capitulo 30

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-No es tan mayor como crees- simplemente dije. Ella abrió los ojos como platos ante la confirmación poco explícita.

Tomó aire y vació la copa de un solo trago. Negué con la cabeza intentando mantener la calma, su dramatismo estaba irritándome.

-¿Lo conozco?

-Su nombre es Xiao Luhan- dije observando su expresión. Arqueó una ceja, algo curiosa, y suspiré cuando noté que no estaba teniendo ninguna clase de crisis o ataques de pánico. –Tiene veintiséis. 

Casi se me sale la mandíbula de lugar cuando la escuché suspirar y vi como relajó los músculos. Mamá tranquila ante semejante bomba, ¿esto es real?

-Oh gracias al cielo, creí que tendría que explicarle a tu padre que estarías saliendo con un tipo de su edad.

La observé atónita y con la boca literalmente formando una “o”.

¿Cómo es que no estaba gritándome y arrojándome mis cosas en la cara? ¿Cómo es que estaba tan tranquila y simplemente se dignaba a mirarme esperando más información?

-¿Estás ebria?- pregunté intentando ocultar mi asombro. Ella me observó, ofendida. 

No, no estaba ebria. ¿Esto es real o estoy alucinando? Mierda, ésta señora no es mi madre.

-No conozco a su familia- dijo ella rellenando su vaso con un líquido color rojo.

-Sus padres fallecieron- expliqué. –Él es fotógrafo y tiene un estudio- me encontré a mi misma contándole a mi madre de Luhan, más de lo que me gustaría revelarle. Es que simplemente, una vez que abrí la boca, no pude detenerlo. 
Lo quería tanto y por alguna razón quería que mi mamá también lo quisiera.

Ella escuchó atentamente y luego suspiró.

-¿Porqué me mentiste?
Puse los ojos en blanco.

-Pensé que ibas a ponerte histérica. Honestamente no me esperaba esta reacción de parte tuya. Creí que Kris era el “indicado”- enfaticé- lo conoces, es educado, viene de buena familia, tienes negocios con sus padres…

-No me agrada del todo. Una amiga me ha contado que su hija salía con él el año anterior, y le fue infiel con una prostituta. Qué desagradable, dios mío.

Solté una risita y luego tosí para disimularla. 

-Bien. Sólo espero que ésta relación sea discreta, ya sabes lo que dice la gente. Y también que nos lo presentes formalmente- concluyó saliendo de la cocina.

Me senté sin poder controlar mi pulso acelerado o el parpadeo nervioso. ¿Acababa aquello de pasar? Mi madre aceptaba que tenía una relación con alguien bastante mayor que yo.

Oh Dios, mi preocupación fue tan enfermiza.

Corrí a la sala y observé por la ventana. El coche de Luhan aún estaba allí.

Abrí la puerta e intenté no parecer desesperada por llegar al auto. En fin, dos segundos después me encontraba sentada en el asiento de copiloto intentando controlar mi respiración y soltarle todo el cuento a mi novio.

-¿Es enserio?- dijo con el mismo asombro que yo tenía cuando la escuché. –Entonces, ¿no te echó de la casa?
Asentí tontamente.

-Estoy que no me lo creo.

-Yo tampoco, ya había hecho espacio en casa para que vengas a vivir conmigo- dijo y supuse que bromeaba por lo que empecé a reír. El me observó confundido. –Es enserio.

-Oh- fue lo único que pude decir y me sentí una torpe. –Bueno, eso es muy considerado…

-Sabes que puedes quedarte conmigo si quieres- dijo en voz baja jugando con un mechón de mi cabello.

Wow. Qué rápido cambia el curso de la conversación.

Mordí mi labio intentando ocultar mi sonrisa divertida. Luhan era tan decente para algunas cosas y tan irracional para otras.

Se acercó a mí y plantó un beso suave en la comisura de mi boca. Lo observé como diciendo “¿eso es todo?” y él soltó una carcajada. Entonces se acercó de nuevo, llevando su boca a mi garganta, y presionando sus labios allí, luego sentí la humedad de su lengua dar un corto recorrido desde la garganta hasta mi hombro. Me mordió suavemente el hombro mientras su mano se hundía entre mis piernas. Gemí cuando sentí uno de sus dedos dentro de mí.

La excitación me nubló los sentidos y pasé por encima de la palanca de cambios para sentarme sobre su regazo. El se perdió en la curva de mi hombro, y yo me ocupe de explorar su cabello con mis manos. Jadeé cuando sentí un segundo dedo dentro de mí.

-Estoy mandando al diablo la advertencia de mi madre de una relación discreta- gruñí en voz baja. Volvió a mi boca riéndose, y adentró su lengua con fiereza. 

-No más que esto- me avisó moviendo sus dedos en mi interior. Los retiro y solté un bufido. Lo observé ardiendo interiormente y gemí cuando se llevo ambos dedos a la boca.

