3- Cena

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Entro en la casa de los Richards. Viven una calle más arriba que yo, pero, a diferencia de la mía ellos tienen una casa verdadera, no un duplex.

He estado tantísimas veces a lo largo de mi vida que ya me la conozco como si fuese la mía propia.

A los demás les ocurre lo mismo con las de cada uno respectivamente. Por diferentes motivos, los padres de cada uno de nosotros cuatro se conocen y son amigos, creando así nuestro pequeño grupito.

Me recibe la mamá de Matt, Lily, que me saluda efusivamente- ¡estás guapísima Liz! Hacía muchísimo que no nos veíamos- habla rápidamente, como siempre que está excitada- ven, ven, sígueme, Matt está en la cocina con Michael- Lily es extremadamente guapa, su hijo es igual que ella, con esos ojazos azules y cabello castaño, pero además Lily tiene un sonrisa brillante que da siempre que tiene oportunidad.

-¡Matt!- le grita cuando todavía estamos caminando por el pasillo. Esta mujer nunca ha tenido paciencia para nada, yo me río divertida, se gira para mirarme y me vuelve a sonreír.

La cabeza de Matt aparece por la puerta de la cocina y viene corriendo hacia mí al verme. Me abraza y me levanta ligeramente por la cintura, me río sinceramente y le doy un pequeño beso cuando me baja.

Carly, no tiene razón, yo le quiero mucho, y voy a luchar por lo nuestro.

-Ven, corre, vamos a mi cuarto- me dice agarrándome por la mano y arrastrándome tras él.

-No, espera, voy a saludar a Michael- me separo de él y me dirijo hacia la cocina.

-Bueno, rápido- accede abrazándome por detrás- te quiero para mi- me susurra en el oído provocándome escalofríos.

-¡Liz!- exclama el padre de Matt- guapísima, que suerte tiene mi hijo de tenerte.

-Mucha- me vuelve a susurrar Matt.

-Ven a darme un abrazo si el lapa de mi hijo te deja.

-¡Michael!- grito yo ahora abrazándole- uy, has ido al gimnasio ¿eh?- le pregunto tocándole el brazo- esto en primavera no estaba así.

La familia Richards se ríe -como lo sabes pillina, pero es secreto, no se lo digas a tu padre que sino se apunta y se me lleva a todas las chicas guapas- bromea, síp, mi padre es un mujeriego.

Lily finge pegarle a su marido por haber dicho eso pero él le agarra y le da un beso en la mejilla. Que monos, mi plan era llegar a ser como ellos.

-Bueno, nosotros nos subimos, avisad cuando este la cena- dice Matt ahora sí arrastrándome literalmente tras él.

Entramos a su habitación y me hace sentarme en su cama.

-Espera, tengo una cosa que darte- me dice rebuscando en sus cajones.

Mientras yo observo su habitación, este verano ha puesto un nuevo póster de los Mets, pero por lo demás sigue igual que siempre. Enorme, en azul oscuro, cama tamaño king de sábanas azules y el escritorio con el ordenador bajo la ventana.

-Ya está- parece que finalmente lo ha encontrado. Matt se sienta a mi lado- en realidad, tenía planeado dártelo para el cotillón, pero supongo que ahora es mejor- me explica nervioso.

Luego abre la cajita de Tiffany que sostiene, un precioso collar de diamantes y detalles en plata aparece ante mi vista.

-Es increíble- suspiro pasando los dedos delicadamente por el.

-Ven aquí- Matt se pone de rodillas detrás mía y aparta mi pelo a un lado, luego lo abrocha delicadamente.

Yo nos miro en el espejo de enfrente, el collar descansa en mi cuello, como si estuviese hecho a medida.

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