¿Vendrás mañana?

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NARRA LUKE:

Los médicos de la ambulancia que recogieron a Rachel no me dejaron acompañarla hasta el hospital por mucho que insistía.

Dicen que los enfermeros son comprensibles, pues a ellos les dieron una medalla por ello. Despues de que Simon me obligara a desensillar y labar a Cobalt, que gracias a dios Rachel me enseñó como hacerlo, me dirigía a paso rápido hacia mi deportivo azul mojado por las gotas de lluvia que caian temerosas del cielo. Se podría comparar el tiempo con mi estado de humor, pero probablemente el tiempo saldría perdiendo. Aun seguía sin quitarme de la cabeza la imagen de Rachel cubierta de sangre y palida. Por un momento pensé que la había perdido para siempre pero ahora está a salvo en el hospital.

Conducía por la carretera en un silencio profundo, estaba sumergido en mis pensamientos. La voz ronca del locutor de radio se metía de vez en cuando en mi cabeza y apagué la radio. Maldije a todo lo que se movia, incluído a mi. Me culpaba por no haberla llevado a la finca, por poder evitar su accidente.

Eres un inutil.

Me decía una y otra vez. La entrada del hospital estaba llena de personas mayores y parejas de adultos que diambulaban por allí. Todos tenian sus problemas, quizás alguno tendría un familiar en las últimas o un hombre esperaba la llegada de su primer hijo, pero yo me encontraba para ir a ver a mi amor magullado.

Antes de entrar por la puerta recibí una llamada de su hermana.

- ¿Anna?

- Luke, tienes que venir rapidamente al hospital - Por el tono severo que utilizó mis musculos empezaron a congelarse.

- Estoy en la puerta, dime la habitación y el numero.

- Planta tres, habitacion... 324.

- Voy para allá.

Colgué el teléfono móvil y como mis congelados músculos me lo permitieron me abrí paso entre toda esa gente. Entré en el ascensor marcando la planta 3.

Mi nerviosismo empezó a aumentar conforme veía los numeros que indicaban la planta subían.

Vamos, vamos rapido.

Comencé a morderme el aro negro de mi labio para empezar a desfogar nervios, las manos me sudaban y la cabeza me daba vueltas.

Perdido por la gran cantidad de pasillos que allí se abrían encontré a una pálida Anna sentada en una silla de plástico de color verde junto a su madre. Anna sabía perfectamente lo que sentía por Rachel, ella era la persona mas cercana a ella y por lo tanto podría acercarme mas a Rachel. Habia numerosas cosas que no sabía de ella, y que no me contaría a pesar de ser mi mejor amiga. Prefería esconderse tantas cosas que temía que un dia explotara y se hiciera daño a alguien o incluso, así misma.

Anna se levantó al verme. Tenía los ojos hinchados y de un ligero color rojo, había estado llorando. Aquello empezó a darme muy mala espina. ¿Que había pasado?

- Luke... - Dijo ella evitando volver a soltar alguna timida lagrima - Ti- tiene amnesia.

¿QUE TIENE QUE?

¿Tenía corazon? Porque no lo escuchaba latir, la sangre dejó de circular por mis venas y las saladas lagrimas empezaron a recorrer mis ojos. Me tapé la cara con mis manos y me sente pesadamente sobre una de esas verdosas sillas. Apoyé mis codos en mis rodillas dejando caer sobre mis manos todo el peso de mi cabeza. ¿Y ahora qué?¿Me recordaría?

Anna se sentó a mi lado y su madre se levanto.

- Chicos... Voy a llamar a su padre - Consiguó decir y se alejo por el largo pasillo blanco.

Anna pasó sus brazos por mi espalda. Yo aun seguía en la misma postura de antes.

- Luke, hace varios dias... Rachel me confesó que... También estaba enamorada de ti - ¿Qué? - Te juro que cuando me lo dijo tenía esa mirada sincera que te producen escalofríos, nunca la habia visto tan emocionada por quedar contigo, me dijo que le hacias feliz, le aceleras el corazon... Te lo digo porque creo que deberias saberlo.

