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Pen Your Pride

capitulo 26

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«Aplausos a la estúpida del año, por favor.»

Ella se quedó helada. Pestañeó unas cuantas veces y relajó el ceño fruncido. No pudo evitar suspirar de alivio.

-Podrías habérnoslo dicho, ¿no? Creí que estabas drogándote o en antros y cosas por el estilo. Ya sabes lo que se escucha, __________. Nunca he prestado atención a los rumores pero cuando no estás aquí me pones paranoica- dijo, algo más calmada.

Mi padre puso los ojos en blanco y negó con la cabeza. Mi madre siempre exageraba.
Contuve una risita.

-¿Hay rumores sobre mí?- pregunté fingiendo sorpresa.

-Sí, inventados por patéticos chismosos buscando dinero fácil. En nuestro mundo, todo el mundo observa cada paso que das, si te descuidas, fulminarán tu reputación.

Arqueé las cejas ante lo jodidamente estúpido que sonaba «nuestro mundo».

-Bien, ahora, ¿puedes dejarme tranquila? Mañana tengo clases.

Ella sonrió y reprimí una mueca de espanto.
-Me alegra que estés con ese chico. Su familia es buena en los negocios y además él es un perfecto caballero, y ambos son jóvenes.

No recuerdo ni qué edad tiene… 
¡¿Por qué he metido la pata de esa manera?!

-Sí, pero no es nada enserio, no te ilusiones...- le avisé intentando controlar su emoción.

No podía decirle que estaba saliendo con Luhan.
Principalmente porque comenzaría con todo un sermón de que era siete años mayor que yo, y ni quisiera quería imaginarme lo que me diría si se enterara de que él estaba casado. Joder.
Me gustaba mantenerlo así. En secreto. Nuestro hermoso secreto.
«Deja la cursilería» me regañó mi lado ácido y sonreí estúpidamente.

Mamá suspiró y salió del cuarto. Por primera vez no azotó mi puerta luego de una discusión.
Eso debía ser un gran paso.

Miré el reloj en mi mesita de luz. Las nueve.
Tomé una toalla, y mi celular. 

Me adentré al baño y le marqué a Luhan. Hacía menos de tres horas que no nos veíamos y ya estaba extrañándolo.

-Hola preciosa- contestó al tercer tono.
Sonreí tontamente.

-Hola.
Casi pude escuchar como sonreía del otro lado de la línea.

-¿Ya me extrañas?- preguntó divertido y enternecido.

-Sí, demasiado- confesé y apoyé la cabeza contra la pared. –No sé que me has hecho pero no puedo dejar de pensar en ti.

¿Cómo diablos le diría que le había dicho a mi madre que salía con otro tipo? 

-Puse una droga en el pollo- bromeó y solté una risita. –No lo sé, yo también estoy pensando en ti. Desde que te dejé en la cafetería con Eun Ji que extraño hasta tu aroma.

Fruncí el ceño.
-¿A qué huelo?- dije divertida.

-A fresas, siempre hueles así… -hizo una pausa. –Espérame un momento, estaba preparando la cena.

-¿Qué cenarás?- pregunté vagamente curiosa.

-Pizza.

-Oh, mentiroso, apostaría cien dólares a que tu concepto de “preparar la cena”, consiste en tomar tu celular y marcar a una pizzería. 

-Muy buena apuesta sin dudas- dijo riendo. Escuché la voz de otro tipo y luego un rápido “gracias” de Luhan. –Éste hombre me da miedo, espero que no haya sido él quien prepara las pizzas- dijo melodramático y reí.

-¿Por qué? ¿Lucía malo?

-Todo cubierto de tatuajes y aretes, y una barba del tamaño de mi...- lo interrumpí estallando en carcajadas. 

-¡Oye!

-¿Qué? ¡Iba a decir de mi pie!- se excusó riendo y lo acompañé.

-Sí claro- dije divertida y luego me mordí el labio recordando las noches anteriores. 
El suspiró.

-¿Están tus padres ahí?

-¿Estás loco? Ya están durmiendo, tienen un horario muy estricto.

-Me pregunto a quién has salido- dijo soltando una carcajada y coincidí.

-¿Qué puedo decir? Park, la chica de la noche.

