capitulo 38

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La oscuridad. Por eso no había apagado las luces, sino que había bajado la intensidad.

— Lo siento Liam, no lo sabía.

Él seguía sin hablar.

(____) lo abrazó, sorprendida de que un hombre tan fuerte buscase consuelo en

ella como si no pudiese hacer otra cosa. Liam apoyó la cabeza sobre sus pechos....

Con los dientes apretados,(____) sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas. Y en ese instante supo que jamás le dejaría regresar a ese libro. Nunca.

De algún modo, romperían la maldición. Y, cuando todo hubiese acabado, esperaba que (____) pudiese vengarse del responsable de su sufrimiento.

(____) permaneció inmóvil durante horas, escuchando la respiración tranquila y acompasada de Liam, mientras dormía a su lado. Había colocado una pierna entre sus muslos y le rodeaba la cintura con un brazo.

La sensación de su cuerpo, envolviéndola, la hacía palpitar de deseo.

Y su olor…

Lo que más le apetecía en esos momentos era darse la vuelta y enterrar la nariz en el aroma cálido y amaderado de su piel. Nadie la había hecho sentirse así jamás. Tan querida, tan segura.

Tan deseable.

Y se preguntaba cómo era posible, teniendo en cuenta que apenas se conocían. Liam llegaba a una parte de su interior que iba más allá del mero deseo físico.

Era tan fuerte, tan autoritario… Y tan divertido. La hacía reír y le encogía el corazón.

Alargó el brazo y pasó los dedos con suavidad por la mano que tenía colocada justo bajo su barbilla. Tenía unas manos preciosas. Largas y ahusadas. Aun relajadas durante el sueño, su fuerza era innegable. Y la magia que obraban en su cuerpo…

Un milagro.

Pasó el pulgar por su anillo de general y comenzó a preguntarse cómo habría sido Liam entonces. A menos que la maldición hubiese alterado su apariencia física, no parecía ser muy mayor, no aparentaba más de treinta.

¿Cómo podría haber liderado un ejército a una edad tan temprana? Pero claro, Alejandro Magno apenas si tenía edad para afeitarse cuando comenzó sus campañas.

Liam debía haber tenido una apariencia magnífica en el campo de batalla. (____) cerró los ojos e intentó imaginárselo a caballo, cargando contra sus enemigos. Podía ver una vívida imagen del general vestido con la armadura y con la espada en alto mientras luchaba cuerpo a cuerpo con los romanos.

— ¿David?

(____) tensó al escuchar el murmullo. Liam estaba dormido.

Giró sobre el colchón y lo miró.

— ¿Liam?

Él adoptó una postura rígida y comenzó a hablar en una confusa mezcla de inglés y griego clásico.

— ¡No! ¡Okhee! ¡Okhee! ¡No! —y se incorporó hasta quedar sentado en la cama.

(____) no podía saber si estaba dormido o despierto.

Le tocó el brazo instintivamente y, lanzando una maldición, él la agarró con fuerza y tiró de ella hasta ponerla sobre sus muslos. Después volvió a arrojarla a la cama, con una mirada salvaje y los labios fruncidos.

— ¡Maldito seas! —gruñó.

— Liam —jadeó (____), luchando por liberarse mientras él la agarraba con más fuerza por el brazo—. ¡Soy yo, (____)!

— ¿(____)?—repitió con el ceño fruncido, intentando enfocar la mirada.

Se apartó de ella parpadeando. Alzó las manos y las observó como si fuesen dos apéndices extraños que no hubiese visto jamás. Después clavó los ojos en (____).

— ¿Te he hecho daño?

— No, estoy bien. ¿Y tú?

Él no contestó.

— ¿Liam? —dijo mientras le tocaba.

Se alejó de ella como si se apartase de una criatura venenosa.

— Estoy bien. Era un mal sueño.

— ¿Un mal sueño o un mal recuerdo?

— Un mal recuerdo que me persigue en sueños —murmuró con la voz cargada de dolor, y se levantó—. Debería dormir en otro sitio.

(____) lo cogió por el brazo antes de que pudiera marcharse y lo acercó de vuelta a la cama.

— ¿Eso es lo que siempre hiciste en el pasado?

Él asintió.

— ¿Le has contado tus pesadillas a alguien?

Liam la miró horrorizado. ¿Por quién lo había tomado?

¿Por un niño llorón que necesitaba a su madre?

Siempre había guardado la angustia en su interior. Como le habían enseñado. Sólo durante las

horas de sueño los recuerdos podían traspasar las barreras que él mismo había erigido. Sólo

cuando dormía era débil.

En el libro no había nadie que pudiera resultar herido cuando le asaltaba la

pesadilla. Pero una vez liberado de su confinamiento, sabía que no era muy

inteligente dormir al lado de alguien que podía acabar inadvertidamente herido mientras estaba atrapado en el sueño

Podría matarla de forma accidental.

Y esa idea lo aterrorizaba.

— No —susurró—. No se lo he contado nunca a nadie

— Entonces, cuéntamelo a mí.

— No —respondió con firmeza—. No quiero volver a vivirlo.

— Si lo revives cada vez que sueñas, ¿cuál es la diferencia? Déjame entrar en tus sueños, Liam,Dejame ayudarte.

¿Podría hacerlo? ¿Podría tener esperanza?

*Sabes que no.*

Pero aún así…

Quería purgar los demonios. Quería dormir una noche completa libre del tormento, con un sueño

tranquilo.

— Cuéntamelo —insistió suavemente.

(____) percibía su renuencia mientras se unía a ella en la cama. Permaneció sentado en

el borde, con la cabeza entre las manos.

— Ya me has preguntado qué hice para que me maldijeran. Lo hicieron porque

traicioné al único hermano que jamás he conocido. La única familia que he tenido en

la vida.

VOTEN!

pasión griega ♡♥¡Lee esta historia GRATIS!