¿Enamorada de mi? Ahora la quiero incluso mas que antes. Me sentia realmente perdido. Levante mi mirada pada ver a Anna mirandome de esa forma simpatica y agradable que siempre ofrece.

- Quiero verla - Le dije severo.

Anna me señaló la puerta de la habitación 324 y entré.

NARRA RACHEL:

Sentada en aquella camilla de sabanas blancas que se encontraba apoyada sobre un gran ventanal dejando ver la gran ciudad. El cristal estaba decorado por unas finas gotas que caian del cielo dando a la habitación un tono mas grisaceo de lo que ya era. Mi debilitada cabeza estaba apoyada sobre el cristal y de vez en cuando, un pinchazo que provenía de los puntos que me habian dado cruzaba toda mi frente de un lado a otro. Escuché como la puerta se abría, dejando ver a un chico joven, rubio y de mirada celeste que posaba de pie en la puerta.

- ¿Puedo pasar? - Su grave voz penetró en mis oidos.

Asentí con mi cabeza, insegura. ¿Quien era?

- Soy Luke, Luke Hemmings, tu mejor amigo.

Fruncí mi ceño, dejandole ver a ese hermoso chico que seguía sin saber quien era.

- ¿Luke Hemmings? - El chico asintió con su cabeza - Rachel, aunque supogo que ya lo sabes.

El chico esbozó una ligera sonrisa.

- Una pregunta... - Dije captando la atención del chico.

- Dime.

- ¿Que ciudad es esta? - Pregunté girándome hacia el gran ventanal y señalandola con mi dedo.

- Es Los Angeles - Me contestó amable. La verdad era bastante agradable, desde el momento que entró no le había importado nada que hubiera sufrido perdida de memoria.

- ¿Es bonita?

- Es preciosa.

Hubo un rato de silencio, pero no fue para nada incomodo. Ese tal Luke se sento en una silla que habia a los pies de la camilla poniendola de forma que ambos mirasemos la ciudad.

- ¿Puedes contarme que me pasó? - Volvi a preguntar intentado romper el ambiente silencioso.

El chico tragó saliva sonoramente y agachó su cabeza. Podía ver que aquella pregunta le había herido bastante.

- Da igual, no importa - Le dije volviendo a mirar por la ventana. Y otra vez al silencio.

De vez en cuando miraba a Luke intentando analizar cada rasgo de su fisico. ¿Mi mejor amigo?

Una y otra vez analizaba mi situación para evitar que se me volviera a olvidar. Tenia una madre, una hermana pequeña llamada Anna, había sufrido un accidente que al parecer nadie quería contarme, padecía amnesia, vivía en Los Angeles que al parecer era bonita y tenia un rubio mejor amigo que se llamaba Luke.

- ¿Que te gusta hacer? - Pregunté sonriente a aquel ojiazul. Él giró la silla, apoyando sus brazos en los pies de mi cama quedando frente a mi. Yo me acerqué mas a el y me sente a pocos centimetros de el con las piernas cruzadas.

- Pues me gusta ir a la playa, beber batidos de plátano y tocar la guitarra.

-¿Tocas la guitarra?

- Ahá.

- Vaaaaya ¿Podrías tocarme algo alguna vez? El hospital es demasiado aburrido - Dije mientras rodaba mis ojos. Ese chico me habia caido bastante bien y no queria que esta fuese la ultima vez que me encuentre con el.

De pronto una enfermera irrumpió en la habitacion. Ambos la miramos.

- Debe salir de la habitacion, es hora de que descanse.

El muchacho rubio se levantó de la silla pero le agarré del brazo.

- ¿Vendrás mañana?

- Claro - Dijo suave y salió de la habitacion no sin antes echarme un vistazo.


New day, same boy,¡Lee esta historia GRATIS!