Luhan rió y continuamos parloteando de cualquier asunto sin importancia. Era increíble cómo se me pasaba el tiempo hablando con él.

Cuando el reloj dio las once en punto, salí del baño aun con el móvil en mi oreja. 
Cerré la puerta de mi cuarto con llave, y me recosté.

-¿Qué haces ahora?- pregunté casi en silencio.

-Mirando el televisor- contestó distraídamente. Arqueé una ceja.

-¿Qué ves?
Se quedó callado unos segundos.

-No lo sé. Es un programa italiano.
«Oh, buen mentiroso.»

-¿Y en qué canal está?- dije conteniendo una carcajada. Siempre me han dicho que soy un detector de mentiras, quizá por eso miento tan bien…

-Uhmm, no lo sé.
Fruncí el ceño. Al menos esfuérzate.

-Ya, pregunto de nuevo, ¿sí? ¿Qué estás haciendo?
Luhan no respondió.

-¿No me crees?

-¿Y tú sí?- dije riendo.
El soltó una risita.

-¿Miento demasiado mal?
Al fin lo acepta.

-Pues sí. 

-Valdrá la pena- dijo él y escuché el ruido de un auto. ¿A qué se refiere?

-¿Estás en la calle o qué?

-O qué.

-Sí, que gracioso- dije sarcásticamente.

-Lo lamento- se disculpó en voz baja. Fruncí el ceño de nuevo y me quedé en silencio. – ¿Te he dicho lo hermosa que luces con esa blusa?

Arqueé una ceja divertida.
-¿Qué?

-El rosa te queda muy bien.

Me había cambiado la blusa cuando había llegado a casa. ¿Qué demonios?
Me senté de golpe en la cama y observé furtivamente hacia ambos lados.
Casi se me sale el corazón por la garganta cuando vi una silueta en el balcón de mi cuarto.
Luhan.

Estaba parado observándome con una sonrisa y el móvil en su mano.
Me llevé una mano al corazón intentando que no me de un infarto.

-Hace frío aquí fuera- escuché en mi móvil. -¿Te gustaría invitarme a pasar?
Negué con la cabeza sonriendo y solté el móvil arrojándolo a la cama. Me acerqué y solté el pestillo de la ventana del balcón. Me hice a un lado y el entró.
Su aroma inundó mis sentidos y me mordí el labio.

-He tenido toda la suerte del mundo. No me imagino qué hubiera sido si me trepaba al balcón de tus padres- dijo en voz baja.

Solté una carcajada y me arrojé a sus brazos. Enredé mis piernas a su cadera y enterré mi rostro en su cuello olisqueando ese masculino perfume.

-Estás loco, Lulu- dije en voz baja. El me apretó contra sí. 
Llevaba un sweater de lana negro y unos sencillos jeans oscuros.
El roce de mis piernas contra el extremo de su sweater me causaba picazón. 

Me puso de pie y besó mi frente.
-Gracias por venir- musité entre sus labios y lo besé. Él tomó mi rostro entre sus manos y se perdió en mi beso. Gemí cuando adentró su lengua en mi boca.
Sus manos estaban frías pero sus labios cálidos. Me mordió y jadeé nuevamente acalorada.

-¿Está cerrada con llave?- preguntó en voz baja y refiriéndose a la puerta. Me miró mordiéndose el labio inferior y fijamente. Contuve un suspiro y asentí.

Se acercó al balcón y deslizó las cortinas hasta cerrarlas.

-No sé como haré para irme si me quedo hasta tarde, pero ya no importa- murmuró mientras me tomaba en brazos y me dirigía a la cama.

Me recostó sobre el edredón y luego se quitó los zapatos. Se acostó a mi lado y apoyé mi cabeza contra su hombro, acariciando su pecho.
Tomó mi mano con la suya y jugó con mis dedos.

-Te quiero tanto- murmuró en voz baja. -¿Cómo has hecho para meterte debajo de mi piel tan rápido, _________?

Suspiré complacida.

-Yo te quiero más- musité y entrelacé mis piernas a él. Pude sentir con mi rodilla el bulto en sus pantalones, me mordí el labio. –No puedo creer que hayas venido hasta aquí, eres un amor.

Él me observó y sonrió.

I Don't Careᴇ - EXO - [Luhan y Tu] - [TERMINADO]¡Lee esta historia GRATIS!