capitulo 37

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Con una mirada hambrienta, Liam la contempló como si quisiese devorarla.
Ella sintió la presión de su erección sobre la cadera y cayó en la cuenta que él no
había llegado al orgasmo. Había mantenido su promesa.

Con el corazón latiéndole frenético ante el descubrimiento, quiso proporcionarle lo ...
mismo que ella acababa de vivir. O al menos, algo que se le aproximara.

Bajando la mano, comenzó a desabrocharle los pantalones.

Liam le cogió la mano y se la llevó a los labios para besarle la palma con mucha
ternura.
— Tu intención es buena (____), pero no te molestes.
— Liam —le dijo en tono de reproche—. Sé que es muy doloroso para un hombre si no
se…
— No puedo —insistió él, interrumpiéndola de nuevo.
(____) lo miró ceñuda.
— ¿Que no puedes qué?
— Tener un orgasmo.
(____) abrió la boca, atónita. ¿Estaría diciendo la verdad? De todos modos, sus ojos
tenían una expresión mortalmente seria.

— Es parte de la maldición —le explicó él—. Puedo darte placer, pero si me tocas
justo ahora, sólo conseguirás hacerme más daño.
Sufriendo por él, le acarició la mejilla.
— Entonces, ¿por qué…?
— Porque quería hacerlo.
No lo creía. No. Apartó la mano de su rostro y miró hacia otro lado.
— Querrás decir porque tenías que hacerlo. Por la maldición también, ¿no es cierto?
Él la cogió por la barbilla y la obligó a mirarlo a los ojos.
— No. Estoy luchando contra la maldición, si no fuese así, estaría dentro de ti ahora
mismo.
— No lo entiendo.
— Yo tampoco —le confesó mirándola a los ojos, como si buscase en ella la
respuesta—. Acuéstate conmigo —susurró—. Por favor.
(____) hizo una mueca de dolor ante el sufrimiento que destilaba aquella sencilla
petición. Su pobre Liam. ¿Qué le habían hecho? ¿Cómo podían hacerle eso a alguien
como él?
Liam cogió el libro y se lo dio a (____).
— Léeme.
Ella abrió el cuento mientras él colocaba las almohadas en el cabecero de la cama.
Se estiró en el colchón e hizo que (____) se tumbara a su lado. Sin decir una sola
palabra, tiró de la manta y la rodeó en un tierno gesto con su brazo.
El olor a sándalo la asaltó de nuevo, mientras comenzaba a leerle la historia de
Wendy y Peter Pan.
Estuvieron así durante una hora.
— Me encanta tu voz. Tu forma de hablar —le dijo mientras (____) se detenía para pasar una página.
Ella sonrió.
— Debo decir lo mismo de ti. Tienes la voz más cautivadora que he escuchado jamás.
Liam le quitó el libro de las manos y lo dejó sobre la mesita de noche. (____) alzó la
mirada hasta sus ojos. El deseo los hacía más brillantes, y la contemplaba con un
anhelo que la dejó sin respiración.

Entonces, para su asombro, la besó suavemente en la punta de la nariz.
Alargó el brazo, cogió el mando a distancia y bajó las luces hasta dejar la habitación en penumbra. (____) no sabía qué decir mientras él se acurrucaba tras ella y la abrazaba por la espalda.
Liam le apartó el pelo de la cara y apoyó la cabeza en la almohada, al lado de la suya.
— Me encanta tu olor —le susurró, abrazándola con fuerza.
— Gracias —respondió ella en un murmullo.

No estaba segura, pero le daba la impresión de que Liam sonreía.
Se acurrucó aún más, acercándose a la calidez de su cuerpo, pero los vaqueros le rasparon las piernas.
— ¿No estás incómodo vestido? ¿No deberías cambiarte de ropa?
— No —contestó tranquilamente—. De este modo, sé que mi cucharilla permanecerá alejada de tu…
— Ni se te ocurra decirlo —dijo con una carcajada—. No te ofendas, pero tu hermano es asqueroso.
— Sabía que había una razón para que me gustaras tanto.
(____) le quitó el mando a distancia de las manos.
— Buenas noches, Liam.
— Buenas noches, cariño.
(____) apagó la luz.

Al instante, notó cómo Liam se tensaba. Su respiración se convirtió en un jadeo entrecortado y se apartó de ella.

— ¿Liam?
Él no contestó.
Preocupada, (____) encendió la luz para poder verlo. Se abrazaba con fuerza el torso, con los
brazos cruzados sobre el pecho. Tenía la frente cubierta de sudor y una mirada aterrada y salvaje mientras se esforzaba por respirar.

— ¿Liam?

Él observó la habitación como si acabara de despertar de una pesadilla espantosa.
(____) vio cómo alzaba un brazo y colocaba la mano en la pared, para asegurarse que todo era real, no una alucinación.
Se humedeció los labios, se pasó la mano por el pecho y tragó saliva.
Y entonces, (____) lo entendió.

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