Capítulo 10. El reencuentro

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Mi madre me contó que cuando conducía un borracho estampo su coche de lado con el suyo. Lo que me había contado la policía. Creía que sería una histaria un poco más larga.

- Pero bueno, eso no importa, lo importante es que estas aquí Jenny.

- Me tenías muy preocupada. Me alegra que estes bien.

- Jenny, si algún día me pasa algo quiero que lo superes y que lleves tu vida con normalidad. Se que podrás seguir adelante y encontrar un trabajo y una familia.

- Mamá...- dije llorando.- nunca te va ha pasar nada.

- Eso espero cariño, pero no llores.

- Sí, mamá...- Dejé de llorar y me sequé las lágrimas con un pañuelo.

- ¿ Y tú que tal por casa estos días ?

- Me las he apañado para poder pasarla...- Sonreí- también abandonaron un gato en la puerta de casa y no pude dejarlo ahí.

- ¡ Un gato ! ¡ Tú siempre quisiste un gato ! ¿ que bien no ?

- ¿ Te parece bien que nos lo quedemos en casa verdad ? No puedo abandonarlo...

- Por supuesto, a partir de ahora...

- Maxwell

- ... Maxwell forma parte de la familia - sonrió.- ¿ algo más ?

- Sí, ayer conocí a uno de los vecinos de el tercero. Es bastante majo, se llama Rubén, pero parece un poco loco... aunque... yo lo llamaría infantil.

- Espero conocerle pronto, en este hospital hay muy poca gente maja.- rió.- ¿ y esa gorra ? no te la he visto puesta nunca.

- No es mía, es del vecino. Me la encontré y fui a devolversela pero no estaba en casa, a si que he tenido que venir con ella.

- Ah... entiendo.

- Me tengo que ir mamá, he dejado a Maxwell solo y es un trasto.¿ Estaras bien ?

- Sí, tranquila.- sonrió y me dio un beso.

- Muy bien, vendré a visitarte. Te quiero mamá - dije levantandome de una silla.

- Y yo a ti Jannifer.

Salí de la habitación y bajé a la cafetería del hospital, que estaba en la entrada. Pedí un café aunque era de noche.

*****

Cuando me dieron el café me senté en una mesa y observé a la gente pasar. Noté que se cayó algo a mi lado y fui a cogerlo. Era la gorra de creeper. La admiré por unos minutos. Se la tendría que devolver a Rubén cuando lo viera.

Tomé otro poco de café y oí a alguién acercandose a mi y después pararse a mi lado.

- ¿ Que haces tu aquí rubia ?

Supe quien era nada más oir su voz.

- Ah, hola Rubén...- Dije bastante desanimada. Se sentó enfrente mía. Tenía dos dedos de la mano derecha bendados y con una gasa alrededor del la muñeca y del brazo.- ¿ y tú que haces aquí ? ¿ que te ha pasado en los dedos ?

- Primero tú...-dijo mirandose la mano.

- Mi madre tubo un accidente de tráfico esta mañana, pero esta bien, solo a sufrido daños leves.- no quise explicarle todo lo que le había pasado a mi madre.

- Lo siento...- dijo mirandome a los ojos aunque yo miraba para otro lado.

- Ahora tú, ¿ qué te ha pasado en los dedos ?

Se sonrojó un poco y miró su mano de nuevo.

- Bueno...-Dijo con una risa leve- pues... me saltó aceite hirviendo en los dedos mientras... tiraba salchichas a la sartén.

- ¿ Qué ? ¿ En serio ?- dije riendome.

- No te rías de mí -dijo dandome un puñetazo amistoso en el hombro.- ¡ Ah ! ¡ si es que soy subnormal ! ¡ por que me doy golpes con la mano !... Por cierto, ¿ que haces con mi gorra ?- me miró con cara de pervertido.

Yo reí más fuerte.

- Idiota, la encontré esta tarde en el portal de mi casa- sonreí y le tendí la gorra.

- Gracias. Bueno yo me tengo que ir, que Cheeto y Mangel me estaran esperando.

- ¿ Cheeto y Mangel ?

- Sí, Mangel vive conmigo y Cheeto es un amigo nuestro.

- Ah... yo también me tengo que ir. Nos vemos.

- Adios rubia- dijo riendose.

- ¡ Que no me llames rubia ! Me llamo Jennifer.

Mi Rubius¡Lee esta historia GRATIS!