Capitulo 2.

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Alexander:

Primer paso: conoce a tu objetivo.

Pero de lejos, observarla a distancia, no tengas contacto con ella, o será peor —me había dicho mi tío.

Peor, sí, claro, ¿y como quería que la conociera de lejos? ¿Como quería que la matara si no podía acercarme a ella?

Yo era un simple ángel Dreahtmare.

Un ángel Dreahtmare era aquel que podía conocer los sueños y pesadillas de cualquier persona, ángel, o ser místico de cualquier tipo.

Siempre odié mi don, creía que era estúpido. No servía de nada poder conocer las cosas que crean las mentes cuando los ojos se cierran y el inconciente toma el control, no son más que imágenes mezcladas de cosas que pasaron o que quisieran que pasaran. Una simple jugada de la mente. No lograría nada en absoluto con ello.

Intenté enumeradas veces cambiarlo. Todo me parecía mejor que éste, ser un Mimeet como mi tío era algo que anhelaba, un Seepat algo increíble, un Feelseg mágico, un Healrs muy útil, hasta un Casuardians me parecía mejor. Pero mi padre era Dreahtmare y lo tenía en la sangre.

Todos los ángeles tenían un don, algo que los distinguía, que los separaba.

Estaban los Mimeet. Ellos eran capaces de leer la mente, podían atacar tus pensamientos cuando querian, donde querian y como querian.

Luego los Seepat. Los que eran  capaces de conocer tu pasado en una mirada, un roce o sólo con intercambiar unas palabras.

Los Feelseg eran los que veían tus sentimientos, no tenían elección, veían tus sentimientos aunque no quisieran.

Los Healrs tenían el don de sanar. Curaban cualquier herida, hasta la más grave, y hasta podían traer a alguien devuelta a la vida si no había pasado mucho tiempo de su muerte. Aunque pocos lo lograron.

Los Casuardias. Aquellos guardianes, los protectores, nacían  con una sola misión: proteger a los humanos. Cuidar de que nadie volviera a caer en la tentación que llevó a que incluso yo estuviera aquí.

Pero eso ya no importa.

Volviendo al tema principal.

El plan era infiltrarme como un adolescente normal en su colegio.

Observarla de lejos.

Conocerla. Conocer sus debilidades.

Y acabarla. Suena horrible. Y lo es. Pero era ncapaz de hacer nada al respecto.

Al entrar, todas las miradas estaban posadas en mí. Por supuesto, era un ángel en la tierra.

Intenté alejarme de todos, y me senté sobre una dura pared de cemento.

Y cuando la vi llegar, caminando con sus tacones de marca y el vestido apretado al cuerpo me quedé analizándola, tratando de "conocerla", tratando de encontrar su punto débil. Pero sólo la veía mover sus labios, mientras las pestañas que decoraban sus ojos se abrían y cerraban de vez en cuando.

Y entonces sentí los ojos de alguien posados en mí. Me tomé un segundo para ver de quien se trataba y me encontré con un simple mortal, musculoso y estereotipado, con una camiseta de un ¿equipo? ¿Así le dicen acá?, unos jeans sueltos y el cabello rubio alborotado, dirigiéndose hacia mi.

No le tomé mucha importancia hasta que me percaté de ella. Caminaba detrás de él, moviendo la cabeza y tirando palabras sueltas, mientras lo agarraba del brazo para llevarlo hasta el otro lado. Pero el muchacho era mucho más fuerte y siguió caminando.

Mi ángel caído¡Lee esta historia GRATIS!