincera contigo. No siento nada por tí, todo fue un plan que hice para hacer que Mónica pague por todo lo que me hizo con mi padre. Pensé que dándole un poco de celos podía hacerla sentir mal. Ese beso no fue más que un beso. Para mí no tuvo, ni tendrá un significado- se que fui demasiado directa, pero tenía que decirle las cosas tal y como eran. Podía notar en la mirada de Kevin rabia, desprecio y sobretodo, frialdad.

-¿Sabes algo Gabriela? Eres una niña que aún no ha podido superar que su padre se acostó con su amiga. Una niña, que no sabe lo que quiere y que, tampoco le importa jugar con los sentimientos de los demás. Una niña que, aún no sale de su mundo de princesas. A mi verdaderamente me gustas y aunque no lo creas ese beso para mi si se significó algo- Se dio media vuelva y salió dejándome sin palabras.

Kevin había sido muy duro. Entiendo que esté molesto,  pero tampoco era para que me tratara de esa manera. Empecé a llorar desde que se dió la vuelta para salir de mi habitación.

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Ya estábamos en el Resort. Todos fueron a las aulas y hicieron la primera clase. Yo me inventé que tenía naúseas y me quedé en mi habitación. Me había pasado la tarde entera llorando como loca. Aquel beso, sí significó algo para mí, pero no sabía qué. Las palabras de Kevin asotaban mis pensamientos una y otra vez.

-Gabriela- una voz dulce me estaba hablando. Era la de Nashla.

-Te has pasado todo el día en esta cama. ¡No has comido nada! ¿Qué pasa Gaby?- Si Nashla me veía la cara, iba a alamarse. Seguro, tenía los ojos hinchados de tanto llorar, así que preferí cubrirme con la sábanas.

-No me he sentido bien, eso es todo. Salgo en un momento- Nashla asistió y salió de la habitación.

Cuando logré pararme de aquella cama, me dispuse a darme un corto baño. Cuando salí del baño, me miré en el espejo, definitivamente ni el maquillaje iba a tapar la hinchazón que tenía en los ojos. No podía salir así, pero ¿qué le iba a decir a Nashla y a los demás?

-Gabriela, todos te esperan afue... ¡Dios mío! Gaby, ¿qué te pasa?- la voz de Lorena sonaba desesperada, cuando me vió la cara.

-Cálmate Lorena, te cuento luego lo sucedido. Ahora, necesito tu ayuda. Como podrás ver, no puedo salir así- Señale mi rostro.
-Porque todos me empezarán a hacer preguntas. Necesito que salgas y les digas algo que los deje tranquilos.- Lorena asistió con la cabeza y se fue, lo más rápido que pudo.

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