Capítulo 4: Café

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Me desperté por el ruido de pasos y cosas cayéndose. ¿Quién molesta mi amado sueño?

Me levanté y vi a Chloe abriendo un cajón que estaba... ¿En la pared?

Observo la hora y son las cinco de la mañana.

— ¿Qué carajo haces? —Pregunté—Son las cinco de la mañana, las clases son a las siete.

Si esta mujer se levanta todos los días a las cinco de la mañana iré a hablar con la secretaria para un cambio de compañera.

—Nena, hoy es lunes. Ayer olvidé guardar todas mis cosas, en media hora vienen a revisar la habitación—Habló como si fuera lo mas obvio del mundo.

Cerró el cajón de la pared y puso el cuadro de una flor justo al frente.

— ¿Necesitas guardar algo? —Negué con la cabeza y ella asintió.

Volvió a acostarse en su cama.

— ¿Alguna vez te han descubierto? —Pregunté con curiosidad.

—Solo una vez, pero le di cincuenta euros al chico que revisaba para que no abriera su boca—Yo reí. Esta chica está desquiciada.

Pasaron unos minutos y abrieron la puerta.

—Buenos días, revisión semanal—Dijo una voz masculina al entrar y prendió las luces.

Era un chico y una chica de unos treinta años.

Se pusieron unos guantes y nos pidieron levantarnos, nos sentamos en el pequeño mueble esperando que revisaran nuestras camas.

Terminaron la revisión en diez minutos y se fueron.

Me acosté en mi cama de nuevo.

—Me daré una ducha—Asentí.

Aproveché el momento para agarrar mi computadora portátil y entrar al blog.

Tal vez no todo sea tan malo... Está bien eso fue muy gracioso, solo intento ser positiva, hablemos un poco de las personas positivas.

¿Acaso de verdad piensan que todo saldrá como ustedes quieren o solo se mienten a ustedes mismos para que sea más fácil adaptarse?

Tal vez necesite ser positiva, pero no tengo todo lo que necesito.

Si buscas en internet que es una persona positiva te dice que ser positivo es la clave para que una persona enfrente cualquier adversidad y sea exitosa, desde mi punto de vista no es así.

Ser positivo es simplemente tener fe de que algo imposible puede dejar de ser imposible, las cosas imposibles no dejan de ser imposibles solo porque tengas fe y seas optimista, dejan de ser imposibles porque haces que sean posibles...No simplemente por tener una mentalidad optimista, no es lo mismo pensar que hacer.

Si eres una persona negativa no te preocupes, es solamente que tu mente está programada para decir las consecuencias de algo que pensaría una persona optimista.

Amy xoxo

Chloe sale del baño envuelta en una toalla. Yo entro al baño para darme una ducha y al terminar miro mi reflejo en el espejo del lavamanos.

Tengo bolsas debajo de mis ojos grises, es por no dormir o simplemente por existir, porque aunque duerma mil horas ellas siguen ahí.

Cepillo mi cabello negro azabache al igual que mis dientes.

Me pongo la ropa interior y salgo envuelta en una toalla. Veo que Chloe apenas se está poniendo el uniforme.

Agarré el mío y me quité la toalla.

Me puse la falda de cuadros que me llega por las rodillas, la camisa blanca, las medias y los zapatos negros.

Agarré la corbata pero ni idea de cómo se ponen.

— ¿Sabes poner corbatas? —Le pregunté.

—No, siempre me la pone Aarón en las mañana, llévatela y él te la pone. —Asentí.

Miré como ella se maquillaba al frente del tocador.

—Ven, déjame ponerte un poco de corrector en esas ojeras—Fruncí el ceño.

—Solo iremos a clases...A dormir—Rodé los ojos.

—Nunca puedes perder el toque de elegancia —Suspiré y dejé que me pusiera corrector.

Veo la hora y marcan las 6:40.

—Vayamos a comer—Ella miró el reloj y asintió.

Agarré el jersey, la corbata y mi bolso. Salimos y fuimos a la cafetería.

Me senté en una mesa mientras Chloe pedía comida.

Aarón y Scott se sientan conmigo mientras hablan de cualquier tontería.

—Buenos días—Saludó Aarón con su típica sonrisa amigable.

—Hola—A los segundos Chloe se sienta junto a Aarón.

— ¿Nos pueden poner la corbata? —Aarón rio al escuchar a Chloe.

—Esto es un clásico—Rió y miró a Scott. —Acostúmbrate—Le extendí la corbata a Scott y él empezó a ponérmela, la apretó un poco mirándome con una sonrisa.

Dejé de mirarlo y agarré el sándwich que Chloe había pedido para mi.

— ¿Aquí no hay café? —Pregunté frustrada.

—No, solo en el despacho del director—Aarón se encogió de hombros restándole importancia.

Sonreí planeando mi próxima jugada.

—Esa sonrisa dice que nada estará bien—Habló Chloe.

—No puedo desayunar sin un café grande... Tengo un plan, ¿Quiénes están en el despacho del director? —Pregunté.

—La secretaria, si ella está ahí no te dejará entrar y menos si el director no está adentro—Me advirtió Chloe.

— ¿A qué hora llega el director?

—A las diez de la mañana todos los días—Contestó Aarón—Pero su oficina está con llave.

—Las llaves están en la mesa de la secretaria—Comentó Chloe.

—Bien, tengo una idea y ustedes me ayudarán—Se miraron entre si.

—Habla—Se inclinaron hacia mi mostrando interés.

—Chloe fingirá que se desmayó, Aarón empezará a gritar por ayuda, Scott entrará a la oficina y le pedirá ayuda a la secretaria, yo entraré en la oficina y agarraré las llaves del despacho, tomaré una bolsa de café y saldré victoriosa—Hablé rápidamente.

Ellos asintieron.

— ¿Dónde harás el café? —Preguntó Aarón como si fuera lo mas importante.

—Con un pedazo de tela puedes colar la borra del café en polvo—Se me adelantó Scott.

Nos levantamos y empezamos a ejecutar el plan. Al escuchar el grito de Aarón pidiendo ayuda a la secretaria y a Scott llamándola la observo arrodillada en el piso ayudando a Chloe.

Entré a la oficina, agarré las llaves y abrí la puerta, vi una cafetera sobre una especie de archivo, abrí una de las gavetas y vi unas tres bolsas de café en polvo.

Las agarré todas y las metí en mi bolso rápidamente, salí y dejé las llaves en la mesa.

Salgo de la oficina y veo un gran círculo alrededor de Chloe, le hago una seña a Scott y él le dice a Aarón.

—Creo que ya se siente mejor—Le dio una palmadas Aarón para que se levantara.

—Sí, ya estoy bien. Solo me desmayé, siempre me desmayo—Dijo Chloe dando un golpe al aire como si no fuera importante.

— ¿Segura que estás bien? —Preguntó la secretaria y ella asintió.

Internada Con El Diablo¡Lee esta historia GRATIS!