Prisioneros.

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-Bruno -una voz calmada y relajante me llamaba -Bruno -repitio con un poco mas de intensidad, voltee buscando al dueño de la voz, pero a cualquier lugar donde veia solo habia oscuridad sin ningun tipo de luz u objeto, pero a pesar de todo, no sentia miedo. -¡Bruno! -Grito la voz de nuevo - ¡Bruno! -la voz se me hizo reconocible -¡Despierta Coño!.

Abri los ojos con fuerza mirando a todos lados y apareci en un pequeño cuarto cuadrangular de paredes blancas y pisos de ceramica gris, sin ventanas con solo una puerta de acero. Albert al frente mio con su mano detras de su cabeza, listo para abofetearme.

-¡No, ya desperté! -lo detuve poniendo mis manos al frente.

-Al fin. -dijo Luis riendo detras de Albert.

Mire más detalladamente el lugar, pero no habia casi nada que mirar, solo estabamos mis primos, tsundere y yo dentro de la habitación, mire a la chica que estaba recostada en una pared sentada en posicion fetal con los brazos cruzados y una expresión de odio en su cara. Mire de nuevo a mis primos y me levante.

-¿Que pasó? -pregunte.

-Te noquearon y nos encerraron. -respondio Luis abreviandolo todo.

-Se mas específico. -pedi.

-¡Nos descubrieron, te noquearon, nos arrastraron al sótano, nos metieron en una puta oficina antigua y para colmo estoy encerrada con ustedes! -grito la rubia desde su lugar molesta y desesperada.

-¡Cállense! -grito un guardia del otro lado de la puerta, mirando por una ventana pequeña de más o menos 30 cm por 30.

-¡Callate tu imbécil, por que no entras! -reto luis al guardia.

El tipo solo lo ignoro y se aparto de la ventana.

-¿Como nos descubrieron? -pregunte.

-Digamos que... nos olvidamos de las cámaras de seguridad. -explico Albert.

-Ahg -me queje, cerre los ojos poniendo mi mano en mi cara ahogando mi colera. -y nuestras cosas, ¿donde estan? -pregunte.

-Nos las quitaron y las llevaron a algun otro lugar. -respondio Luis.

-¿Saben que pasó con Sebas y Heidy?.

-No, tal vez ya sé fueron o quizá siguen escondidos. -dijo Albert preocupado.

-¿De quienes hablan? -pregunto la rubia.

Le mire detenidamente y sonrei.

-¿Acaso importa? -me burle.

Ella me miro con recelo y enojo.

-Sabes... hay personas que practican algo llamado simpatía.

-¿Y se supone que tu me enseñes de eso? Pfff... -resople - tu ni siquiera has tratado de ser amable. -le reclame señalandole.

-Ser amable no era necesario, pues una vez que cruzara el estúpido túnel, no volvería a verlos otra vez. -respondio ella molesta.

-Pues adivina que, ahora estamos encerrados todos juntos aquí para siempre, así que ve aconstumbrandote. -le informe alzando la voz gradualmente. Mis primos solo nos veian girando de un lado para otro como si fuera la discución de los padres y ellos fueran los niños traumados.

-¡Eres un imbécil! -grito ella.

-¡¿Si?, Pues no soy el único en este cuarto!

-¡Cállate!

En ese punto, habia tanta tensión en el cuarto, que la unica manera de detener la pelea era si alguien se metiera en medio.

-¡Espero que te encuentres con tus padres, estoy seguro de que estaran orgullosos de en lo que te convertiste! -espete sin pensar.

Zombienezuela. ¡Lee esta historia GRATIS!