2.

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¡La Embisto! Con todas mis fuerzas, Solo escucho sus gritos; Estoy a punto de llegar a Clímax y sé que ella también pero poco me importa. Solo quiero que esta tensión que siento en mi cuerpo desde hace días se valla y creo que follandome una puta se va.

-¡¡¡Aáron!!!- escuchó que dice. Acelero haciendo de las embestidas más alucinantes; hasta que al fin llegamos hasta donde quiero...cuando al fin logramos respirar como es debido, ella habla - ¡Eres el mejor! - me dice, me lo ha dicho toda la noche, y créanme que tengo el ego suficientemente alto para creérmelo de sobra y que no hay necesidad de repetirlo.

- ¡Lo sé! – es lo único que contesto, y no de una forma muy bonita que digamos porque ahora lo único que quiero es que se vaya ella o irme yo, pero recuerdo que el que tiene que largarse soy yo porque esta es su casa, no la mía.

- ¡Me voy! - Le digo; mientras me levanto de la cama desnudo en busca de lo que traje puesto, quiero irme de aquí lo más rápido posible.

-Pero...Creí que podíamos ver una película después de...- la miro de mala forma para que se dé cuenta de que se está volviendo loca y se calla.

- Será mejor que no hables para que de tu preciosa boca no vuelvan a salir estupideces de esa magnitud. - le sonrío irónico mientras comienzo a ponerme las prendas de vestir que hace una hora volaban por los aires cayendo en cualquier lugar, gracias a la urgencia.

- ¡Imbécil! - escucho que contesta mirando a otro lugar. Prefiero ignorarlo.

De pronto suena mi teléfono, poniéndome a pensar de inmediato a dónde demonios lo había aventado porque lo tenía en mi pantalón y ya ahí no estaba. Gracias al sonido logro encontrarlo detrás de una silla que esta mujer tiene en la habitación y logro contestarlo a tiempo, bajo la atenta mirada de la rubia que me mata con la mirada mientras contesto.

- ¿Qué ha pasado? – Ni siquiera contesto de una manera decente porque mi beta sabe dónde estoy y tiene órdenes estrictas de que no me debe interrumpir.

- Tienes que venir rápido- noto en su tono de voz angustia, por lo tanto, me pongo en guardia, ni siquiera espera a que le pregunte ¿Qué demonios pasa? Porque rápidamente me da la respuesta a la pregunta - Han secuestrado a tu madre y tú papá está como loco; no lo puedo controlar. – se me corta la respiración al escuchar lo que me dice.

¡Tiene que ser una maldita broma!

-Si es una de tus malditas bromas de mal gusto, te juro por la diosa luna que te arrancaré las pelotas importándome muy poco que dejes viuda a tu mat...- ni siquiera logro terminar cuando me interrumpe.

- ¡No, no, no...Escúchame! No es broma, tu papá está como loco tienes que venir. -

-Pero ¿Cómo coño pasó eso? ¿Cómo nadie de la manada se dio cuenta? Se supone que el lugar es el más seguro para toda la manada ¿Cómo pudieron raptar a la que fue La Luna? - a estas alturas ya me encuentro gritando como desquiciado mental, importándome muy poco que me escuche la mujer que acabo de follarme.

La miro por unos segundos y veo algo de miedo en sus ojos. Veo como se cubre con las sabanas su desnudez mientras me escanea como si intentara sacarme información mirándome a los ojos.

- ¡Cálmate! No sabemos cómo entraron, estamos averiguando eso. Al parecer había un infiltrado entre nosotros que fue quien ayudó a esa persona a llevársela, pero por favor ven rápido tu papá se está poniendo loco, es su Mate sabes lo importante que es la Señora Crystal para el Señor Damián. - no me lo tiene que decir dos veces. Tomo las llaves de mi auto y sin explicación alguna salgo como alma que lleva el diablo de la habitación donde estaba, sigo con el teléfono pegado a la oreja como si eso me diera tranquilidad, que en estos momentos en lo que menos siento.

- ¡Voy para allá! - respondo mientras corro.

Corto la llamada para poder manejar con "tranquilidad "que es lo que ya dije que menos tengo. En realidad, gracias a la diosa luna, no estoy tan lejos de la casa de mis padres porque el terreno de la manada es bastante grande y pues estamos todos conectados.

15 minutos después, con el corazón en la boca y maldiciendo una y otra vez el maldito camino de piedras y repitiendo en mi cabeza una y mil veces la maldita razón por la que no me convertí en lobo para llegar más es que logro llegar hasta la casa de mis padres. Estoy viendo todo negro, La furia me está segando; Como pueden atreverse a tocar a la madre del alfa más poderoso. En cuanto encuentre al que tuvo la osadía de cometer ese terrible error lo pagará con toda su vida. NADIE SE METE CON MI MANADA, MUCHO MENOS CON MI MAMÁ.

Al abrir la puerta del auto cierro la puerta con tanta furia que llegué a pensar que la había roto pero poco me importa y salí prácticamente corriendo hasta la casa, veo como mis hombres agachan la cabeza en forma de respeto para recibirme, pero yo los ignoro porque si no hubieran sido tan ineptos esto no estaría pasando.

- ¡Llegó! – escucho que dicen cuando entro a la sala. Pasos comienzo a escuchar mientras miro a todas partes buscando a mi padre y a Isaac.

- ¿QUIÉN COÑO ESTABA A CARGO DE LA VIGILANCIA DEL LUGAR CUANDO SE LLEVARON A MÍ MADRE? - Rujo con furia, cuando veo que todos me miran en vez de darme explicaciones de lo que está pasando ahora.

- Alpha...-

- ALPHA NADA...! - En verdad siento como cada vez se me dificulta más respirar. - Hice una pregunta y quiero que la conteste ¿Quién estaba a cargo?

- Yo, Alpha- Lo miro. No me puedo controlar.
Lo estampo contra la pared y comienzo a golpearlo como loco maniático.

-Aáron ¡CALMATE, JODER! YA TENEMOS SUFICIENTE CON TU PAPÁ, TIENES QUE CALAMARTE Y PENSAR CON CABEZA FRÍA. - ahora escucho la voz de Isaac que intenta calmarme.

-ESTOS MALDITOS ERRORES NO SE COMETEN. - digo haciéndole caso a mi amigo, porque tiene razón. - Si mamá en 42 horas no aparece yo mismo te mataré con mis propias manos. - Siento que intentan despegarme de él porque aun lo retengo entre mis brazos mientras lo aniquilo con la mirada; se ve el terror que me tiene. - ¡ESCUCHASTE IMBÉCIL! - Rujo como la Bestia que soy y el solo asiente con miedo.

- ¡Ya! ¡Ya cálmate! - sus "Ya cálmate" no me calman para nada.

- ¿A dónde está papá? - pregunto cuando suelto al hombre al que casi mato. Llevo mi mano derecha hasta mi cabello, en busca de quitarlo de mis ojos.


En ese momento escucho un rugido de dolor y de angustia dentro de la casa.

¡Papá está Llorando!

Mi Alpha, Mi Hombre¡Lee esta historia GRATIS!