-Claro y me dejarás con las ganas- me quejé en un susurro. –Eso no vale.
Él sonrió divertido.

-Ahora que tengo el permiso de tu madre para estar contigo, tendremos más tiempo para ocuparnos de ello- me dijo con una mirada pícara.

Fruncí el ceño mientras me preguntaba por qué diablos mi madre había sido tan permisiva conmigo, cuando creí que me echaría a patadas de la casa en el momento en el que se enterara. 

Mi mente divagaba en posibles planes siniestros que se ocultasen detrás de esa falsa sonrisa y aquella rebuscada advertencia. 

-Estás algo distraída- musitó Luhan y continuó con sensual besuqueo.

Oh casi lo había olvidado.

Tenía al ojimiel dejando un sendero de besos desde la curva de mis senos hasta mi vientre por encima de la blusa. 

Sin embargo, el insistente presentimiento de que algo extraño sucedía privaba a mi cuerpo de cualquier sensación física. 

-¿Qué sucede, amor?- preguntó apartándose y mirándome a los ojos.
« ¿He escuchado bien? ¡Acaba de llamarme ‘amor’!»

Repentinamente toda mi atención se dirigía nuevamente al hombre que yacía a mi lado algo preocupado.

-Nada- negué con la cabeza y el frunció el ceño poco convencido. Lo tomé por la nuca y volví a acercarlo a mi rostro. El tocó mis labios con su lengua, y luego se dedicó a morder y succionar el inferior. Gemí cuando apretó los dientes, y no precisamente de dolor.

Se apartó observando mi boca y yo delineé el contorno de la misma con mi dedo. Observé mi índice y solté una risita de asombro. Había una gota de sangre en él. –Luhan rudo- me burlé mientras me llevaba el índice a la boca.

Él bufó.

-¿Te duele? ¿Quieres que traiga hielo? He sido un animal… -dijo acercando su vista a mi labio para observar mejor. Yo me reí mientras notaba su rostro tintarse de preocupación nuevamente.

-Me gusta que seas rudo- dije en voz baja y relamiendo mis labios. Él se quedó quieto y luego arqueó una ceja divertido. 

Se acercó a mí y ésta vez, con más dulzura, me besó. Lento y ardiente, dejándome saborear su boca, y al mismo tiempo disfrutando de la mía.

Le quité el sweater negro y lo arrojé quién sabe dónde.

«Jamás me aburriré de esto.»


(…)

Conforme pasaban las semanas, las cosas se hacían más extrañas con mi madre. 

Ahora se comportaba más comunicativa, y comprensiva respecto a todo. No solía tener esa molesta actitud de mujer estirada, e incluso era agradable charlar con ella.

Me carcomía la cabeza pensando en qué sería lo que le estaba sucediendo. Honestamente no creía que mi relación con Luhan fuera la causante de su increíble buen humor.

Durante el almuerzo, recibí un mensaje en mi celular.
« Hola _________, queríamos saber si vendrías éste domingo. Los niños mueren por verte.»

Sonreí entusiasmada. Hace bastante que no me pasaba por allí.

«Claro, Jae. Estaré allí a la misma hora de siempre. También muero por verlos.» tecleé rápidamente y guardé mi móvil en el bolsillo delantero de mis jeans.

Estaba degustando un sorbo de sopa cuando una familiar cabeza castaña se acercó a mí. 

-Es raro verte aquí, nunca almuerzas en la academia- comentó Kris sentándose a mi lado como si nada. Le eché una mirada cautelosa. 

¿Me ha delatado y tiene el coraje de acercarse a mí? Vaya misión suicida, Wu.

-Eso no es de tu incumbencia- solté despreocupadamente mientras hacía la bandeja a un lado, perdiendo el apetito repentinamente. 

-Aún sigues enojada porque le dije a tu madre la verdad, ¿no es así? Oh vamos, sabes que pronto lo descubriría, sólo te ahorré un paso. Además ahora estás libre para mí… -sonrió lascivamente- soy un buen partido.

Arqueé una ceja intentando contener la risa. 
¿Estaba bromeando o realmente lo creía así?

-Te sorprenderá saberlo Kris, pero no aguantaría la risa si continuarás ridiculizándote de ese modo- le dije con una sonrisa y él me miró confundido. –Mi madre no tuvo problema con qué saliera con Luhan. De hecho, quiere conocerlo personalmente.

Él intentó ocultar su asombro con un bufido.
-Apuesto a que le mentiste, ¿no es así como consigues lo que quieres?

Sonreí una vez más, lejos de sentirme intimidada.
-Quizá en algunas ocasiones. No me hizo falta ésta vez. Digamos que ella no tiene el mejor concepto de ti… hasta le agradó que estuviese saliendo con otra persona que no fueras tú.

I Don't Careᴇ - EXO - [Luhan y Tu] - [TERMINADO]¡Lee esta historia GRATIS!