Capítulo 3

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TERCERA PERSONA 

Alex abrió la puerta del Sturbucks más cercano al centro comercial seguida de Max.                               Buscó por todo el local el cabello rubio y único de David mientras Max agarraba su mano y la dirigía hacia una mesa ocupada por el chico rubio con el que había crecido Alex. 

   — Hola chicos— dijo David sonriendo y haciendo que le salieran unas pequeñas arrugas en la zona de los ojos. 

   —¿Qué tal? ¿Has hablado con Lily?— preguntó Alex mientras llamaba a la camarera con la mano. 

   —Sí, aún está mal pero se está recuperando. Hay que darle un poco de tiempo— dijo David con sincera preocupación marcada en su rostro.

Llegó la camarera interrumpiendo la conversación y tomó rápidamente el pedido de cada uno de los chicos mientras le dedicaba una inocente sonrisa.

  — Bueno...— comenzó Alex — ¿Cómo te va con Dawn? Parecéis bastante amigos, ¿no? — David se ruborizó un poco y Max se tensó al lado de Alex, la cual le lanzó una mirada interrogante pero él solo forzó una pequeña sonrisa que no parecía muy verdadera pero que bastó para Alex, al menos en ese entonces.

  — No quiero presionarla, ¿sabes?     — dijo David pasándose una mano por el pelo.

  — Tienes razón — intervino Max para sorpresa de Alex.

La misma chica morena y pequeña que había tomado sus pedidos volvió con las bebidas de cada uno y las dejó sobre la mesa con la misma sonrisa.

  — No debes presionarla, quizá hayas confundido alguna señal y si le dices algo puedes arruinar vuestra amistad — dijo Max tomando un sorbo de su capuccino.

Alex lo miró frunciendo el ceño extrañada.

  — ¿Pero qué dices? David, Dawn está completamente enamorada de ti, lo sé.

David volvió a pasarse la mano por el pelo y se bebió la mitad de su bebida en un sorbo mientras Alex trataba de convencerlo de pedirle una cita a Dawn. La idea había estado desde hace tiempo en la mente de David pero el argumento de Max lo había confundido lo suficiente como para replantearse pedirle una cita a la chica de la perfecta completa de la que empezó a enamorarse.

  — Chicos — dijo David sacando su cartera y sacando un billete de diez dólares para dejarlo sobre la mesa — Voy a ver a Dawn y hablaré con ella, yo invito.

Se despidió de Alex y Max y salió de Sturbucks.

Condujo hasta la casa de Dawn esperando que tras su pelea con Lily su cara estuviese menos magullada y salió del León amarillo que había comprado hace unos meses.

Recorrió el jardín delantero hasta la puerta de madera de roble y llamó al timbre un par de veces antes de que una Dawn demasiado apagada abriera la puerta.

  — Hola — diji Dawn ruborizándose y metiendo un mechón completamente negro detrás de su oreja.

  — ¿Qué tal? — preguntó David enfundándola en un abrazo que en aquel momento era lo que más necesitaba Dawn.

Minutos más tarde se separaron y Dawn lo invitó a entrar.

Se sentaron juntos en el sofá y vieron un programa bastante raro durante media hora, hasta que David rompió el silencio que se había creado.

  — Necesitas salir un poco,  Dawn — dijo cogiéndole de la mano y besando el dorso.

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Dawn e intentó levantarse del sofá de cuero negro pero David tiró de su brazo suavemente y la acercó hacia él haciendo que el corazón de ambos acelerara desmesuradamente. David posó sus manos en la cintura de Dawn y la subió en su regazo en un movimiento rápido y fluído.

  — ¿Te apetece venir conmigo esta noche a un nuevo restaurante que han abierto en el centro comercial? — la sonrisa en el rostro de David hacía que las piernas de Dawn dejaran de funcionar, estaba segura de que si estuviera de pie se caería de bruces en el suelo.

  — Suena genial — respondió nerviosa y con coz entrecortada debido a lo cerca que se encontraban sus caras — Llamaré a Jill para que se lo diga a los demás y...

  — No, — la interrumpió — solo tú y yo, nada de amigos esta vez.

Dawn había pensado que su corazón no podía ir más rápido, pero se equivocaba. Su ritmo cardiaco se puso al menos a 300 por minuto y un cosquilleo empezó a formarse en su estómago.

David comenzó a acercar sus labios tímidamente a los de ella y sus bocas quedaron alineadas a un centímetros de distancia.

Dawn puso la manos en los hombros de David y terminó de juntar sus bocas. El beso empezó suave y lento pero segundos más tardes se volvió salvaje e intenso y se profundizó mientras sus lenguas chocaron y un mar de emociones pasaron a través de ellos pero ninguno sabía exactamente qué sentían.

Tras lo que podrían haber sido minutos besándose se separaron y sus ojos quedaron fijos en los del otro.

Dawn se sentó de nuevo en el sofá y rodeó la cintura de David con sus brazos y puso la cabeza en su pecho mientras tomaba una respiración profunda.

  — Eso ha estado genial, cielo — dijo David besando suavemente la sien derecha de Dawn.

  — Solo ha sido el principio — respondió Dawn sorprendiéndose de lo deacarada que había sido.

 

  — Puedes estar seguro — dijo levantando su barbilla y besándola de nuevo.

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