Capítulo 1.

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Los rayos de sol traspasan mi ventana, miro el reloj, marca las siete y cuarto. El olor a tostadas entra por una rendija de la puerta de mi habitación. Oigo la voz de mi madre, habla con mi padre en la cocina. Salgo de la cama, hoy es mi primer dia en mi nuevo instituto, me mudé a Canadá hace apenas un mes y no conozco a nadie. Bajo la escaleras sin hacer mucho ruido para ir a la cocina, donde mis padres, que seguro que discutían, paran de hablar cuando me ven.

Nos mudamos aquí porque mis padres creían que así nos iría mejor a todos, ya que en nuestra antigua casa no parabamos de pelear, mis padres ni se miraban a la cara y todo era odio entre esas paredes. 

-Buenos dias cariño- dice mi madre, dándome un beso cariñoso en la mejilla.

-Buenos dias mamá. 

Mientras desayuno mi hermano baja las escaleras. Mike, así se llama mi hermano, es más mayor que yo, pero sabe tratarme de la mejor manera. Siempre ha sabido como animarme y hacerme sonreír, no lo cambiaría por nada. Él tambien se cambia de instituto, pero no le importa tanto como a mi. 

Cuando termino de desayunar subo a mi habitación y me visto, cojo la mochila y me voy.

Camino sola por la calle, la poca gente que hay me mira extrañada, me siento incómoda. Mil pensamientos rondan mi cabeza, ¿y si no encajo? Me pregunto. 

Llego a una puerta azul enorme en la que un grupo de chicos y chicas esperan hablando. 

Al fin abren la enorme puerta. Me encuentro en un pasillo lleno de clases y de gente, no se qué hacer, a qué clase debo ir.  Todos lo alumnos entran en sus clases, yo me quedo parada, esperando a algún profesor para preguntarle qué debo hacer. En ese momento noto que alguien coge mi brazo y tira hacia atrás, me doy la vuelta y veo a una chica rubia, de ojos azules y pecas perfectamente situadas. 

-Tu debes ser la nueva.

-Si, soy yo.

-¿Cómo te llamas?

-Alice, me llamo Alice- respondo titubeante.

-Yo me llamo Anne, encantada- dice sonriendo.- Supongo que no sabrás muy bien que hacer, si quieres, puedo ayudarte.

-Si, por favor, no se cual es mi clase.

-Eres de cuarto ¿no?

-Si.- me limito a responder.

La chica  asiente con la cabeza, me coge de la mano y me lleva hacia una clase amplia. Entramos juntas.

-Esta es, yo también estoy en esta clase.- sonríe.

-Muchas gracias, Anne.

-Ven, siéntate conmigo.- dice, mientras señala una mesa vacía al lado de donde ella esta sentada.

Llega el profesor, y se presenta, me pide que yo lo haga también y me pregunta algunas cosas sobre mi. Al terminar comenzamos la clase. Asi trascurren el resto de las clases, entre presentaciones y explicaciones. 

Ya he terminado el instituto y ahora me dirijo hacia casa, oigo pasos detrás de mi, alguien me habla.

-¡Alice, espera!

Es Anne, se dirije hacia mi corriendo.

-¡Ah! Hola Anne.

-¿Vives por aquí?

-Si, unas manzanas más allá.

-¿En serio? Yo vivo también por allí.

Caminamos juntas hacia nuestras casa. Ella se para un poco más alante que yo, pero en la misma calle. 

-Pues, esta es mi casa.- sonríe- ¿Quieres quedarte a acomer? Podemos hacer los ejercicios juntas y por la tarde te presento a algunos amigos.

-No, no te preocupes.

-No es molestia, Alice, de verdad.

-Está bien.- respondo entre risas.

Nada es para siempre.¡Lee esta historia GRATIS!