CAPITULO 6

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CAPITULO 6

 A la mañana siguiente estaba cansadísima y tenía el estómago revuelto, estaba nerviosa por tener que pasar el fin de semana entero con él.

Después de guardar mi pijama, y ropa para cambiarme decidí que era hora de ducharme y prepararme, ya que en media hora había quedado con Jake y solo de pensar en volver a verle me ponía de los nervios.

Cuando terminé eran las 12.27 y aun seguía en casa, sinceramente me estaba replanteando el ir con Jake a casa de Jared, incluso hasta el punto de decir que me había puesto enferma y que no iba a ir. Por desgracia se me pasó el tiempo y a las 12.31 sonó el timbre cosa que me provocó un escalofrío. Cuando abrí la puerta entendí al instante por qué me había sentido así, delante de mí se encontraba el causante de mi nerviosismo esa mañana y demasiado guapo para mi salud. Sinceramente, ¿cómo alguien puede estar tan bien con una sudadera azul y unos simples vaqueros?

– ¿Estás lista? Estabas tardando y decidí subir yo.

¿Tardando? Pero si solo ha pasado un minuto de la hora acordada. Lo peor es que ahora ya no tenía escapatoria.

–Iba a bajar ya, un segundo, voy a coger la mochila.

Cuando salí del piso y cerré la puerta me quitó la mochila y se la colgó en el hombro, la verdad es que no entendía su comportamiento. No sabía si era por la “tregua” o por el simple hecho de que no estábamos rodeados de gente.

Al salir del edificio se dirigió hacia un Chevrolet Camaro negro.

–Por tu expresión deduzco que te gusta, ¿no?

–Es genial.

Lo que menos me esperaba era que se riese por mi comentario. Cuando se reía lograba quedarme atontada por lo guapo que estaba.

– ¿Qué te pasa? ¿Yo también estoy tan bien como el coche?

Ahí volvía el alter ego.

–Más quisieras creído.

–Pues tu cara me demuestra que estas mintiendo.

Cierto, porque me había puesto totalmente roja de la vergüenza, pero eso no se lo iba a admitir.

– ¿Está muy lejos la casa de Jared?

Ni cambiando de tema conseguí quitarle la maldita sonrisa de la cara.

–Un poco, ¿por qué?

–Porque son más de las 12.45 y vamos a llegar tarde.

–Créeme llegaremos a la hora.

–Eso no había sonado demasiado bien.

Debo admitir que me gusta la velocidad, pero también le tenía demasiado aprecio a mi joven vida.

Una vez dentro del coche aceleró y empezamos a recorrer las calles de Londres hasta el barrio de Kensington a toda velocidad.

– ¿Sueles conducir así?

– ¿Tú que crees? Ya te has montado conmigo en la moto.

–Ya me lo suponía –dije resignada.

–¿Tienes miedo? Porque en la moto te sujetabas bastante fuerte a mí. Aunque claro también te podías estar aprovechando de la situación.

–No, no tengo miedo, pero aun así mira a la carretera por favor. Y nunca sabrás si me estaba aprovechando, así que te quedarás con las ganas de saberlo.

¿Un momento? ¿Acababa de decir yo eso? No me lo podía creer, estaba flirteando con él, más me valía que no se hubiese notado.

–Te puedo asegurar que antes de que volvamos de casa de Jared he conseguido sacarte la verdad.

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