Capitulo XII: Lugar seguro

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Al descansar un rato comenzé a pensar en Louis.

Él era muy divertido, siempre se ríe y tiene una sonrisa muy hermosa. Todo del es tan hermoso, perfecto. Y me encanta , me encanta que nuestras miradas se crucen, sonreírnos.

Creo que, al parecer, me enamoré, si me enamoré. Solo ahora tengo descubrir si verdaderamente lo que siento es amor.

Cambiando de tema a los minutos seguimos caminando. Pasadas unas horas encontramos un pequeño pueblo, no creo que sea un "pueblo" solo tenia pequeños agrupaciones de casas.

Pero. eran casas grandes, con dos pisos. Grandes jardines y grandes entradas. Espacios para vehículos. Se veía que las personas que vivían hay pertenecían a la "clase alta".

Caminamos hasta encontrar una casa no tan lejana al centro de la ciudad, pero su ubicación era algo segura. Digo esto porque, se ubicaba pasando una reja, que al entrar al recinto la dejamos cerrada. Y esta casa se encontraba detrás de una grande.

Era de dos pisos, pero no era tan grande y espaciosa. Lo que ayudaba a que no hubieran tantos mordedores escondidos. Pero también pueden concentrarse varios mordedores en un lugar. Entramos a la casa de atrás. Entre primero con Louis, atrás iba Max con Constanza. Juntos con sus armas. Se ven tan bonitos juntos, espero lo mejor para ellos y que estén juntos. Al medio iba mi mamá con mi hermana y atrás los demás.

Se encontraban cinco mordedores en la sala. No fueron tan difíciles de matar, lo bueno es que eran lo únicos en la casa y no creo que esta casa estará habitada por humanos.

La casa tenia tres dormitorios, con dos camas cada una. Pusimos madera y un mueble para que la puerta no se habrá, ni la puedan abrir, las ventanas también le clavamos tablas de madera. La casa estaba segura de mordedores. Tenía suficiente comida, más la que traíamos todos, nos alcanzaría para unas dos semanas máximo si la hacemos durar.

Lo más genial de la casa que tenia un armario con ropa, pude cambiarme de ropa, ya que la que andaba trayendo estaba ya toda sucia llena de sangre con barro. Otra cosa la casa todavía tenia agua, nos aprovechamos de bañar.

Desde una de las ventanas del segundo piso se podían observar los mordedores como pasaban en la calle en dirección recta. No se daban cuenta de que estaba mirando por esa ventana.

Creo que ese era un lugar seguro que nos quedaríamos por unos días, para que mi madre pueda caminar bien o recuperarse un poco, y para que nosotros también descansáramos de largos viajes, de tantas muertes, por unos pocos días.

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