Hombre muerto.

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21.

Llegué a casa sin la compañía de mi novio, por primera vez en tanto tiempo.

Un buen plato de comida aguardaba sobre la mesa de la cocina, gracias a Dios. Creí que moriría desnutrido.

-¿No crees que cocino muy bien?

Una voz familiar se oyó por detrás, tan temerosa que me hizo estremecer hasta la médula. Por meses deseé que esto nunca llegara.

-¿Qué haces aquí?

Pronuncié en un hilo de voz, estaba completamente aterrorizado. Me pregunto que tan lejos ha llegado para hacerme perder toda la valentía con la que contaba. Se acercó acariciando mi mentón y transmitiéndome frialdad a través de sus ojos.

-¿Qué ya no puedo visitar a mi novio?

Tenía la maldad ya incluida en su rostro, jodido hijo de puta.

-Tú no tienes nada que hacer aquí y tampoco tienes nada que ver conmigo.

Lo enfrenté poniéndome de pie. Lucía frío, enojado, lleno de ira, rodeado de maldad y lo peor, sin corazón.

Mi memoria se encontraba abarrotada de recuerdos de Jack O'Connor, él no solía ser de esta manera. Era un buen chico, me pregunto que lo ha llevado a todo esto y que me ha llevado a mí a "enamorarme".

-¿Qué? ¿No me has extrañado, mi amor?

Inmediatamente mi novio accedió a mi mente, invadiéndola con sonrisas y rogué para que Jack no quisiera "vengarse" con él.

Estaría muerto, si algo le pasara a mi príncipe.

-Nadie estaría dispuesto a extrañarte, bastardo.

Acto seguido, una bofetada por parte de él fue directamente a mi rostro.

-¿Qué y tú no?

-Nunca.

-Seguro extrañas que te folle tan duro hasta que pidas basta. Esas noches interminables... admite que las extrañas.

Una lágrima cayó por mi mejilla, avisándole que me veía débil y eso no era bueno.

-Realmente, eres repugnante.

Susurré y mi mejilla izquierda fue, esta vez, la protagonista del golpe.

-¡Estamos en casa!

Mamá y Anne llegaban para salvar el día.

-Recuerda que eres hombre muerto, Louis.

Antes de decirlo, él ya había desaparecido por la puerta trasera dejándome completamente pasmado y triste. Él sería capaz de hacer cualquier cosa para hacerme caer. Y lo sabía.

Las madres estaban muy felices al parecer, tenían una oferta de sucursal en Sheffield y Manchester. Bien, al menos algo lograba ponerme feliz.

-Aquí estoy, mi amor.

Llegó poniéndole algo de alegría a mi ánimo y corrí a sus brazos, quisiera haberlo abrazado por el resto de mi vida.

-Te amo y no dejaré que nada te pase.

Le dije presionando nuestros labios en un beso infinito, en unl de esos en los que el amor estaba más presente que nunca.

Él no sabía nada del tema y tampoco tendría porqué hacerlo.

-¿Sucede algo?

-Diría que te extrañé un poco.

-Y yo mucho.

Las cursiladas no eran para mí pero estando con Harry, todo era posible.

Escucha bien amor lo que te digo pues creo no habrá otra ocasión para decirte que no me arrepiento de haberte conocido.

They just fell in love » Larry Stylinson - 1ra parteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora