Capítulo 13

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Giorgiana estaba sentada en la cima de esa hermosa colina llena de césped verde, un hermoso árbol le daba una sombra perfecta para trabajar en sus dibujos. Llevaba casi un mes en el lugar y se sentía desfallecer. Aunque Ingrid y Bart Darent eran personas maravillosas que la trataban de la mejor forma, sus compañeras de trabajo eran pesadas, la faena era agotadora y la recompensa, muy poca.

Aun así, había aprendido mucho a lo largo de esos días, sobre todo, ahora era consciente de lo mucho que detestaba el lodo con el que se veía obligada a trabajar. Sonrío al ver uno de sus dibujos. Tal vez fuera una locura, pero seguro que servirían de mucho.

-¿Pero que es esa manualidad que te has creado? - Giorgiana rápidamente cerro su libreta y frunció el ceño hacia el intruso.

-¿Qué no sabe que espiar es de mala educación? - le dijo poniéndose de pie.

Ese hombre parecía seguirla a todos lados. Llegaba casi tan rápido como se iba, solo que en una bestia diferente. Nadie parecía decirle nada, estaba segura que era el encargado de llevar a pasear a los sementales, pero había días en los que desaparecía por completo. Lo cual agradecía hasta que volvía a verlo, y eso era mas seguido de lo que le gustaría, lo cual le causaba un gran estrés y dolor de cabeza. Como en ese momento.

-Yo solo se que pasaba ocasionalmente y vi uno de sus dibujos. Que por cierto son bastante ingeniosos ¿Qué son?

-No le importa-. La joven caminó unos pasos lejos de Matthew, pero este la siguió colina abajo como si la joven le dirigiera palabras de invitación en vez de desinterés.

-Pero que muchacha tan guapa y enojona me ha tocado encontrar. - sonrió el hombre, deteniéndola al tomarla de un brazo.

-Es por su propia voluntad, ahora mejor dígame: ¿Qué hace usted aquí? - le quitó el brazo de su mano.

-Pues nada, solo pasaba. - se inclinó de hombros aquel apuesto hombre de ojos azules como el mar.

-En ese caso, termine usted de pasar. - dirigió la joven esa cortante frase y se dedicó a proseguir su descenso de la colina.

-Vaya así tenemos una gatita extranjera, y dígame, se le escucha acento francés, pero también de Londres al hablar ingles. ¿Querrá usted esclarecer? - la joven simplemente dejó salir otro suspiro cansado y lo miró con aburrimiento. Casi impaciencia.

-Solo quiero saber qué idioma no habla usted para hablar en esa lengua y ante la vergüenza de no saberlo hablar, se aleje de mi, de por vida.

El hombre soltó una carcajada profunda que le hizo echar la cabeza para atrás.

-Solo se inglés. - aceptó -Pero eso no impediría que la persiguiera por todos lados. Hay otras formas de entablar una amistad sin hablar ni un poco.

-Entonces le hablare en francés- afirma le joven volviendo la mirada a sus faldas para después tomarlas y seguir bajando.

-Así que es francesa- comprendió el muchacho -Rápidamente ha dicho que me hablara en francés, por lo que debo entender que es la lengua que se le hace más cómoda.

-En serio señor, no sé qué hacer para que se marche, pero si tiene una idea solo hace falta decirla. - Giorgiana se había desesperado mortalmente. Ya no era capaz de soportar a ese hombre que la asechaba como animal de caza.

-Pero que maleducada es, y yo que pensaba que era usted una dama. - se burló con una sonrisa. -Y por lo que se refiere a la otra petición: No lo hare, me gusta pasar tiempo con usted.

-Lo puedo notar en realidad, pero soy doncella de lady Johnson y como sabe, eso establece poco contacto con un hombre, si es que entiende la palabra doncella. - le dijo ahora burlándose él.

Una dama indomable (Saga Los Bermont 5)¡Lee esta historia GRATIS!