C17

51.8K 4.3K 1.9K

Lo único que hice fue abrazarla con fuerza y recibir cada uno de sus besos, no podía dejar de sonreír

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Lo único que hice fue abrazarla con fuerza y recibir cada uno de sus besos, no podía dejar de sonreír. Cuando la deje en el suelo, tomé su rostro con ambas manos y la besé.

—Yo también te extrañé, blanca nieves —Le sonreí.

Ella tampoco dejaba de sonreírme. De inmediato fue a buscar el cartel que había dejado en el suelo y se acercó a mí, entrelazó su mano junto a la mía y caminamos hasta salir del aeropuerto.

Dante nos estaba esperando en su auto, me recibió con un gran abrazo y luego nos subimos. De inmediato nos dirigimos a la casa, lo único que esperaba hacer era pasar tiempo con Cailín, deseaba tanto aprovechar cada segundo con ella para irme a Inglaterra lleno de energía.

Cuando llegamos a casa, me sentía extraño, como si esa casa no me perteneciera, había pasado bastante tiempo desde que me había ido de aquí, pero mis perros me hicieron recordar los buenos momentos que había pasado ahí, mantuvieron distancia cuando entré, pero luego corrieron a pasearse entre mis piernas para que los acariciara. Cailín abrió la puerta y entré detrás de ella, encontrándome con Annie, Jaxon, Rose y Zoe en el living, había algunas cosas para comer encima de la mesa y también estaba lleno de globos y serpentinas, todos me abrazaron, no pensé que me extrañaban tanto.

Estuvimos riendo a carcajadas toda la tarde mientras bebíamos y recordábamos cosas. Cailín se veía mejor, su sonrisa ya me parecía honesta y sus ojos volvían a tener ese brillo de siempre, me sentía tan bien por eso, sabía que dentro de todo alejarse de lo que había pasado e intentar superarlo le ayudaría. En ningún momento me separé de ella, estuve abrazándola, besándola a ratos y mirándola por largos segundos.

No pude evitar recordar a Ian en medio de todos, también estaría aquí compartiendo y riendo con nosotros, pero el destino no lo ha querido así.

A eso de las seis de la tarde los chicos se fueron y también lo hizo Rose, creo que entendían que quería pasar tiempo con Cailín, necesitábamos conversar y entregarnos todo el cariño posible en tres días.

—Gracias por todo esto —La miré.

—Te extrañaba mucho —Se acercó a mí y me abrazó con fuerza.

—Yo también —Hice una mueca. —No te imaginas lo solo que me he sentido allá —Le conté.

— ¿Y Thomas? —Me preguntó.

—Thomas está intentando arreglar el mundo junto a un chico que conoció —Rodé los ojos. —Creo que lo hemos perdido.

—Jamás —Frunció el ceño. —No debemos perderlo, es demasiado bueno —Comentó seria.

Solté una carcajada y besé su rostro.

—Deja a Thomas vivir tranquilo y dame cariño —Le sonreí.

—Dúchate junto a mí —Me pidió con una sonrisa coqueta.

— ¿Estás segura? Dudo que quepamos los dos ahí dentro —Ironicé.

DECADENTES © #2¡Lee esta historia GRATIS!